Un violento tiroteo en las inmediaciones de Teotihuacán, uno de los sitios turísticos más visitados de México, dejó como saldo una turista muerta, al menos seis heridos por arma de fuego y más de una decena de lesionados en total. El atacante, identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, se suicidó tras perpetrar el ataque.
El hecho ocurrió en plena jornada turística, con una gran afluencia de visitantes nacionales y extranjeros. Según la información oficial, el agresor abrió fuego en el lugar y generó escenas de pánico: turistas corrieron para resguardarse mientras otros se refugiaban en distintos sectores del complejo.
La víctima fatal fue una mujer de nacionalidad canadiense que se encontraba recorriendo el sitio. Entre los heridos hay personas de diversas nacionalidades, incluidos un niño de seis años y adultos provenientes de Colombia, Canadá, Brasil y Estados Unidos. De acuerdo con autoridades de seguridad, 13 extranjeros resultaron lesionados, seis de ellos con heridas de bala.
Tras el ataque, la policía desplegó un operativo de emergencia, aseguró la zona y secuestró un arma de fuego, un arma blanca y municiones. Equipos forenses trabajaron en el lugar para reconstruir la secuencia de los hechos, mientras se inició una investigación para determinar los motivos del agresor y cómo logró ingresar armado a un predio de alto valor patrimonial.
El protocolo de rescate se activó de inmediato. Servicios médicos atendieron a los heridos en el lugar y luego los trasladaron a distintos hospitales. La rápida intervención permitió contener la situación, aunque el episodio dejó en evidencia vulnerabilidades en los controles de seguridad.
Testigos relataron momentos de confusión. Anna Durmont, historiadora del arte estadounidense de 37 años, contó que se encontraba dentro del museo del complejo cuando ocurrió el ataque: no escuchó los disparos, pero el conductor que la había llevado al lugar sí los percibió y alertó sobre la gravedad de la situación.
La canciller canadiense, Anita Anand, calificó lo ocurrido como “un horrible acto de violencia armada” y confirmó que su gobierno mantiene contacto con las autoridades mexicanas.
El episodio reavivó la preocupación por la seguridad en sitios turísticos de gran concurrencia, especialmente en espacios emblemáticos como Teotihuacán, que recibe cientos de miles de visitantes cada año. Solo entre enero y julio de 2025 fue la segunda zona arqueológica más visitada del país, detrás de Chichén Itzá, con cerca de un millón de turistas.
En el lugar y sus alrededores se desarrollan además múltiples actividades recreativas, como vuelos en globo aerostático y eventos culturales. De hecho, recientemente un concierto del DJ sudafricano Black Coffee reunió a miles de personas a pocos metros de las pirámides.
El ataque ocurre en un contexto sensible para el turismo internacional: México será una de las sedes del próximo Mundial de Fútbol, cuya inauguración está prevista para el 11 de junio, lo que anticipa un aumento en la llegada de visitantes extranjeros y refuerza la necesidad de revisar los protocolos de seguridad en destinos masivos.