El consumo del llamado “gas de la risa”, conocido científicamente como óxido nitroso, genera una creciente preocupación en Francia debido a sus efectos cada vez más visibles y graves en la salud de los jóvenes. Lo que durante años fue percibido como una práctica recreativa inofensiva hoy está en el centro del debate sanitario, social y político.
La alarma se intensificó no solo por el aumento de casos clínicos, sino también por la intervención pública de figuras influyentes. Entre ellas, el reconocido chef francés Yannick Alléno, ganador de 18 estrellas Michelin, quien decidió impulsar acciones legales y reclamar medidas más estrictas tras una tragedia personal: en 2022, su hijo Antoine, de 24 años, murió atropellado en París por un conductor que había consumido esta sustancia.
En los hospitales, las consecuencias del consumo de óxido nitroso son cada vez más evidentes. Médicos reportan pacientes jóvenes —muchos de ellos adolescentes o adultos de poco más de 20 años— que llegan con síntomas neurológicos severos: dificultades para caminar, pérdida de sensibilidad en extremidades, caídas frecuentes y una sensación persistente de hormigueo. En casos más avanzados, también se registran trastornos en el control de la vejiga o los intestinos, e incluso cuadros de incontinencia.
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es que muchos pacientes no reconocen haber consumido la sustancia, lo que dificulta el diagnóstico temprano. “Estamos viendo gente joven, y lo que sorprende es la severidad de los casos. Este aumento se volvió evidente en el último año”, explicó el neurólogo Alastair Noyce, de la Universidad Queen Mary de Londres.
Las cifras oficiales reflejan esta tendencia alarmante:
los casos de intoxicación por óxido nitroso se triplicaron entre 2022 y 2023, mientras que los cuadros más graves se cuadruplicaron en ese mismo período. A pesar de que desde 2021 está prohibida su venta a menores, el 10% de los afectados pertenece justamente a ese grupo.
Frente a este escenario, algunas instituciones comenzaron a reaccionar. El complejo hospitalario Hospices Civiles de Lyon inauguró a fines de 2024 un servicio específico de información y tratamiento para personas afectadas por el consumo de “gas de la risa”. Allí atienden a decenas de pacientes, en su mayoría jóvenes que enfrentan secuelas físicas y emocionales significativas.
El caso de “Julien” —nombre ficticio utilizado para preservar su identidad— refleja el drama detrás de las estadísticas: como muchos otros, comenzó consumiendo la sustancia de manera recreativa, sin dimensionar los riesgos, y terminó enfrentando consecuencias que marcarán su vida.
Así, lo que alguna vez fue considerado un entretenimiento pasajero hoy se revela como un problema de salud pública en expansión. Francia enfrenta el desafío de frenar su avance, concientizar a los jóvenes y evitar que una práctica aparentemente inofensiva deje secuelas permanentes.
¿Cuáles son los riesgos del óxido nitroso?
- El óxido nitroso ralentiza las respuestas de cuerpo y tu cerebro.
- Demasiada cantidad puede hacer que te desmayes, pierdas la conciencia o te sofoques.
- El uso intensivo y crónico también puede causar daños en los nervios
- Inhalarlo directamente del cilindro es particularmente peligroso. El gas está helado y a alta presión, lo que puede dañar la garganta y los pulmones, detener la respiración o ralentizar el ritmo cardíaco.
- Puede también causar sensación breve pero intensa de paranoia