OpenAI dejó entrever los primeros trazos de un dispositivo de inteligencia artificial que, según sus creadores, podría redefinir la manera en que interactuamos con la tecnología. Por ahora, el proyecto avanza bajo un fuerte hermetismo y con un concepto que rompe con los patrones actuales, un equipo sin pantalla, discreto y pensado para acompañar la vida diaria sin reclamar atención.
La iniciativa está encabezada por Sam Altman, CEO de OpenAI, y Jony Ive, la histórica figura detrás del diseño del iPhone. Ambos compartieron nuevas pistas este fin de semana durante el 9.º Demo Day de Emerson Collective, en San Francisco, en el que revelaron que el prototipo actual sorprende por su austeridad formal. “Cuando la gente lo ve, dice: ‘¿Eso es todo? … Es tan simple’”, contó Altman.
El dispositivo, aun sin nombre, sin especificaciones públicas ni fecha exacta de lanzamiento, es parte de un proyecto que tomó impulso a comienzos de año, cuando OpenAI adquirió la firma io, fundada por Ive. Desde entonces, ambos equipos trabajan en un concepto que busca alejarse del paisaje tecnológico dominante: pantallas que multiplican notificaciones, aplicaciones que exigen permanencia y un flujo continuo de estímulos.
Altman fue claro al describir ese cansancio. Dijo sentir que usar tecnología actual es “como caminar por Times Square”, rodeado de ruido, luces intermitentes y pequeños sobresaltos constantes. Frente a eso, propuso una experiencia opuesta: un dispositivo que funcione en segundo plano, que filtre información y que intervenga solo cuando sea realmente necesario. “Debería ser como sentarse en una cabaña junto a un lago, en paz”, afirmó.
El ejecutivo también sugirió que el nuevo hardware tendrá la capacidad de comprender el contexto de la vida del usuario y actuar como un asistente delegable durante largos períodos.
“Confías en él a lo largo del tiempo y tiene una increíble conciencia contextual de toda tu vida”, añadió.
Ive, por su parte, defendió la filosofía de diseño que guiará al producto. Dijo sentirse atraído por soluciones tan simples que parecen ingenuas, pero detrás de las cuales se esconde una ingeniería avanzada. “Me gustan los productos inteligentes y sofisticados que uno quiere tocar sin intimidarse, que puede usar casi con descuido, como herramientas”, señaló.
Aunque todavía faltan detalles clave, Altman aseguró que el dispositivo podría llegar al mercado en menos de dos años. En un sector dominado por pantallas cada vez más grandes y por servicios que compiten por la atención, OpenAI e Ive apuestan a una dirección contracorriente, tecnología que busca hacerse casi invisible.