Abhijeet Dipke, un indio de 30 años recién graduado de una universidad estadounidense y radicado en Boston, leyó la humillación como una oportunidad. Lanzó en redes sociales una pregunta que sonaba a chiste: "¿Y si todas las cucarachas se unieran?". La respuesta lo desbordó. En cuestión de semanas, esa broma se convirtió en el Partido Janta de las Cucarachas (CJP, por sus siglas en inglés), fundado en mayo, y el insecto que debía humillar pasó a ser insignia: un símbolo de resistencia, de esa capacidad de sobrevivir con lo mínimo en condiciones hostiles.
El crecimiento fue vertiginoso. En pocos meses, la cuenta de Instagram del movimiento superó los 10 millones de seguidores, más que la cuenta oficial del Bharatiya Janata Party (BJP), el partido gobernante, que ronda los 8,7 millones. Lo que había nacido como sátira digital empezó a organizar cuerpos en la calle.
El combustible no faltaba. Detrás del humor había una furia real: la anulación del examen de ingreso a Medicina y Odontología (NEET-UG) por una presunta filtración, un sistema de admisión universitaria que miles de jóvenes acusan de arbitrario, y un desempleo juvenil que empuja a millones a jugarse el futuro en pruebas que sienten manipuladas. Las Cucarachas piden la renuncia del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, y compensación para las familias afectadas.
La tensión escaló el 18 de julio, cuando la policía trasladó por la fuerza a un hospital al activista Sonam Wangchuk, en huelga de hambre desde el 28 de junio en apoyo al reclamo. Dos días después, una marcha que buscaba llegar al Parlamento chocó con un vallado policial. Se viralizaron videos de agentes golpeando y arrastrando manifestantes. Según la policía de Nueva Delhi, hubo cerca de 180 heridos, entre ellos 118 efectivos; el CJP asegura que más de 150 manifestantes debieron recibir atención médica. Entre los detenidos durante esos días estuvo el propio líder opositor Rahul Gandhi, arrestado durante una sentada frente a la residencia de Modi para protestar contra la represión.
El gobierno respondió con restricciones a cuentas del movimiento en X, mientras la policía de la capital negó haber usado violencia pese a la evidencia audiovisual. Aun así, se vio forzado a abrir una primera instancia de diálogo, invitando a voceros del movimiento a reunirse con el ministro de Salud, JP Nadda.
Los manifestantes, mientras tanto, siguen acampando en Jantar Mantar, la explanada de Nueva Delhi destinada a la protesta social, ahora se les sumaron profesionales y familias enteras. "La Generación Z ha renunciado a los partidos políticos tradicionales y quiere crear su propio frente político en un lenguaje que entiendan", dijo Dipke esta semana. Las carpas siguen ahí, y también la consigna que empezó como una humillación: que las cucarachas, después de todo, son difíciles de exterminar.