El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció el 10 de noviembre que las fuerzas estadounidenses atacaron dos embarcaciones en el Pacífico Oriental el día anterior, resultando en la muerte de seis personas. Estas acciones continúan la ofensiva estadounidense en aguas cercanas a Suramérica, generando críticas por parte de la ONU y Human Rights Watch.
Según Hegseth, los ataques fueron ordenados por el presidente Donald Trump y se llevaron a cabo con misiles balísticos contra embarcaciones operadas por "organizaciones terroristas designadas". El secretario de Defensa reiteró que las embarcaciones eran supuestas narcolanchas, aunque la Administración Trump no ha presentado públicamente pruebas que respalden esta afirmación.
Estados Unidos ha incrementado el número de bajas en sus ataques en el Caribe y el Pacífico, cerca de Suramérica.
“Según nuestros servicios de inteligencia, estas embarcaciones estaban vinculadas al contrabando de narcóticos, transportaban estupefacientes y transitaban por una ruta conocida de narcotráfico en el Pacífico Oriental. Ambos ataques se realizaron en aguas internacionales y tres narcoterroristas se encontraban a bordo de cada embarcación. Los seis murieron. Ningún miembro de las fuerzas estadounidenses resultó herido”, afirmó Hegseth.
Cuestionamientos y Denuncias
Desde el pasado 6 de noviembre, los ataques de EE. UU. han dejado al menos 75 muertos. A pesar de las afirmaciones de Estados Unidos sobre el transporte de drogas, expertos y organizaciones de derechos humanos cuestionan la legalidad de estas acciones. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, y la directora para las Américas de Human Rights Watch, Juanita Goebertus, han denunciado estos hechos como "ejecuciones extrajudiciales", exigiendo su cese.
La Administración Trump defiende que se trata de acciones contra supuestas organizaciones terroristas. "Bajo el mandato del presidente Trump, estamos protegiendo la patria y eliminando a estos terroristas del narcotráfico que pretenden dañar a nuestro país y a su gente”, señaló Hegseth.
Sin embargo, presidentes latinoamericanos como el de Colombia, Gustavo Petro, miembros del Congreso de EE. UU., expertos legales y familiares de las víctimas exigen pruebas.
Uno de los últimos ataques
Contexto y Tensiones Regionales
Washington ha continuado con estos ataques tras anunciar un despliegue naval en el Caribe en agosto, apuntando contra el Gobierno de Nicolás Maduro y su supuesta vinculación con el Cartel de los Soles.
Venezuela ha negado estas acusaciones. Los ataques han afectado a ciudadanos colombianos y, según denuncias, a pescadores de Trinidad y Tobago.
Esta situación ha generado tensiones entre Petro y el gobierno estadounidense, que incluyó al líder colombiano en la "lista Clinton", acusación que Petro rechaza categóricamente.
Nicolás Maduro ha acusado a Donald Trump de intentar derrocar a su Gobierno, acusación minimizada por el presidente estadounidense.
Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en el Caribe, incluyendo un submarino nuclear y un grupo de buques de guerra, lo que llevó a Maduro a reforzar las fuerzas de seguridad en Venezuela.