Un violento temporal de lluvias, inundaciones y fuertes vientos dejó un saldo de al menos once muertos en distintas regiones de China, según informaron este martes los medios estatales.
La situación más crítica se vivió en Huanggang y Ezhou, zonas del centro y sur del país, donde el fenómeno climático provocó serios destrozos materiales y un alto saldo de víctimas.
En la provincia central de Hubei, varias zonas de la región oriental se vieron afectadas por un grave episodio de convección atmosférica, el cual desencadenó tormentas eléctricas acompañadas de ráfagas extremas.

De acuerdo con la televisión estatal CCTV, este fenómeno dejó a otras 275 heridas y mantiene a una persona desaparecida. Las operaciones de rescate continúan activas mientras las autoridades locales verifican la extensión total de los daños, siendo el distrito de Huangzhou, en la ciudad de Huanggang, uno de los puntos más golpeados con centenares de evacuados.
De manera simultánea, el sur de China sufre los efectos del tifón Maysak. Las intensas lluvias y las consecuentes inundaciones provocadas por este ciclón causaron la muerte de al menos dos personas en la región sureña de Guangxi, donde además se reportó la evacuación de unas 48.000 personas hasta la noche del lunes.
Este tipo de desastres naturales suelen ser recurrentes en China durante la temporada de verano, un período en el que el territorio suele dividirse entre intensos aguaceros en ciertas regiones y olas de calor extremo en otras.
Al respecto, la comunidad científica insiste en advertir que la frecuencia e intensidad de estos fenómenos climáticos extremos continuará en aumento a nivel global como consecuencia directa del calentamiento del planeta provocado por las emisiones de combustibles fósiles.