La inteligencia artificial empieza a dar un paso más allá del análisis de datos para meterse de lleno en el terreno físico del agro: una tecnología que combina visión computarizada y láseres de precisión ya permite eliminar malezas en milisegundos, sin utilizar herbicidas, en un avance que gana terreno mientras crecen las preocupaciones por el uso intensivo de químicos y la resistencia de las plantas a estos productos.
El sistema, conocido como LaserWeeder, fue desarrollado por la firma estadounidense Carbon Robotics y utiliza cámaras junto con modelos de inteligencia artificial para analizar cada planta en tiempo real. A partir de ese procesamiento, el equipo distingue entre cultivo y maleza, y actúa únicamente sobre esta última mediante un pulso láser dirigido que impacta en su punto de crecimiento.
La tecnología se apoya en unidades de procesamiento gráfico de NVIDIA, que permiten procesar grandes volúmenes de información en fracciones de segundo y guiar con precisión submilimétrica el disparo de los láseres. De esta manera, el sistema logra intervenir planta por planta, en lugar de aplicar químicos sobre toda la superficie del cultivo.
Aunque el concepto puede parecer futurista, la tecnología ya está en uso: estas máquinas operan en cientos de explotaciones agrícolas y en al menos 15 países, principalmente en mercados desarrollados como Estados Unidos, Europa y Oceanía. Sin embargo, no hay registros públicos de su implementación en la Argentina.
El avance llega en un contexto marcado por el uso extendido de herbicidas y las crecientes advertencias sobre sus efectos. Desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se ha señalado la necesidad de reducir la dependencia de estos insumos, tanto por su impacto ambiental como por la aparición de malezas resistentes.
En ese escenario, incluso voces del ámbito político en Estados Unidos comenzaron a poner el foco en este tipo de soluciones. El actual secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., llegó a definir a estas tecnologías como “la luz al final del túnel” frente al uso de herbicidas.
El crecimiento de Carbon Robotics refuerza esa tendencia. La compañía superó recientemente los 100 millones de dólares en ingresos anuales y avanza en su expansión internacional, en paralelo al desarrollo de nuevos sistemas basados en inteligencia artificial aplicados al agro.
El potencial de estas herramientas abre un nuevo escenario para la agricultura de precisión, con menor uso de químicos y mayor intervención selectiva. Sin embargo, su adopción a gran escala todavía dependerá de factores clave como el costo de los equipos y su accesibilidad para productores de menor tamaño.