Banda mixta de civiles y gendarmes

Educando al narco: Cómo son los tutoriales de WhatsApp con los que "Los Peluches" enseñaban a traficar droga

Cómo una organización criminal usaba contenidos en un grupo para enseñar a ocultar cocaína y evadir a la justicia.

Por Redacción Gente de Salta

Peluche — .

El lunes comenzó un juicio en el Tribunal Oral Federal 2 de Salta, en el que siete integrantes de una organización narcocriminal, entre ellos varios gendarmes, son juzgados por el transporte de 334 kilos de cocaína, en dos hechos diferentes, por el delito de transporte de estupefacientes agravado, con expectativas de penas de entre 6 y 20 años.

Pero un punto llamativo en este caso es que utilizaban un grupo de WhatsApp bautizado “Los Peluches”, a través del cual coordinaban sus actividades ilícitas, y que se convirtió no solo en el centro neurálgico de sus operaciones, sino además en una especie de aula virtual donde se impartían lecciones sobre cómo burlar la ley y transportar droga con impunidad.

El hecho de estar, muchos de los miembros de la organización, involucrados con la Gendarmería Nacional de una u otra manera, constituía una ventaja sustancial a la hora de planificar sus operaciones delictivas, ya que contaban con información precisa de cómo actuar ante cada situación: a la hora de ocultar la droga, de evitar los controles, de cómo enfrentar a los gendarmes en los puestos apostados en la ruta y otras tantas cuestiones vinculadas a la actividad por la que actualmente están siendo juzgados en Salta.

El primer detenido del caso, el cabo de Gendarmería, Diego Delgado, durante la audiencia de formalización en mayo de 2024. (Ministerio Público Fiscal de la Nación)

Los acusados

Los acusados por el transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes, en calidad de coautores, son Jonathan Leonel Ostapowicz, Richar Ariel Delgado, su hermano Diego Hernán Delgado, Gabriel Osvaldo Ruíz Apaza y Adrián Emilio Escarlata, mientras que Federico Rubén Batista y Francisco Agustín Flores son juzgados por el mismo delito, pero como partícipes necesario y secundario, respectivamente.

Además, en los casos de Federico Batista y Diego Delgado, el delito imputado se agrava por ser gendarmes en actividad, ya que ostentaban el rango de cabo primero.

El caso fue investigado y llevado a juicio por el Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Salta, a cargo de Toranzos, quien interviene en el debate junto a la auxiliar fiscal Carolina Aráoz Vallejo y el investigador Facundo Saravia.

Los implicados están acusados de dos maniobras de transporte de 334 kilos de cocaína desde Orán a Buenos Aires

Por sus características y a pedido expreso del fiscal, el caso fue declarado de carácter complejo, ya que la mayoría de los acusados tienen vinculación directa con Gendarmería Nacional, dos de ellos estaban en actividad cuando fueron detenidos, en tanto, que otros dos habían sido dados de baja y los dos restantes estaban por ingresar a esa fuerza.

La investigación a cargo de Toranzos contó con la colaboración de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC), a cargo del fiscal general Diego Velasco; de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) NOA y NEA, a cargo de los fiscales Diego Iglesias y Eduardo Villalba; la Fiscalía Federal de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, a cargo del fiscal federal subrogante Pedro Rebollo; y la de Hurlingham, en Buenos Aires, a cargo del fiscal federal Santiago Marquevich.

Dos camionetas secuestradas el 25 de febrero pasado, en los allanamientos en Misiones (Ministerio Público Fiscal de la Nación)

Tutoriales al margen de la ley

La fortaleza de este grupo de delincuentes estaba en el cabal conocimiento que tenían de las entrañas de la fuerza que a lo largo y lo ancho del país se encarga de combatir al narcotráfico. 

Era Escarlata, justamente un ex gendarme, quien hacía las veces de profesor a través de esta red de comunicación y compartía su "expertise" sobre, por ejemplo, cómo "embutir" la droga en los vehículos

Audios reveladores que se convirtieron luego en evidencia judicial, mostraban a Escarlata explicando con detalle cómo ocultar los paquetes prohibidos, e incluso sugería utilizar los respaldos de los asientos como escondite, a modo de innovación para el contrabando.

La enseñanza no se limitaba a las técnicas de ocultamiento, ya que en el grupo “Los Peluches” se constató que había instrucciones precisas sobre cómo comportarse ante los controles de Gendarmería, debido al conocimiento de los protocolos internos, los puntos débiles, las preguntas clave. 

En una de las grabaciones que salieron a la luz, el gendarme Delgado advertía a sus compañeros sobre la instalación de un nuevo puesto de control fijo en la localidad salteña de Joaquín V. González, un movimiento que reforzaría la presencia de las autoridades en la región. 

La información privilegiada era la que les permitía sortear los controles con confianza y se convertía así en una herramienta a través de la cual Los Peluches podían evadir la justicia y obtener una posición ventajosa para traficar totalmente impunes por las rutas del país. 

El fiscal Ricardo Toranzos interviene en el juicio por narcotráfico (Ministerio Público Fiscal de la Nación)

Los cabecillas de la banda eran las voces más resonantes del grupo

La fiscalía, tras analizar los teléfonos secuestrados, identificó a los principales líderes de la banda, que eran Escarlata y Delgado, junto con un tal Ostapowicz, quienes sonaban como las voces con más fuerza en el grupo de WhatsApp.

Richar Delgado, quien ya había sido expulsado de la fuerza federal por transportar una importante suma de dólares en su vehículo, representaba en la banda la corrupción enquistada en las instituciones.

Pero la red de Los Peluches se extendía mucho más allá de los gendarmes corruptos y los tutoriales de WhatsApp, dos comerciantes detenidos en Posadas también estaban siendo investigados por lavado de activos en las provincias de Misiones, Entre Ríos y Buenos Aires. 

Este entramado financiero, según la fiscalía, evidenciaba la magnitud de la organización y su capacidad para acumular ganancias millonarias a través del transporte de estupefacientes.

Algunos dólares secuestrados a los imputados en los allanamientos. (Gendarmería Nacional)

La voz de Toranzos

“Se verificó que una de las pautas que tenía esta organización justamente era cooptar a miembros de fuerzas de seguridad”, explicó el fiscal, quien detalló que esta forma de operar “tenía dos sentidos: Una era morigerar un poco los controles, tratando de presentarse como colegas", y la otra era "tener información sobre los controles que no eran fijos, es decir, aquellos que se ponen alternativos sobre las rutas, sobre todo en zona fronteriza”.

Toranzos resaltó esta banda transportaba la droga “desde y hacia distintos puntos de la Argentina y para exportación”, sostuvo que los tutoriales establecían “las cosas que producen sospechas, o cuáles son los protocolos que tiene la fuerza de seguridad para controlar”, tras lo que señaló que en ese grupo se indicaban “justamente las partes originales de los vehículos, sobre todo de camionetas, ya sea el guardabarro o para hacer doble fondo o doble piso en las cajas de las camionetas, y les explicaban cuál tenía que ser el espesor, cómo se debía construir, porque los miembros de la Gendarmería Nacional tienen cierta pauta de revisión de los vehículos que lo hacen de manera externa”.

El fiscal federal Ricardo Toranzos (Revista Quorum)

Los investigadores hallaron “una evidencia digital” de un teléfono en el que pudieron establecer la conformación del grupo de WhatsApp denominado Los Peluches, según precisó Toranzos, quien sostuvo que allí “estaban todos los cabecillas de las distintas jurisdicciones” y “se aportaba información sobre los controles de Gendarmería”, mientras que “en otras intervenciones y audios que pudimos obtener se fijaba cómo iba a ser la organización para ir tomando ganancias”.

“Ellos se preocupaban de buscar vehículos de jurisdicciones diferentes, como para que no sean sospechosos y para trabajar a modo de turista, recorriendo el país, con choferes miembros de las fuerzas de seguridad, sobre todo para ver si con esa presencia disminuían los controles”, resaltó el fiscal.

Finalmente, Toranzos destacó el hecho de que “fue la misma Gendarmería Nacional, a pesar de haberse presentado como gendarme, la que procedió a la revisión exhaustiva de los vehículos y determinó un cargamento de 300 kilos”

El primer hecho

Al iniciar el juicio, Toranzos explicó que el primer hecho de transporte incluido en esta causa fue descubierto el 19 de mayo de 2024, cuando personal del Escuadrón 45 de la Gendarmería Nacional realizaba un control en el kilómetro 170 de la ruta provincial 5, a la altura de la localidad de General Pizarro, en el departamento salteño de Anta.

Allí, y de acuerdo con las declaraciones de los primeros testigos, Diego Delgado conducía una camioneta Amarok a gran velocidad, en dirección de norte a sur, y los gendarmes le hicieron luces para que se detuviera, pero, por el contrario, el conductor intentó embestirlos. 

Luego, otro de los gendarmes que estaba en la patrulla encendió la sirena y las luces, por lo que la camioneta se detuvo más adelante y, cuando los efectivos se acercaron a la camioneta, a través de las ventanillas traseras vieron un uniforme de Gendarmería Nacional junto a un bolso de la fuerza color verde en el asiento.

Los 302 kilos de cocaína secuestrados en el primer procedimiento (Ministerio Público Fiscal de la Nación)

El conductor se identificó y, al presentar los papeles del vehículo y sus documentos, exhibió su credencial como cabo primero de la Gendarmería Nacional, con funciones en el Destacamento Móvil 1, de Campo de Mayo, en la provincia de Buenos Aires. 

Cuando sus colegas fueron a inspeccionar la caja de la camioneta, el cabo les informó que transportaba drogas, que resultó ser un total de 302 kilos de cocaína, acondicionados en 293 paquetes.

A partir de la detención de Delgado, la fiscalía desplegó tareas de investigación que revelaron otros detalles del caso, como el hecho de que la camioneta en la que se cargó la droga había sido trasladada desde la provincia de Misiones a Buenos Aires, por el gendarme Federico Rubén Batista. 

El hombre, quien también era cabo primero y cumplía labores en Campo de Mayo, había viajado a la ciudad misionera de Posadas, el 16 de mayo, en un vuelo solventado por Delgado, y allí, Ostapowicz le habría entregado la camioneta VW Amarok para que se la llevara a Delgado.

Batista fue detenido el 10 de octubre y la versión que dio de los hechos no fue suficiente para quedar desvinculado del caso, pues la fiscalía detectó que realizó el viaje sin tener el permiso de sus superiores, entre otras irregularidades.

Algunos dólares secuestrados a los imputados en los allanamientos (Gendarmería Nacional)

El segundo operativo

En tanto, el 26 de octubre de 2024, en plenas tareas de investigación sobre los acusados, que ya estaban en la mira de la fiscalía, los investigadores de la Gendarmería Nacional sospecharon que la organización despacharía un nuevo cargamento, al advertir que Ruíz Apaza y Flores circulaban en una camioneta Toyota, que se movía en tándem con otra VW Amarok, conducida por Escarlata.

Por ello, comenzaron a vigilar a ambos vehículos y, esa misma tarde, interceptaron la camioneta de Escarlata en el puesto fijo de la localidad de El Naranjo, en del sur salteño, y dentro del neumático de auxilio encontraron 31 kilos de cocaína, por lo que detuvieron al conductor.

Al día siguiente, también apresaron a Ruíz Apaza y Flores, en la ciudad de Orán.

La droga incautada en el segundo operativo incluido en este juicio (Ministerio Público Fiscal de la Nación)

En el debate, algunos testigos detallaron cómo se realizó el procedimiento y resaltaron la actitud de Escarlata al momento del hallazgo, al tiempo que indicaron que, cuando los gendarmes advirtieron el excesivo peso de la rueda de auxilio, el acusado destruyó uno de los celulares que tenía, mientras que el otro pudo ser resguardado.

Finalmente, a raíz de las evidencias que daban cuenta de su vínculo con la organización y el primer transporte, el 25 de febrero pasado, Ostapowicz y Richar Delgado fueron capturados en Misiones y Corrientes, respectivamente.