Revelan cómo fue la odisea de Corina Machado rumbo a Oslo: disfrazada con peluca y a bordo de una pequeña lancha

La travesía incluyó escalas internacionales, colaboración de aliados y riesgos crecientes bajo vigilancia extranjera y estatal.

Por Redacción Gente de Salta

María Corina Machado en Oslo tras 10 meses en la clandestinidad — (web)

María Corina Machado, líder opositora venezolana, realizó un viaje secreto y lleno de obstáculos para llegar a Oslo y recibir el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, debido a los retrasos en el trayecto, el galardón fue recogido por su hija, Ana Corina Sosa Machado. 

La travesía, marcada por el secretismo y que comenzó con una peluca y un disfraz, evidenció los riesgos que enfrentan los dirigentes opositores bajo el régimen de Nicolás Maduro. 

La salida de Machado de Venezuela se mantuvo en el más estricto secreto. Funcionarios estadounidenses confirmaron que la operación se planificó cuidadosamente para evitar cualquier filtración que pudiera poner en peligro la integridad de la dirigente. 

El entorno de la opositora optó por no divulgar información sobre el viaje hasta que ella se encontrara fuera del país, una decisión motivada por la vigilancia constante del régimen de Maduro y el temor a represalias. Machado no había aparecido en público desde enero, lo que alimentó las especulaciones sobre su paradero y la posibilidad de que lograra llegar a la capital noruega. 

El itinerario de Machado comenzó el lunes por la tarde, cuando, con una peluca y un disfraz, según pudo saber el Wall Street Journal, comenzó su huida de Venezuela. En primer lugar, debía trasladarse desde el suburbio de Caracas donde llevaba un año escondida hasta un pueblo pesquero costero, donde la esperaba una lancha. 

El periódico citado informó que, a lo largo de 10 horas estresantes, Machado y dos personas que la ayudaron a escapar pasaron por 10 puestos de control militares, evitando ser capturados cada vez, antes de llegar a la costa a medianoche, dijo una persona cercana a la operación. 

La opositora abandonó Venezuela por vía marítima rumbo a Curazao, una isla situada a 65 kilómetros de la costa venezolana. Y lo hizo en una lancha de pesca de madera en medio de un mar picado y fuertes vientos. “Coordinamos que ella iba a salir por una zona específica para que no volaran la embarcación”, dijo una persona cercana al operativo. 

María Corina Machado en Oslo

Casi al mismo tiempo que cruzaron, dos aviones F18 de la Armada de EEUU sobrevolaron el Golfo de Venezuela y pasaron aproximadamente 40 minutos volando en círculos cerrados cerca de la ruta que la llevaría desde la costa hasta Curazao. Desde allí, abordó un avión privado Legacy 600, matriculado en México y operado por JetVip Business Aviation, con capacidad para 13 pasajeros. 

La aeronave partió del Aeropuerto Ejecutivo de Miami Opa Locka hacia el Aeropuerto Internacional Hato de Willemstad, en Curazao, donde recogió a Machado. Posteriormente, el vuelo despegó el miércoles a las 6:42 hora local, con destino a Bangor, Maine (Estados Unidos), donde realizó una escala técnica de casi cinco horas. 

La última etapa consistió en un vuelo de más de seis horas hasta el aeropuerto de Oslo Gardermoen, completando un trayecto de casi 9.000 kilómetros. Machado llegó a la capital noruega en la madrugada del jueves, tras una odisea que requirió la colaboración de aliados políticos y familiares, así como la intervención de funcionarios estadounidenses. 

A su llegada a Oslo, Machado se reunió en el balcón del Grand Hotel con familiares, amigos, aliados políticos de distintos países y decenas de venezolanos que la esperaron durante horas para celebrar el reconocimiento internacional. 

El ambiente estuvo marcado por la emoción y el alivio tras días de incertidumbre sobre su paradero y la posibilidad de que lograra sortear los controles del régimen venezolano. 

La líder opositora expresó su agradecimiento a quienes arriesgaron su seguridad para hacer posible su llegada, según relató en una conversación telefónica con Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel. “Bueno, en persona, les contaré lo que tuvimos que pasar, y tanta gente que arriesgó su vida para que yo pudiera llegar a Oslo. Y les estoy muy agradecida y esto es una muestra de lo que significa este reconocimiento para el pueblo venezolano”. 

Aunque Machado no pudo llegar a tiempo para la ceremonia oficial del Premio Nobel de la Paz, su hija Ana Corina Sosa Machado recibió el galardón en su nombre. En el acto, se leyó un discurso enviado por la opositora, en el que situó la lucha venezolana en el contexto de una travesía colectiva por la libertad. 

Corina Machado salió de Venezuela en medio de una travesía de película

“Venezuela nació de la audacia, moldeada por una fusión de pueblos y culturas. De España heredamos una lengua, una fe y una cultura que se hermanaron con nuestras raíces ancestrales indígenas y africanas”, afirmó Machado en su mensaje, subrayando la importancia de la primera constitución republicana del mundo hispano en 1811 y la consagración de los derechos individuales y la separación de poderes. 

La travesía de Machado hasta Oslo se convirtió en símbolo de l

María Corina Machado en Oslo tras 10 meses en la clandestinidad

a determinación de un pueblo que, pese a los riesgos y obstáculos, mantiene viva la esperanza de recuperar su libertad. 

La primera conferencia de prensa de María Corina Machado en Oslo

En un breve encuentro con la prensa, la ganadora del Premio Nobel de la Paz agradeció la colaboración de “personas que arriesgaron su vida” para ayudarla a salir del país. Aún se espera su encuentro oficial con los medios de comunicación en Oslo 

La dirigente opositora venezolana aseguró este jueves que "se necesita coraje para luchar por la libertad", a la vez dijo estar "esperanzada por el futuro" de su país. 

"Se necesita coraje para luchar por la libertad", señaló Machado quien se encuentra en la ciudad noruega de Oslo donde el miércoles se entregó el Premio Nobel de la Paz que recibió la hija de la dirigente. 

En su discurso manifestó: "La paz es un acto de amor y la democracia es el sistema que trae paz a la sociedad. Queremos anuestros hijos de nuevo en casa".  

En tanto, abogó para que Venezuela sea "un país libre" y dijo que su premio es "un reconocimiento al pueblo venezolano".  

"Estoy muy esperanzada por el futuro de Venezuela", aseveró Machado. 

Machado reapareció en Oslo la noche del miércoles, horas después de que su hija, Ana Corina Sosa, recibiera el premio en su nombre. Desde un balcón del Grand Hotel Oslo, donde tradicionalmente se congrega el público tras la ceremonia, saludó a decenas de seguidores que la esperaban y que buscaban expresarle apoyo tras su salida de la clandestinidad. 

Las palabras de su hija

En el corazón de Oslo, el Ayuntamiento se preparaba para una ceremonia cargada de simbolismo y ausencia. María Corina Machado, la indomable voz de la oposición venezolana, no pudo llegar a tiempo para recibir el Premio Nobel de la Paz. Pero su espíritu, su lucha incansable, resonaría a través de las palabras pronunciadas por su hija, Ana Corina Sosa, una joven con la responsabilidad de transmitir el mensaje de esperanza y resistencia de su madre.

"Mi mamá no está aquí para ser parte de esta ceremonia, pero mi mamá nunca quiebra sus promesas, y esa es la razón por la que celebro en mi corazón que, en tan sólo unas horas, nos reencontraremos con ella en Oslo después de 16 meses. No veo el momento de verla, abrazarla y besarla después de más de dos años", confesó Ana Corina, su voz temblando ligeramente con la emoción del reencuentro inminente. Tras asegurar que su madre regresaría a Venezuela, se dispuso a dar voz al discurso que María Corina Machado había escrito con el alma.

A través de la voz de su hija, María Corina comenzó un recorrido por la historia de Venezuela, desde sus momentos de gloria hasta el oscuro declive económico y social bajo el régimen chavista. "El régimen se propuso dividirnos: por nuestras ideas, por raza, por origen, por la forma de vida. Quisieron que los venezolanos desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio".

El discurso no se detuvo en la denuncia, sino que resaltó los innumerables intentos por superar la adversidad. "Diálogos traicionados, protestas multitudinarias reprimidas, elecciones manipuladas", enumeró Ana Corina, recordando cómo "la esperanza se derrumbó, y con ella se fue apagando la fe en que algo pudiera cambiar. La posibilidad de un cambio se volvió una ingenuidad o una locura". Un eco de la desesperanza que había invadido los corazones de muchos venezolanos.

Pero la llama de la esperanza nunca se extinguió por completo. Ana Corina continuó destacando las hazañas del movimiento cívico venezolano, la perseverancia en la búsqueda de resultados justos en medio de un sistema electoral viciado. "Edmundo González Urrutia, un diplomático sereno y valiente, dio un paso al frente. El régimen creyó que no representaba una amenaza. Subestimaron la determinación de millones de ciudadanos".

Ana Corina Sosa

Luego, Ana Corina recordó la gesta del 28 de julio de 2024: "Seiscientos mil voluntarios en 30.000 centros de votación, aplicaciones para escanear códigos QR, plataformas digitales y centros de llamadas desde la diáspora. Desplegamos escáneres, antenas de Starlink y computadoras escondidas en camiones de frutas para llegar a los rincones más remotos del país". Una demostración de ingenio y coraje, una victoria que se alzó sobre la manipulación y la opresión, el triunfo de Edmundo González con casi el 70% de los votos.

El Comité del Premio Nobel de la Paz había dispuesto todo para honrar a María Corina Machado, pero su ausencia era un recordatorio sombrío de las fuerzas que la mantenían alejada de la ceremonia en el City Hall de Oslo.

“Desgraciadamente todavía no está en Noruega y tampoco estará en el escenario del Ayuntamiento de Oslo a las 13.00 (hora local), cuando comience la ceremonia”, había lamentado Kristian Berg Harpviken, director del Instituto Nobel.

“Primó la seguridad de María Corina por todo lo demás”, explicó un representante de la oposición venezolana, presente en Oslo para presenciar la ceremonia.

María Corina Machado y su hija

Entre los invitados a la ceremonia se encontraban Javier Milei, José Mulino, Daniel Noboa, Santiago Peña, y el presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia.

No era casualidad que los mandatarios de Argentina, Panamá, Ecuador y Paraguay apoyaran la transición democrática en Venezuela, en un momento de extrema tensión diplomática y militar entre Maduro y Donald Trump.

Milei, Mulino, Noboa y Peña compartían los principios de la Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, donde Venezuela estaba en la mira del Pentágono.

Trump había declarado que “Maduro tiene los días contados”, mientras el Pentágono cerraba el cerco sobre Venezuela con un despliegue militar en aguas internacionales.

En este contexto, el papel de María Corina Machado era crucial para poner fin al régimen totalitario que asolaba la región con sus delitos trasnacionales y sus profundos lazos geopolíticos con China, Rusia, Irán y Corea del Norte.

La líder opositora venezolana permanecía en la clandestinidad desde agosto de 2024, tras la decisión del régimen de Nicolás Maduro de intensificar las órdenes de captura contra miembros de su movimiento político.

Nicolás Maduro y el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino Lopez,

Maduro había mantenido su poder mediante el fraude electoral contra el presidente electo Edmundo González Urrutia, obligando a María Corina Machado a la clandestinidad, acusándola, sin pruebas, de conspirar contra el régimen.