Dos historias unidas por una misma tragedia, por un lado la de un político español que siente la culpa sobre sus espaldas y a un año del trágico fenómeno meteorológico decide dar un paso al costado abrumado en su conciencia, y por otro, un trabajador del rubro gastronómico de Salta que todavía no sale de su asombro cuando recuerda la forma en la que evadió la inundación, pese al costo económico que tuvo sobre sus ahorros tras meses de trabajo intenso, regresó a su tierra natal a reencontrarse con los suyos.
Carlos Mazón, presidente de la Comunidad Valenciana, dimite en medio de fuertes críticas por la gestión de la tragedia de la DANA, que dejó un saldo de más de 200 muertos. "Ya no puedo más". Con estas palabras, el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, anunció su dimisión al cargo este lunes.
La autoridad se encontraba en el centro de la polémica, a pocos días de celebrarse el funeral de las víctimas de la DANA, un sistema frontal que provocó inundaciones sin precedentes en la provincia española en octubre del año pasado y que resultaron en la muerte de 229 personas.
"Cometí errores y viviré con ellos toda mi vida, pero ninguno por cálculo político", declaró Mazón en una conferencia de prensa a primera hora.

La gestión del militante del conservador Partido Popular (PP) en torno a la emergencia ha sido un constante foco de críticas. Sin embargo, su situación política se complicó aún más tras el homenaje a las víctimas la semana pasada, donde familiares lo acusaron de "asesino", "cobarde" y exigieron su renuncia.
Su salida coincide además, según reportan medios locales, con la jornada en que la periodista Maribel Vilaplana declarará ante la justicia. La profesional compartió mesa con Mazón por varias horas en un restaurante durante los primeros instantes de la emergencia.

Según El País, Mazón se mantendrá como diputado, lo que le permite seguir aforado y no convocará elecciones anticipadas. De todas formas, llamó a las fuerzas mayoritarias de Les Corts Valencianes para elegir a un nuevo representante que lo reemplace.
"Espero que cuando baje un poco el ruido, la sociedad pueda distinguir entre un hombre que se ha equivocado y una mala persona", recalcó, enfatizando en que "quizás mi marcha haga que se enfoque esta tragedia como se requiere".
Mazón reconoció que fue un error haber mantenido su agenda ese día. "Era inimaginable que en unas horas el Poyo pasase de estar seco a una trampa mortal", dijo.
"Cometí errores, lo reconozco. He pedido perdón y lo vuelvo a repetir. Pero ninguno fue por cálculo político o por mala fe", agregó.

El dirigente recalcó que también se enfrentó a una campaña brutal de desprestigio y que estos últimos meses "han sido durísimos" y reiteró que en el mal manejo de la crisis el gobierno central también tuvo responsabilidades.
Sobre la reconstrucción de la zona, Mazón recalcó que se "requiere de una fuerza especial que ni yo ni mi familia tenemos" y que se necesita de "alguien que con la mayoría que claramente votaron los valencianos, complete y consolide este nuevo tiempo que necesita la Generalitat" para que se "demuestre que el Gobierno ya no tiene excusas para poder seguir arrastrando los pies".
El salteño que se salvó por unos minutos en que cambió de rumbo
Había viajado para trabajar y traerse unos ahorros a Salta como muchos que incursionan en el exterior con ese propósito, estando afuera, primero en México y luego en España. Luego entendió que no siempre es sencillo ahorrar porque se trabaja y se gana para vivir, por lo tanto su viaje duró más de lo pensado. Es un buen testimonio para dar a aquellos que piensan que es "irse y volver con plata", aunque no es imposible con perseverancia, pero es tema para otro capítulo.
En este caso el foco es haber sido un sobreviviente del desastre en España, Lucas Tudela llegó a juntar unos euros que podrían haber sido significativos al cambiarlos a pesos, para invertir en algún proyecto en Salta, pero el enojo de la naturaleza le dio un giro inesperado a sus planes de retorno y todo lo que tenía lo invirtió en desviarse de camino, perder pasajes, tomar barcos y vuelos que lo alejen de las aguas fuera de control.
"Me volví sin nada, pero cuando miro atrás lo que pudo haber sido, solo agradezco que volví. Que abrace a mi hijo, a mi mamá, a mis abuelos, a toda la familia que intentaba desesperadamente comunicarse conmigo cuando veían las noticias pero que me era imposible responder porque todas las señales estaban cortadas. Pude abrazar a aquellos que por horas solo pudieron orar y pedir a Dios que me guardara. Y así fue" relata Lucas a Gente de Salta.

Los días previos “los vientos, la marea estaban fuera de lo común, se nos llenaba todo de barro en el bar (en Ibiza) la marea levantaba la suciedad del mar y te la dejaba en la puerta, pero más que eso no se veía. Yo tenía los pasajes para volver a Salta el mismo día que se desata el desastre en Valencia y yo debía volver por ahí".
"El viento empezó a ser muy fuerte, el mar se levantó de una manera impresionante y justo yo estaba saliendo de regreso a Argentina, y debía pasar por Valencia, pero no fue por la televisión ni por ninguna recomendación oficial específica que me detuve, sino mi jefa del bar que viendo el panorama tuvo una corazonada y me dijo que no debía salir ni loco, aunque perdiera los pasajes"
“Estaba a punto de embarcar de Ibiza a Valencia pero decidí cancelar a último momento. Ahí comenzó el periplo que me salvó, me tuve que ir a Barcelona, perder un barco y cambiar pasajes. Cuando llegué a Barcelona era de noche y diluviaba, casi todos los hoteles están cerca de la playa y tienen vidrio, era muy difícil llegar. Todo empezó a ser confuso, ya estaba cansado con miedo, pero atiné a tomar cualquier micro o avión que me fuera alejando del peligro y me ayudara a llegar a casa”.
En resumen, cuenta Lucas, fueron tres días intensos hasta que pisó suelo argentino, llegó a Buenos Aires pero sin siquiera detenerse a descansar tomó el primer vuelo con destino a Salta para llegar y abrazar a su familia, con los bolsillos vacíos, algunos planes truncos, pero con la satisfacción del regreso y la gratitud por la vida.