Irán lanzó dos misiles balísticos contra la base militar de Diego García, un enclave estratégico ubicado en el Océano Índico a 4.000 kilómetros de su territorio y redobló su ofensiva contra las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN en un movimiento que pone en alerta las capacidades de defensa global.
El ataque, que tuvo como objetivo la isla perteneciente al Reino Unido pero operada por fuerzas norteamericanas, no logró alcanzar su meta según confirmaron fuentes oficiales británicas este sábado.
La base es considerada un punto neurálgico de operaciones donde estacionan submarinos nucleares, bombarderos y destructores, y su reciente elección como blanco por parte de Teherán sugiere que el régimen posee tecnología misilística de mayor alcance a la que se le atribuía hasta el momento.
“El ataque fallido de Irán contra Diego García ocurrió antes de que el Reino Unido anunciase que permitiría que Washington usase esa base”, precisó una fuente del gobierno británico consultada tras el reporte inicial del Wall Street Journal.
A pesar de la magnitud del lanzamiento, el Pentágono se rehusó a realizar comentarios oficiales sobre el asunto, mientras que funcionarios estadounidenses señalaron que ninguno de los dos proyectiles impactó en la infraestructura de la isla.
La historia
El Reino Unido dio un paso delicado en el creciente conflicto en Medio Oriente al autorizar a Estados Unidos el uso de sus bases militares para llevar adelante “operaciones defensivas” contra Irán en el estratégico estrecho de Ormuz. La decisión, adoptada tras una reunión de ministros, busca responder a los ataques iraníes contra embarcaciones en la zona, aunque Londres insiste en que no participará directamente en las acciones militares.
Desde Downing Street remarcaron que la medida se enmarca en la “autodefensa colectiva de la región” y aclararon que el enfoque británico no ha cambiado. “No participamos en los ataques iniciales y no nos dejaremos arrastrar hacia una guerra de mayor envergadura”, afirmó un portavoz oficial, en línea con la postura de evitar una escalada directa.
La autorización permite a fuerzas estadounidenses utilizar instalaciones británicas para atacar capacidades iraníes vinculadas a ofensivas contra buques en el estrecho, un punto clave para el comercio global de petróleo. Según el Gobierno británico, se trata de un uso “limitado y específico” con fines exclusivamente defensivos.
Sin embargo, la reacción de Teherán no tardó en llegar. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Seyyed Abbas Araghchi, advirtió que permitir este tipo de operaciones será considerado “sin duda alguna” como una participación en la agresión contra Irán. En un diálogo con su par británico, cuestionó además la postura “negativa y sesgada” de Londres frente a los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel.
El gobierno británico justificó su decisión señalando los recientes ataques iraníes contra buques —incluidos algunos de bandera irlandesa— y contra infraestructuras energéticas, así como las amenazas sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz. Funcionarios sostienen que estas acciones ponen en riesgo no solo a aliados del Golfo, sino también la estabilidad económica global.
En ese contexto, la ministra de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper, condenó las ofensivas iraníes y exigió a Teherán que detenga “de inmediato” los ataques contra países vecinos. Desde Londres también subrayaron la necesidad de una “desescalada urgente” para evitar que la crisis derive en un conflicto más amplio.
La decisión marca un giro respecto de la postura inicial del primer ministro Keir Starmer, quien en un primer momento había rechazado el uso de bases británicas para ataques directos al considerar que podían ser ilegales. No obstante, el mandatario terminó habilitando la cooperación en tareas defensivas luego de que activos militares británicos en la región fueran blanco de agresiones.
Con este movimiento, el Reino Unido busca equilibrar su respaldo a Estados Unidos con la intención de no quedar atrapado en una guerra abierta, en un escenario cada vez más volátil donde cada decisión puede profundizar la escalada.