Un hombre que se desempeñaba como policía fue condenado este lunes, a la pena de siete años de prisión efectiva, luego de ser declarado responsable de los delitos de abuso sexual simple, abuso sexual con acceso carnal y grooming, todo en concurso real.
La jueza Victoria Montoya, que la semana pasada declaró responsable a Alberto Gabriel Guaymás, de 35 años, fue quien le impuso la pena, en una audiencia de cesura, por los delitos de abuso sexual simple en concurso real con abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de la niña de cinco años, y grooming en perjuicio de otra niña de 12 años al momento de los hechos.
En el mismo fallo, Montoya inhabilitó al acusado para ejercer cargos públicos por el doble del tiempo de la condena, según se informó desde el Poder Judicial de Salta.
Los hechos
El sujeto fue denunciado por delitos de abuso sexual en contra de la hija de una amiga, de apenas cinco años al momento del hecho. Fue justamente la madre de la víctima quien denunció lo sucedido, en base al relato de la pequeña, quien detalló que todo ocurrió una tarde, cuando se encontraban de visita en la casa del acusado.
Mientras los adultos conversaban en el comedor, la pequeña se encontraba mirando televisión en otra habitación, cuando fue abordada por el sujeto. La menor contó detalles del hecho en Circuito Cerrado de Televisión (CCTV).
El policía también llegó a juicio imputado por grooming en perjuicio de una adolescente que al momento del hecho tenía 12 años.
Según consta en la causa, obtuvo el número de celular de la menor luego de una intervención policial realizada en el marco de un llamado al Sistema de Emergencia 911.
Tiempo después, el hombre aprovechó esa información que había conseguido debido a su función de policía, y comenzó a enviarle mensajes de tono personal con la finalidad de ganarse su confianza y lograr un acercamiento de índole sexual.
El acusado fue defendido por Nicolás Vedia, mientras que la fiscal penal 3 de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual (UDIS), Celina Morales Torino, quien logró demostrar la materialidad de los hechos y la responsabilidad penal del acusado durante el debate oral y público.
La fiscal sostuvo que Guaymás, quien se desempeñaba como personal policial, aprovechó la asimetría de poder, la vulnerabilidad de las víctimas y, fundamentalmente, la confianza depositada por sus familias, para cometer delitos que afectaron profundamente la infancia y adolescencia de ambas menores.
Además, lejos de honrar su función, quebrantó el deber de protección que le competía a quien portaba un uniforme para proteger a la sociedad.
El daño psicológico y el impacto emocional sufrido por las víctimas
Asimismo, resaltó el daño provocado a las menores, que trasciende el momento de los hechos, ya que una de las víctimas presenta dificultades en el aprendizaje, episodios de angustia, temor a permanecer sola y un marcado descenso en su rendimiento escolar, y según las pericias psicológicas incorporadas al debate, las experiencias vividas impactaron en su desarrollo emocional y continúan condicionando distintos aspectos de su vida cotidiana.
Por otra parte, la madre de la adolescente declaró durante el debate que, tras descubrir los mensajes, su hija sintió miedo y desconfianza hacia la autoridad policial, mientras que la familia debió modificar hábitos y rutinas por la sensación de inseguridad generada por lo sucedido.