La causa por la difusión de imágenes íntimas falsas generadas con Inteligencia Artificial en Salta sumó un nuevo imputado y ya son dos los acusados en una investigación que involucra al menos a doce mujeres damnificadas. No se descarta que aparezcan más víctimas.
El único detenido que tenía el expediente recuperó la libertad, la Justicia avanzó con nuevas medidas y mantiene abierta la pesquisa por violencia de género digital. Tiene restricción de acercamiento a la Universidad Nacional de Salta, a las víctimas y a la nube digital.
La UNSa tomó una postura activa en la causa por la difusión de imágenes íntimas falsas generadas con Inteligencia Artificial y se constituyó como querellante tras confirmarse que al menos doce mujeres vinculadas a la institución —estudiantes y una decana— fueron víctimas de las publicaciones realizadas en un sitio web de contenido sexual.
Mientras la investigación ya tiene a dos imputados por lesiones graves agravadas por mediar violencia de género reiteradas, uno de los principales puntos de tensión surgió luego de que la Justicia resolviera otorgar la libertad al único detenido que tenía el expediente, aunque bajo estrictas medidas restrictivas.
El secretario de Asuntos Jurídicos de la Universidad Nacional de Salta, Daniel Mansilla Muñoz, remarcó la gravedad institucional y humana del caso y sostuvo que las víctimas atraviesan un profundo daño psicológico, emocional, social y académico. No obstante, los imputados gozan de su principio de inocencia hasta que un juicio compruebe lo contrario.
“Es muy grave el daño psicológico, emocional, social y académico que están sufriendo a raíz de esas publicaciones”, afirmó el letrado, quien además confirmó que la universidad decidió intervenir formalmente en la causa para acompañar a las damnificadas.
La investigación se inició tras las denuncias de once mujeres y de la decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, luego de detectarse imágenes manipuladas digitalmente mediante herramientas de inteligencia artificial. Según la causa, los acusados habrían tomado fotografías desde redes sociales como Instagram, Facebook y WhatsApp para alterarlas y difundirlas falsamente con desnudez explícita.
En este contexto, Mansilla Muñoz explicó que, pese al rechazo institucional hacia los hechos, actualmente rige el principio de inocencia sobre los imputados y por eso no pueden aplicarse sanciones definitivas mientras avance el proceso judicial. Sin embargo, aclaró que sí se dispusieron medidas preventivas y restricciones estrictas.
Entre ellas, se ordenó la prohibición de acercamiento a menos de 100 metros de la universidad y de las víctimas, además de restricciones vinculadas al acceso y manipulación de almacenamiento digital y servicios en la nube, con el objetivo de evitar el borrado de pruebas o alteración de evidencia informática. Estas medidas permanecerán vigentes hasta la realización del juicio.
La liberación del imputado fue autorizada en el marco de la investigación por la fiscal especializada en ciberdelitos, Sofía Cornejo, aunque la causa continúa bajo seguimiento de las fiscalías de Violencia Familiar y de Género.
Desde la universidad insistieron en que este tipo de hechos “no son bromas ni noticias falsas”, sino delitos con consecuencias concretas sobre la vida de las personas afectadas. Por eso, además del repudio institucional, la UNSa anunció que reforzará acciones preventivas, de capacitación y sensibilización sobre violencia digital, uso responsable de tecnologías e inteligencia artificial.
“Tenemos que pensar qué vamos a hacer a futuro con las masculinidades y el manejo que hagan de los contenidos”, planteó Mansilla Muñoz, al considerar que uno de los desafíos pendientes es trabajar en la formación y concientización sobre el uso de herramientas digitales y las responsabilidades que implica la tecnología.
En esa línea, la universidad adelantó que continuará fortaleciendo las tareas de prevención y erradicación de las violencias mediante actividades de formación, campañas de sensibilización y el trabajo de equipos interdisciplinarios especializados en género y violencia, que acompañarán a las víctimas durante el proceso judicial y académico.
Además, desde la querella no descartan que aparezcan nuevas denunciantes a medida que avance el análisis de los dispositivos secuestrados y se profundice la investigación sobre el alcance de las maniobras digitales realizadas.
La causa en la actualidad
La fiscal penal Mercedes de la Cuesta, interina en la Fiscalía 1 de Violencia Familiar y de Género del distrito Centro, junto al auxiliar fiscal Martín Marchetti, representó al Ministerio Público Fiscal en la audiencia de formalización de la investigación penal preparatoria contra un hombre de 26 años, acusado como autor del delito de lesiones graves agravadas por mediar violencia de género reiteradas.
Durante la audiencia, la fiscal detalló los hechos atribuidos al sospechoso, la evidencia reunida y las circunstancias investigadas. La jueza Victoria Montoya Quiroga controló la legalidad del procedimiento y dispuso la libertad del imputado bajo medidas sustitutivas, además de autorizar la extracción y análisis de datos de los dispositivos secuestrados.
La investigación se originó tras las denuncias de once mujeres y de la decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, luego de detectarse publicaciones de imágenes manipuladas digitalmente en un sitio web de contenido sexual.
Según consta en la causa, el primer imputado, un hombre de 28 años, habría tomado fotografías de las víctimas desde redes sociales como Instagram, Facebook y WhatsApp para luego alterarlas mediante herramientas de inteligencia artificial y edición digital avanzada, generando imágenes falsas con desnudez explícita que eran difundidas como si fueran reales.
Las denunciantes advirtieron la situación entre el 26 de marzo y el 2 de abril. A partir de las tareas investigativas encabezadas por la fiscal Verónica Simesen de Bielke, se logró identificar a un segundo sospechoso, lo que derivó en un allanamiento en su domicilio donde se secuestraron un teléfono celular y una computadora. Ambos serían estudiantes de la universidad.
Los hechos constituyen una grave manifestación de violencia de género digital, ya que el uso de herramientas tecnológicas habría tenido como objetivo vulnerar la integridad psicológica, social y académica de las víctimas. Además, remarcaron que varias de las damnificadas participan activamente en espacios vinculados con la defensa de derechos y la igualdad de género.
Con la incorporación del segundo imputado, la causa continúa avanzando mientras la Justicia analiza el contenido de los dispositivos secuestrados para determinar el alcance total de las maniobras investigadas.
Qué son las deepfakes y qué penalidad pueden tener
Son imágenes, vídeos o grabaciones de voz generados o manipulados por inteligencia artificial (IA) con apariencia de realidad, que pueden alterar cuerpos con rostros reales y generar una distorsión de la imagen o voces de las personas.
Como antecedente cercano está el caso de un joven de 19 años que fue procesado en Córdoba por usar inteligencia artificial para generar imágenes pornográficas falsas de sus compañeras de colegio y publicarlas en internet.
El caso se elevó a juicio y está encuadrado como lesiones graves calificadas por mediar violencia de género, en el marco de la Ley de Protección Integral a las Mujeres y su reciente reforma con la llamada Ley Olimpia.
En la Argentina no existe una figura penal específica para la violencia digital, pero en este caso la fiscalía argumentó que el impacto emocional en las víctimas, que eran menores de edad, fue tan grande que encaja en el delito de lesiones graves.
Para sostener esta acusación, el abogado de las víctimas y la fiscalía se respaldaron en los informes psicológicos que describen cuadros de estrés postraumático, ansiedad, aislamiento y vergüenza persistente.
Argentina incorporó la violencia digital con perspectiva de género en la Ley 26.485 a través de la Ley Olimpia (Ley 27.736, vigente desde 2023). Esto permite que actos como la difusión de imágenes sexuales no consentidas puedan encuadrarse como lesiones graves (del artículo 90 del Código Penal), en lugar de simples contravenciones. Esta causa pone a prueba cómo este marco legal se adapta al uso de tecnología y la inteligencia artificial.
La psicopedagoga Mariana Savid, que brinda capacitaciones en escuelas en las que trata el tema con adolescentes, advirtió que los chicos sienten que un ‘fake’ es un chiste: “No ven la gravedad hasta que le ocurre a alguien cercano. Se puede destruir la reputación de una persona”.
“La solución no es tecnológica, es educativa si no vamos a tener un ‘inframundo digital’ lleno de violencias disfrazadas de bromas”, dijo. Y agregó: “Hay datos que son alarmantes, como los publicados por la organización Chicos.net que indica que el 73% de los chicos está expuesto a contenido sexuales y que 7 de cada 10 víctimas de deepfake son mujeres de 18 años”.
La ley le dio nombre y forma a las nuevas formas de violencia que se expresan en el plano digital, pero todavía existe la necesidad de un marco normativo específico en el Código Penal y el trabajo de prevención y penalidades que debe abordarse en el Congreso como ley penal.
Comunicado de UNICEF por el creciente uso de las deepfakes en menores
NUEVA YORK, 4 de febrero de 2026 – “UNICEF manifiesta su profunda preocupación ante las constataciones del rápido aumento del volumen de imágenes sexualizadas generadas por IA que circulan por la red, incluidas fotografías de niños y niñas manipuladas y sexualizadas.
Los deepfakes –imágenes, vídeos o grabaciones de voz generados o manipulados por inteligencia artificial (IA) con apariencia de realidad– se están utilizando cada vez más para crear contenido sexualizado de niños y niñas, incluida la ‘nudificación’, que se refiere al uso de las herramientas de IA para retirar o modificar la ropa en fotografías con el fin de crear imágenes sexualizadas o desnudos falsos.
Los propios niños y niñas son muy conscientes de este peligro. En algunos de los países del estudio, hasta dos terceras partes de los niños y niñas afirmaron estar preocupados por que se pudiera emplear la IA para falsificar imágenes o vídeos suyos con carácter sexual. Los niveles de preocupación varían ampliamente entre países, lo cual subraya la urgente necesidad de aumentar la concienciación y las medidas de prevención y protección.
Debemos ser claros: las imágenes sexualizadas de menores creadas o manipuladas por herramientas de IA constituyen imágenes de abusos sexuales de niños y niñas. Los abusos cometidos mediante deepfake siguen siendo abusos y, aunque las imágenes sean falsas, el daño que causan es absolutamente real.
Utilizar la imagen o la identidad de un niño o una niña lo convierte directamente en víctima. Pero incluso si no existe una víctima identificable, un material generado por IA que muestre abusos sexuales de niños y niñas normaliza la explotación sexual infantil, impulsa la demanda de contenidos abusivos y plantea importantes obstáculos a las fuerzas del orden a la hora de identificar y proteger a los niños y niñas que necesitan ayuda.
UNICEF reconoce positivamente los esfuerzos de los desarrolladores de IA que están aplicando enfoques de seguridad desde el diseño, así como medidas sólidas de salvaguardia para evitar el uso indebido de sus sistemas. Sin embargo, el panorama sigue siendo desigual y existen demasiados modelos de IA que no se están desarrollando con las salvaguardias adecuadas. Los riesgos pueden agravarse cuando las herramientas de IA generativa se integran directamente en las plataformas de redes sociales, donde las imágenes manipuladas pueden difundirse con rapidez.
UNICEF hace un llamamiento urgente para que se tomen las siguientes medidas con el fin de hacer frente a la creciente amenaza de las imágenes que muestran abusos sexuales de niños y niñas:
- Todos los gobiernos deben ampliar las definiciones de lo que constituyen imágenes de abusos sexuales de niños y niñas para incluir el contenido generado por IA, así como penalizar su creación, adquisición, posesión y distribución.
- Los desarrolladores de IA deben aplicar enfoques de seguridad desde el diseño y medidas sólidas de salvaguardia para evitar el uso indebido de los modelos de IA.
- Las empresas digitales deben evitar la circulación de imágenes de abusos sexuales de niños y niñas –en lugar de limitarse a eliminarlas una vez se han difundido–, así como reforzar la moderación de contenidos a través de inversiones en tecnologías de detección, de manera que esos materiales puedan retirarse de inmediato y no días después de una denuncia por parte de una víctima o su representante.
El daño que provoca el abuso mediante deepfake es real y requiere una acción inmediata. Los niños y niñas no pueden estar esperando a que la legislación se actualice”.