MundoCon sobres de 4.000 euros y pedidos sobre la OTAN

Expulsaron a dos espías rusos que operaban en Italia: Así cayó la red que pagaba por secretos militares internacionales

El caso involucra a exagentes jubilados, pagos clandestinos y pedidos de Moscú sobre armamento europeo; la Justicia investiga a contactos internos y el Kremlin anticipó una represalia diplomática.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 10 Julio de 2026
10 Julio de 2026
Ivan Petrovich Gorbachev y Mikhail Vasilyevich Astakhov, los dos agregados militares rusos expulsados de Italia tras el escándalo de espionaje.
Ivan Petrovich Gorbachev y Mikhail Vasilyevich Astakhov, los dos agregados militares rusos expulsados de Italia tras el escándalo de espionaje. Imagen generada a partir de fotos difundidas en medios internacionales.

Una trama digna de la Guerra Fría se escondía detrás de bancos de plaza, terrazas de bares, tarjetas de memoria ocultas en muros y sobres con 4.000 euros en efectivo. Italia expulsó a dos agregados militares rusos de la embajada en Roma, acusados de operar como piezas clave de una red de espionaje que habría comprado información sensible sobre defensa, misiles, la OTAN, la Unión Europea y la guerra en Ucrania.

La medida fue anunciada por el canciller Antonio Tajani, quien informó que Ivan Petrovich Gorbachev y Mikhail Vasilyevich Astakhov deberán abandonar Roma en un plazo de tres días. Ambos cumplían funciones en la Embajada de la Federación Rusa en Italia y, por su estatus diplomático, no pueden ser detenidos ni procesados por la Justicia italiana.

Según Tajani, el caso expone una nueva maniobra de Moscú contra Occidente. “Rusia sigue utilizando sus armas híbridas para atacar a Italia y a Occidente”, sostuvo el ministro de Exteriores del gobierno de Giorgia Meloni, al calificar el episodio como una “injerencia grave e inaceptable” contra las instituciones italianas y la seguridad nacional.

La investigación, iniciada en mayo de 2025, derivó esta semana en el arresto de dos exoficiales italianos de los servicios secretos, ambos jubilados, acusados de entregar información confidencial a cambio de dinero. Los detenidos fueron señalados por presuntos delitos de espionaje político o militar, revelación de secretos oficiales y obtención de información vinculada con la seguridad del Estado.

De acuerdo con la reconstrucción publicada por medios italianos y españoles, los encuentros parecían salidos de una película: reuniones en parques y bares, celulares guardados en microondas para evitar escuchas, tarjetas de memoria escondidas en huecos de muros o debajo de ruedas de autos y sobres con 4.000 euros en efectivo por cada entrega.

Uno de los exagentes italianos habría mantenido contacto directo con Astakhov, acreditado en la embajada rusa desde alrededor de 2023. La Fiscalía de Roma sospecha que el militar ruso reclutó y corrompió a los exfuncionarios italianos para obtener datos sobre defensa, inteligencia, armamento y movimientos de la OTAN.

Ivan Gorbachev y Mikhail Astakhov, los dos agregados militares rusos expulsados de Italia por el caso de espionaje. Fuente: The Insider.
Ivan Gorbachev y Mikhail Astakhov, los dos agregados militares rusos expulsados de Italia por el caso de espionaje. Fuente: The Insider.

Entre los pedidos atribuidos al agregado militar ruso figuraban informes sobre los planes de rearme de Italia, la Unión Europea y la alianza atlántica, la cantidad de misiles de largo alcance disponibles, la ayuda a Ucrania y la posible producción de armamento en territorio ucraniano. También buscaba información sobre sistemas de defensa aérea, motores para drones y misiles, y la situación de tropas de la OTAN desplegadas en Bulgaria, donde Italia mantiene un contingente.

La investigación también apunta a datos todavía más sensibles: la identidad de al menos cinco agentes secretos italianos, informes sobre amenazas terroristas, posibles ciberataques y escenarios de agresiones biológicas, químicas o radiológicas. Según la prensa italiana, los acusados incluso habrían entregado información relacionada con los efectos de ataques contra instalaciones nucleares iraníes.

Uno de los pasajes más llamativos del expediente aparece en las escuchas. En una conversación, el italiano que mantenía los contactos con los rusos se quejó del monto recibido. “No me llega ni para un café”, habría dicho, pese a que los investigadores reconstruyeron pagos de 4.000 euros por entrega.

Los exagentes arrestados también habrían recibido información de funcionarios y militares todavía en actividad. Por eso, la causa no se limita a los dos jubilados: otros cinco integrantes del área de ciberdefensa italiana quedaron bajo la lupa de los investigadores, que ahora buscan determinar si sabían que la documentación terminaba en manos de Moscú o si fueron utilizados como fuentes indirectas.

La jueza Rosamaria De Lellis, que ordenó los arrestos domiciliarios, sostuvo que los acusados aprovecharon la experiencia adquirida durante sus años en inteligencia para vulnerar sus deberes de lealtad hacia el Estado italiano. También advirtió que existía un alto riesgo de que repitieran conductas similares si volvían a tener oportunidad.

Vladímir Vladímirovich Putin, Presidente de Rusia y Giorgia Meloni, Primer Ministra de Italia.
Vladímir Vladímirovich Putin, Presidente de Rusia y Giorgia Meloni, Primer Ministra de Italia.

La respuesta rusa llegó pocas horas después. La portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, anticipó que Moscú responderá a la expulsión, mientras que el embajador ruso en Roma, Alexei Paramonov, acusó a Italia de intentar reducir la influencia rusa en el país. Desde Roma dan por descontado que el Kremlin expulsará en los próximos días a funcionarios italianos como represalia diplomática.

Tajani rechazó esa lectura y defendió la decisión del gobierno italiano. Según el canciller, los dos funcionarios expulsados no fueron apartados por una cuestión política, sino por actividades de espionaje que perjudicaban la seguridad nacional. La diferencia, sostuvo, es que Italia basa su medida en hechos investigados por la Justicia, mientras que una eventual respuesta rusa sería una represalia.

El caso vuelve a tensar una relación que ya venía golpeada por la guerra en Ucrania y por el respaldo del gobierno de Meloni a Volodimir Zelensky. En Roma, la investigación dejó al descubierto una trama que combina viejas técnicas de espionaje con objetivos actuales: información militar, defensa europea, misiles, ciberseguridad y movimientos de la OTAN en plena confrontación con Rusia.

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