La recta final del programa de la COP30 ha resultado más tortuosa de lo esperado, luego de que un incendio afectara la llamada “Zona Azul”, administrada y controlada por las Naciones Unidas y donde se encuentran las salas de reunión y los diversos pabellones de los países y organizaciones internacionales que participan en la cita.
El personal de seguridad rápidamente aisló la zona del incendio y ordenó la evacuación de las decenas de personas presentes por las salidas de emergencia, lo que generó momentos de tensión. El fuego fue controlado en seis minutos, y 13 personas fueron atendidas por los servicios médicos, como consecuencia de la inhalación de humo durante el percance.
La máxima autoridad de Naciones Unidas en el evento, Simon Stiell, cuestionó la incapacidad de la policía brasileña para impedir el ingreso de manifestantes en la sede y advirtió sobre fallas logísticas. La “Zona Azul”, reservada a los participantes de la COP30, quedó provisionalmente clausurada.
Las causas y el origen del incendio aún son desconocidas, así como el alcance de los daños, aunque el servicio de bomberos local cree que pudo deberse a un equipo eléctrico defectuoso, probablemente un horno de microondas.
El gobernador paraestatal Helder Barbalho ofreció otra versión, en declaraciones al medio local 'G1', al afirmar que la causa del fuego fue una avería en el generador o un cortocircuito en una cabina.
Evaluaciones en curso
Celso Sabino, ministro de Turismo de Brasil, informó a la prensa acreditada que las llamas se originaron cerca del Pabellón de China, una de las exposiciones habilitadas al margen de la cumbre. Samuel Rubin, uno de los responsables del pabellón de entretenimiento y cultura, agregó que el fuego se extendió rápidamente a otros puestos aledaños.
La COP30 de Belém encaraba este 20 de noviembre una penúltima jornada clave para destrabar las negociaciones sobre adaptación climática y una serie de hojas de ruta para abandonar los combustibles fósiles y acabar con la deforestación.
Los meses previos a la celebración de la cumbre estuvieron marcados por los graves problemas logísticos de Belém, puerta de entrada a la Amazonía brasileña, debido a la falta de infraestructuras y los altos precios del alojamiento.
Fallas ya detectadas
El secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, Simon Stiell, había emitido el 12 de noviembre un fuerte comunicado en el que detalló las fallas registradas y reportadas en su momento a los responsables de la organización.
En el documento, Stiell cuestionaba que "las autoridades brasileñas fallaron en tomar acciones o poner en práctica el plan de seguridad acordado", cuando un grupo de unos 150 manifestantes que se separaron de una marcha por las calles de Belem superó la 'Zona Roja', un área de exclusión reservada para ellos.