Keir Starmer pidió perdón en nombre del Estado británico por las cerca de 186.000 adopciones forzadas de hijos de madres solteras

El Primer Ministro intervino ante un emotivo Parlamento del Reino Unido tras recibir en su despacho del número 10 de Downing Street a una delegación de las mujeres afectadas.

Por Redacción Gente de Salta

Keir Starmer — (REUTERS/Jaimi Joy TPX IMAGES OF THE DAY)

El primer ministro británico, Keir Starmer, pidió este jueves perdón de manera formal en nombre del Estado por las cerca de 186.000 adopciones forzadas de hijos de madres solteras que tuvieron lugar entre 1949 y 1976. Estas prácticas sistemáticas se llevaron a cabo a través de hogares religiosos —tanto de la Iglesia anglicana como de la Iglesia católica— y de las distintas autoridades locales del país.

 Estas madres, agrupadas en organizaciones civiles como la Movement for an Adoption Apology, lucharon durante décadas para que el Estado reconociera el abuso institucional, el dolor de la separación y les otorgara una disculpa pública que limpiara su nombre, según reportó el sitio DW.

“Una mancha en nuestra historia”

El líder laborista, que será sustituido próximamente tras anunciar su dimisión la pasada semana por motivos políticos, enfatizó la gravedad de estos hechos históricos. Expresó que haber forzado a aquellas madres en casas de acogida —muchas de ellas conocidas como Mother and Baby Homes— a entregar a sus hijos recién nacidos en adopción “es una mancha en nuestra historia”.

Starmer se disculpó profundamente por el severo trauma psicológico infligido tanto a las madres como a los hijos adoptados, quienes a menudo crecieron ignorando su verdadera identidad. Subrayó que la profunda culpa y la vergüenza que la sociedad de mediados del siglo XX les hizo sentir por sus embarazos fuera del matrimonio “nunca fue de ellas”, sino de las propias instituciones públicas y religiosas, las cuales fracasaron de forma flagrante en su labor de cuidado y protección social en esos complejos años de la posguerra británica.

“Muchas madres, jóvenes, vulnerables y sin redes de apoyo, fueron coaccionadas, intimidadas o inducidas a creer que no tenían otra opción que dejar que les arrebataran a sus hijos. Qué terrible fue hacerles eso”, afirmó Starmer ante el silencio del parlamento.

“No fueron actos aislados ni accidentales, sino prácticas institucionales arraigadas en sistemas que abarcaban a las autoridades locales, instituciones benéficas, congregaciones religiosas y los servicios sanitarios y sociales del propio Estado”, añadió el mandatario.

Medidas para corregir los errores del pasado

El primer ministro británico señaló que muchos de los individuos y familias afectados por las adopciones forzadas “sufrieron además una injusticia adicional” que se prolongó en el tiempo. Debido a las restrictivas leyes de confidencialidad de la época y a las severas trabas burocráticas, miles de personas tuvieron que “luchar de forma individual por el derecho humano fundamental a conocer su propia identidad e historia familiar”. El marco legal que amparó gran parte de estas adopciones fue la Ley de Adopción de 1958 (Adoption Act 1956/1958), la cual facilitaba el proceso de entrega sin las garantías de consentimiento pleno que existen hoy en día.

Como parte de las medidas concretas para intentar subsanar los errores del pasado, el Gobierno británico anunció la puesta en marcha de un portal nacional centralizado para facilitar el acceso a los registros de adopción históricos y la flexibilización de los trámites de búsqueda. Asimismo, se ampliarán significativamente los servicios de apoyo psicológico y asesoramiento especializado para las personas afectadas.

Esta disculpa oficial del Ejecutivo británico se suma a las emitidas anteriormente por los Parlamentos regionales de Escocia (en 2023) y de Gales, mientras que la región de Irlanda del Norte mantiene bajo estudio su propia declaración institucional en consonancia con investigaciones similares sobre los abusos en sus propias instituciones de acogida.

El caso de una exdiputada laborista

Uno de los testimonios más visibles e impactantes de esta campaña ha sido el de la exdiputada laborista Ann Keen, quien declaró al programa Today de BBC Radio 4, antes de la reunión en Downing Street, que esperaba con ansias “ser finalmente liberada de su vergüenza” gracias a este reconocimiento del Estado.

Keen relató detalladamente cómo “no tuvo voz ni voto” en el proceso de adopción de su hijo tras ser enviada por su familia a un hogar para madres solteras y sus bebés en la localidad de Swansea en 1966, cuando apenas tenía 17 años de edad.

“Todos necesitamos esta disculpa del primer ministro porque socialmente siempre se nos ha acusado de abandonar a nuestros bebés, y la realidad es que no los abandonamos; nos los quitaron”, sentenció Keen, reflejando el sentir de miles de mujeres.

Contra “el dolor, el trauma y el estigma”

El camino hacia la disculpa estatal estuvo precedido por el reconocimiento de las propias entidades religiosas involucradas en la administración de los hogares de acogida. El pasado 18 de junio, la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, máxima autoridad de la Iglesia anglicana, se disculpó formalmente por el rol que desempeñaron sus instituciones en las adopciones forzadas, lamentando profundamente “el dolor, el trauma y el estigma social” causado a las mujeres y sus hijos.

Por su parte, la Iglesia católica de Inglaterra y Gales —que representa una minoría religiosa en el Reino Unido pero que gestionaba numerosos centros asistenciales en la época— ya había emitido su propia disculpa formal en el año 2016 por su responsabilidad en el manejo de estos casos, abriendo las puertas a una revisión histórica que hoy culmina con el perdón del Estado británico.