Uno de los acusados por el doble crimen de los hermanos Roberto y Néstor Suárez, hallados sin vida el 16 de febrero del año pasado, en su domicilio en Coronel Moldes, decidió declarar hoy, en las últimas instancias del juicio, y admitió un plan de robo para saldar deudas de juego, pero negó haber asesinado a su padre y su tío, por lo que inculpó al otro enjuiciado.
Se trata de las últimas instancias del juicio que se lleva adelante por el doble homicidio de los hermanos Roberto y Néstor Suárez, de 70 y 73 años, que está a cargo del juez Eduardo Raúl Sángari.
Los acusados son Michel Jesús Suárez (27), como autor del delito de homicidio calificado por el vínculo, criminis causa y por alevosía en perjuicio de su padre, y por homicidio criminis causa y por alevosía en perjuicio de su tío, en concurso real; y contra José María Enrique Chávez Herrera (24), como autor del delito de homicidio calificado, criminis causa y por alevosía, en dos hechos, en concurso real.
Fuentes del Poder Judicial de Salta y del Ministerio Público Fiscal informaron que hoy finalizó la recepción de pruebas testimoniales con la comparecencia de una psicóloga del Ministerio Público de la Defensa, quien se refirió al perfil psicológico del acusado Chávez Herrera.
Su versión de los hechos
Luego, se escuchó la extensa declaración de Michel Suárez, quien dio su versión de los hechos, sin contestar preguntas.
Durante su exposición, Suárez habló de sus problemas de dinero a raíz de deudas de juego acumuladas en mesas clandestinas de poker y reconoció que, con el coimputado, habían planificado robar en la finca de sus familiares.
En un relato pormenorizado de lo ocurrido antes, durante y después del hecho, negó haber sido el autor del doble homicidio, y contó que él estaba en el baño cuando el otro enjuiciado terminó con la vida de su tío, mientras que aseguró que Chávez Herrera atacó a su padre cuando él estaba afuera de la casa, porque había salido a ver por qué ladraban los perros.
Asimismo, consideró que los homicidios fueron un “exceso” de su amigo, quien lo amenazó con matarlo o atribuirle a él los crímenes, y aseveró que lo arrastraron a un delito que él no cometió.
Luego, dijo que, tras ver los cuerpos de su padre y de su tío, buscaron las llaves de la caja fuerte, cosa que encontraron y lograron hacerse de un botín que luego repartieron.
Suárez aseguró que optó por guardar silencio hasta hoy, porque se sentía amenazado y porque había dado su palabra.
El juez pasó a un cuarto intermedio hasta el lunes 17, a las 10, para la incorporación de las pruebas y a continuación dar paso a los alegatos de las partes.
El fiscal penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Gabriel González, representa al Ministerio Público Fiscal en el juicio.
