La erupción del volcán Etna volvió a afectar este lunes el tráfico aéreo en la isla italiana de Sicilia, donde el aeropuerto de Catania-Fontanarossa canceló alrededor de 130 vuelos debido a la densa nube de ceniza volcánica que dificulta las operaciones.
Además, otros 50 servicios fueron desviados hacia los aeropuertos de Palermo, Comiso y Trapani.
Según informó la administración del aeropuerto, las operaciones permanecerán suspendidas por lo menos por algunas horas.
Las autoridades recomendaron a los pasajeros no trasladarse hasta la terminal sin consultar previamente con la aerolínea el estado de su vuelo.

Como parte de las medidas adoptadas, el aeropuerto publicó en sus canales oficiales el listado de los vuelos programados para aterrizar durante la jornada, mientras que las compañías aéreas organizaron traslados en autobús para que los pasajeros pudieran llegar a sus destinos previstos.
El Etna, el volcán activo más alto de Europa, inició el pasado 26 de junio un nuevo proceso eruptivo caracterizado por la emisión de coladas de lava, situación que llevó a las autoridades italianas a reforzar el nivel de vigilancia.
El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) había informado el domingo que los flujos de lava iniciados a fines de junio se extinguieron por completo el 4 de julio.
Sin embargo, la repentina emisión de ceniza registrada en las últimas horas volvió a complicar la actividad aérea y alteró los planes de miles de viajeros.
El organismo también señaló que, entre la noche del 2 y el 3 de julio, se detectó un segundo flujo de lava de menor intensidad, que avanzó poco más de un centenar de metros antes de detenerse.