Una maniobra cuidadosamente planificada, basada en la confianza y el engaño, terminó con una pareja de adultos mayores despojada de una importante suma de dinero en la ciudad de Salta. El autor ya fue condenado a prisión efectiva.
El hecho ocurrió en mayo pasado, cuando las víctimas esperaban el colectivo en la zona norte de la capital salteña. En ese momento fueron abordadas por César Alejandro Morales, de 49 años, quien se mostró amable y solidario al ofrecerles trasladarlos en su vehículo hasta el centro de la ciudad.
Lo que parecía un gesto de buena voluntad escondía un plan.
Durante el recorrido, el hombre comenzó a conversar con la pareja y, aprovechando la confianza que había generado, mediante engaños logró apoderarse del dinero que llevaban. Luego inventó una supuesta urgencia personal y los hizo descender del automóvil en la zona de Chachapoyas, indicándoles que continuaran el viaje en una unidad del transporte público.
Recién después, las víctimas advirtieron que habían sido despojadas del dinero.
Las cámaras fueron clave para identificarlo
La investigación fue dirigida por el fiscal penal 1 del Distrito Centro en feria, Pablo Paz, con el trabajo del Grupo Investigativo del Sector 1 C.
El análisis de cámaras de seguridad y otras tareas investigativas permitieron identificar al sospechoso. Con las pruebas reunidas, la Fiscalía solicitó un allanamiento en su domicilio, donde Morales fue detenido y se secuestraron elementos considerados de interés para la causa.
Confesó y fue condenado
Durante la audiencia, el acusado admitió su responsabilidad y las partes acordaron un juicio abreviado.
El juez del Distrito Centro, Leonardo Feans, lo condenó a cuatro meses de prisión efectiva por el delito de hurto, pena que fue de cumplimiento efectivo debido a que registraba antecedentes condenatorios.
El caso expone una modalidad delictiva que suele tener como principales víctimas a personas mayores: delincuentes que apelan a la cordialidad, ofrecen ayuda o un traslado gratuito, generan confianza en pocos minutos y luego aprovechan un descuido o utilizan maniobras de distracción para apoderarse del dinero y otros objetos de valor antes de desaparecer.
En este caso, la estrategia terminó con una condena, pero también con un fuerte llamado de atención para extremar los cuidados frente a desconocidos que ofrecen asistencia de manera inesperada. “Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”, dice el refrán.