En un fallo que resuena con la frialdad del engaño digital y la brutalidad de la violencia física, la Cámara Federal de Casación Penal ha ratificado las condenas de los integrantes de la tristemente célebre “banda de Badoo”.
Este grupo, que operaba tejiendo redes de mentiras a través de una popular aplicación de citas, atraía a hombres desprevenidos para someterlos a golpizas, privación de la libertad y despojo de sus bienes, dejando tras de sí una estela de terror que culminó con una víctima fatal en 2016.
Confirmación de las condenas
La Sala II del máximo tribunal penal del país, con la firmeza que caracteriza a los jueces Alejandro W. Slokar, Guillermo J. Yacobucci y Angela E. Ledesma, desestimó los recursos presentados por las defensas, validando así la sentencia emitida por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de La Plata. Esta sentencia condenaba a los acusados por una serie de seis crímenes meticulosamente orquestados, todos ellos siguiendo un patrón escalofriantemente similar.
El engaño en la era digital
La investigación judicial reveló un modus operandi tan simple como perverso: los acusados, valiéndose del anonimato que ofrece el mundo virtual, seducían a hombres solteros a través de la red social Badoo.

Creaban un perfil falso, el de una mujer atractiva, para concertar encuentros que prometían intimidad y conexión. Una carnada virtual que ocultaba una trampa mortal.
La brutal realidad tras la cita
Una vez que la víctima mordía el anzuelo y se presentaba en el lugar acordado, la ilusión se desvanecía abruptamente.
En lugar de la compañía femenina esperada, se encontraban con al menos dos hombres que, sin mediar palabra, los atacaban brutalmente. A punta de golpes, los obligaban a entregar las llaves de sus hogares, que luego eran saqueados sin piedad, dejando a las víctimas no solo heridas físicamente, sino también traumatizadas y despojadas de su seguridad.
Un desenlace fatal
El caso de Alejandro Scarzella, un comerciante de Hurlingham, es un ejemplo trágico de la brutalidad de esta banda. En 2016, Scarzella fue atraído a una vivienda en Wilde, donde fue golpeado y reducido por sus agresores.
Lo introdujeron en el baúl de un automóvil y lo abandonaron a su suerte en las calles de Buenos Aires.
La autopsia reveló una verdad escalofriante: Scarzella murió asfixiado dentro del baúl, víctima de la falta de aire y la posición en la que fue confinado. Una muerte lenta y agónica que subraya la crueldad de sus captores.
Justicia confirmada
La decisión de los jueces Slokar, Yacobucci y Ledesma, tomada por unanimidad, reafirma la justicia para las víctimas y sus familias. Las penas impuestas, que oscilan entre los 14 años y seis meses y los 32 años de prisión, reflejan la gravedad de los delitos cometidos y el grado de responsabilidad de cada uno de los miembros de la banda.