Femicidio en Campo Quijano

El caso Natalia Cruz en un mar de dudas: Realizan pericias a los celulares y un cotejo de ADN con una muestra hallada en la escena el crimen

A la par de la producción de pruebas de orden técnico, la fiscalía busca saber cuál fue el motivo que desencadenó la disputa entre Daniel Serapio y Natalia Cruz. Para la defensa, la respuesta podría estar en un desorden mental.

Por Federico Aspiazu

Manifestación en ciudad judicial por el femicidio de Natalia Cruz — (Foto: javier Corbalán)

A poco más de dos meses del asesinato de Natalia Cruz, en la casa donde vivía en el barrio Luz y Fuerza de Campo Quijano, ocurrido el 17 de febrero pasado, la fiscalía todavía trabaja para desentrañar qué llevó a su expareja, Daniel Orlando Serapio a matarla. 

El caso tuvo dos picos de atención, el primero tuvo como centro de escena el propio crimen de Cruz, una joven madre de dos hijos que hacía unos meses se había separado de Serapio, con, al menos cinco denuncias previas, tal como Gente de Salta lo informó.

Cruz era una víctima de violencia de género, pero pese a todas las alertas que ella misma dio, con sus reiteradas denuncias, la justicia fracasó, tanto por no haber tomado más en serio la situación que atravesaba e imponer medidas de mayor duración, sino apenas una consigna fija en su domicilio por tres días. 

Daniel Orlando Serapio, el hombre buscado por un femicidio, fue hallado dentro de una cueva en la provincia de Salta.

Al cuarto, Serapio apareció en la casa, discutieron y la mató.

Aunque los jueces, en otra práctica habitual, buscaron sacarse el sayo con la policía,tuvieron su propio karma, cuando le tocó salir a capturar a Serapio, quien estuvo prófugo por once días en los cerros y acantilados de la Quebrada del Toro, a más de 3.500 metros de altura sobre el nivel del mar.
 

El cartel con la recompensa por información del paradero de Serapio

La ineficacia policial en dar con el femicida, en tanto, fue salvada por el atinado accionar de Francisco Cavana, un baqueano del paraje La Burra, quien llevó a los policías, casi de la mano, hasta el escondite donde Serapio estaba oculto, sin recibir un peso de los 10 millones de recompensa que el propio gobierno provincial había prometido.


Estrategia defensiva


Tras ser apresado, el 28 de febrero pasado, Serapio guardó silencio en cuanto a los motivos por los que discutió y luego mató a su exmujer. Solo abrió la boca para tratarse de desvincular de su fuga a un tío y sobrino, quienes habían sido detenidos por encubrirlo.

La docente y madre, Natalia Cruz, asesinada en Quijano por su ex pareja.

En la audiencia de imputación, el propio Serapio sostuvo que sus dos parientes no habían intervenido en su fuga, sin embargo, los dos acusados terminaron por reconocer que, a los días de huir, le proveyeron al femicida algo de comida, a sabiendas de que ya pesaba sobre el mismo un pedido de captura.

Después de esa intervención en favor de su tío y sobrino, quienes no supieron sacarle provecho, el trabajador ferroviario se mantuvo callado. Su defensa se encuentra en manos de los abogados Martín D´Andrea y Federico Gensei Higa, los que alimentan una hipótesis que podría tener algún asidero.

Según fuentes judiciales, la defensa aludió a ciertos problemas de orden mental de su cliente en el pasado, tanto que solicitaron, como prueba defensiva, que se pida informes al hospital Miguel Ragone sobre la atención e internación de Serapio en el pasado.

Otro indicio en ese orden fue la decisión de la defensa de que su cliente no participe de la pericia psicológica que la fiscalía requirió. Esta postura, cabe señalar, no impide el avance del proceso penal, pues hay suficientes elementos que lo colocan como autor del crimen.

No obstante, conocer el móvil del hecho puede adquirir cierta relevancia más adelante. Se trataría de una puerta abierta, por la cual la defensa podría plantear la inimputabilidad de su defendido, quien permanece alojado en la Alcaidía Judicial, tras el dictado de prisión preventiva.

Celulares y un cotejo


Para poder neutralizar esta estrategia defensiva, la fiscalía esperó por el peritaje de los celulares secuestrados en la causa, tanto de la víctima como del acusado, ya que espera conocer cómo era el tránsito de mensajes y llamadas entre Serapio y Cruz.

Serapio detenido

Como se sabe, la pareja se había disuelto unos seis meses antes del crimen, no obstante, se seguían viendo, pero no por cuestiones íntimas, sino para tratar asuntos relacionados a los dos hijos que tuvieron, momento que, por lo general, terminaban en discusiones.

Por lo trascendido, la víctima tenía latentes ciertos reclamos hacia su expareja por supuestos aportes de dinero para sus hijos, los cuales, al parecer, no eran cumplidos por Serapio, quien, a su vez, se molestaba bastante por estos cruces vinculados al dinero.

El día del crimen, por lo averiguado por Gente de Salta, Serapio habría ido a la casa de su exmujer con la excusa de retirar un televisor, circunstancias en la que habrían vuelto a surgir los reclamos de dinero, lo que derivó en una fuerte disputa verbal, la cual, en un santiamén, terminó con Serapio propinándole a Natalia golpes, seguido de una maniobra de estrangulamiento, dejándola desvanecida, para luego huir.

En esa gresca, los peritos del Cuerpo de Investigaciones Fiscales habrían hallado una muestra de ADN, por lo cual se ordenó un estudio genético para determinar si se trata de un rastro dejado por el acusado, evidencia que terminaría de cerrar el caso, aunque todavía resta conocer con más detalle el móvil del homicidio.