PolicialesUno de los asesinatos perpetrados en Salta

Crimen de “Santi” Ferrufino: una pelea de patotas o un asunto de drogas, las dos hipótesis más fuertes del caso

Con su principal acusado preso con prisión preventiva, la fiscalía trabaja sobre dos teorías. La de mayor peso contempla la intervención de una tercera persona y la posibilidad de que todo se haya disparado tras una disputa por drogas.

por Federico Aspiazu 30 Abril de 2026
30 Abril de 2026
El barrio Santa Cecilia donde se produjo el homicidio.
El barrio Santa Cecilia donde se produjo el homicidio. (Archivo)

Santiago Pehuén Ferrufino, de 24 años, fue asesinado el 21 de marzo pasado en la calle, en el barrio Santa Lucía. Recibió un balazo en el pecho que, en su camino, le atravesó los pulmones y el corazón, causándole la muerte en razón de minutos.

La bala provino de un arma que, pese a los esfuerzos de los investigadores de la policía, todavía no apareció, no obstante, se cree que es un revolver, aunque si se tiene en claro que es de calibre 22, dado que la bala extraída del cuerpo de Ferrufino esa de esa graduación.

El hecho criminal ocurrió alrededor de las 20, en inmediaciones de la avenida Solís Pizarro y la calle Dique Campo Alegre, en el barrio Santa Lucía. Se trata de una zona donde todavía la rivalidad entre patotas está a la orden del día, siendo el mayor enfrentamiento entre “Los Duendes” y “Los Sancocos”.

Investigadores en la zona donde mataron al joven.
Investigadores en la zona donde mataron al joven.

Alcohol, drogas y el cobro de un “peaje”

Según fuentes policiales, la disputa entre estas dos patotas siempre tiene los mismos ingredientes: el alcohol y las drogas, mientras que la excusa para darse golpes puede surgir de la nada misma, como la postura adoptada desde hace un tiempo por “Los Sancocos” de cobrar una suerte de peaje por el uso de una cancha de fútbol de la zona donde convive los barrios Santa Lucía y Solís Pizarro.

La renta fue una decisión unilateral y tomada “como si nada”, pero suficiente para que sus rivales “Los Duendes” tengan que someterse a su imperio, lo cual, siempre termina siendo motivo de repetidas peleas, tantas como partidos se jueguen en la semana.

Esta disputa es solo un botón de muestra de la rivalidad de estas dos patotas, cuya pelea territorial tiene la misma frecuencia que la pelea entre israelitas y palestinos. Esto llevó a los investigadores a consignar que Ferrufino puede haber sido víctima de estas contiendas.

El día que mataron a Ferrufino, los pocos vecinos que hablaron y los testigos de identidad reservada que se refirieron al hecho, indicaron que la víctima, que estaba con un grupo de amigos, tuvo un altercado previo con Alejandro Quipildor, apuntado como integrante de la patota de “Los Sancocos”.

De lo reconstruido, surge que luego de ese incidente previo, Quipildor se habría retirado con el rabo entre las piernas, aunque prometió volver armado. “Voy a volver con un fierro”, se lo escuchó decir antes de marcharse, sin imaginarse que, efectivamente, iba a cumplir con sus dichos.

De acuerdo a lo informado por fuentes policiales, Quipildor regresó montado en una motocicleta roja, desde donde disparo en tres oportunidades. Los balazos, efectuados frente a la carnicería La Reina, impactaron en el pecho de Ferrufino.

Tras consumar el crimen, Quipildor, de 33 años, emprendió la fuga en la moto, en la que se sentía tan seguro que, a los pocos metros, frenó sobre una senda peatonal y miró hacia atrás, donde los amigos de la víctima corrían de un lado a oro en busca de ayuda. Ante de huir, les mostró el arma y se fue.

Las hipótesis

Dado el contexto de enfrentamiento, sobre todo porque la víctima y el victimario pertenecían a bandos rivales, los investigadores de la policía no dudaron en señalar como principal hipótesis del crimen que Ferrufino fue asesinado como consecuencia de esa vieja rivalidad.

Al avanzar sobre esa idea, salieron a la búsqueda de testigos que aporten pistas e indicios que lleven a confirmar tal teoría, sin embargo, las pesquisas fueron dando otros frutos, al punto tal que se abrió la puerta a una segunda hipótesis del caso.

La misma gira en torno a la intervención de una tercera persona, quien, si bien no habría tenido participación materia en el asesinato, su presencia tendría un rol clave en el desenlace de una disputa previa, de la cual, luego, derivo el crimen.

La versión, a la que Gente de Salta pudo acceder, señala que, en la primera visita de Quipildor al lugar donde la víctima estaba con sus amigos, lo hizo a bordo de una camioneta, la que era conducida por un familiar. Dicho rodado habría sido blanco de algunos daños, al desatarse una gresca.

En cuanto a la razón que llevó al presunto asesino al reducto callejero donde estaba Ferrufino, las fuentes revelaron que, hasta el momento, se cree que fue con el objetivo de adquirir drogas, circunstancias en las que se habría suscitado una disputa, aunque no se sabe si la misma se debió a una diferencia respecto al precio, o bien, a la negativa en venderle lo que buscaban.

"Pipa" Ferrufino, el joven asesinado.
"Pipa" Ferrufino, el joven asesinado.

Al verse en inferioridad, el presunto homicida y su pariente decidieron huir en la camioneta, circunstancias en que los agresores habrían lanzado piedras, lo que causó graves daños al vehículo, lo que habría llevado al acusado a lanzar aquella frase premonitoria: “voy a volver con un fierro”.

Si bien esta nueva teoría aparece como la más creíble, no cambia el peso de la imputación penal, por el momento, calificada como homicidio agravado por el uso de armas por el fiscal penal Gabriel González, de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas.

Tras las rejas

El martes 20 de abril, en la audiencia por la prisión preventiva ante la jueza de Garantías, Claudia Puertas, el abogado Roberto Reyes, defensor de Quipildor trató de que la situación de encierro de su cliente sea bajo la modalidad de arresto domiciliario, planteo que fue rechazado.

La fiscalía solicitó que el imputado, detenido el día del hecho, cuando escapaba en una motocicleta por la zona de Atocha, permanezca detenido, ya que aún restan numerosas pericias pendientes, las que podrían ser entorpecida por el acusado.

También consideró que podría darse a la fuga, conducta que fundó por el hecho de haber escapado de la escena del crimen, como así también se marchó de su vivienda, siendo atrapado cuando se escapaba en una motocicleta.

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