La camioneta EcoSport de Orlando Serapio fue hallada abandonada sobre la ruta nacional 51, a la altura de la localidad de Chorrillos y esto abrió el espectro de búsqueda de la policía, que desde el martes sigue de cerca el rastro del femicida de Natalia Cruz.
Según la confirmación de fuentes ligadas a la investigación a Gente de Salta, el hecho de encontrar el rodado en una zona de cerros y caminos alternativos reorienta la investigación, dado que Chorrillos se encuentra en un corredor estratégico que conecta con parajes de difícil acceso y con rutas que permiten incluso dirigirse hacia la provincia de Jujuy.
Los investigadores no descartan que Serapio haya abandonado el vehículo y continuado la huida a pie, aprovechando su conocimiento del terreno, ya que es habitante de la zona.
Además, fuentes primarias aseguraron que de los allanamientos realizados pudieron determinar que el femicida llevó abrigo, herramientas y una linterna en su huida.
Otra línea que se analiza es la posibilidad de que haya cambiado de vehículo con la ayuda de terceros y se haya desplazado hacia destinos más lejanos para eludir los controles.
La policía mantiene operativos en distintos puntos y trabaja en el análisis de cámaras y testimonios para reconstruir sus movimientos posteriores al crimen.
Reunión de la familia con la fiscal
Luego de marchar ayer por la tarde pidiendo justicia por Natalia, los familiares se reunieron con la fiscal penal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet.
En esa reunión, Sodero Calvet los puso en conocimiento de lo actuado hasta el momento, del estado de la investigación y de los derechos que los asisten como víctimas.
La fiscal remarcó que personal de la Unidad de Investigación UGAP del CIF y personal policial de las distintas áreas operativas, se encuentran trabajando en localizar al esposo de la mujer, quien está sindicado como principal sospechoso.
El femicidio de Natalia Cruz
Natalia Cruz tenía 36 años y era madre de dos hijos. Según relataron allegados, estaba separada de Serapio desde hacía un tiempo, aunque él continuaba hostigándola.
De acuerdo con esa versión, el acusado la habría convencido de quedarse junto a los niños en la vivienda del barrio Luz y Fuerza, propiedad del ahora prófugo.
El martes al mediodía, vecinos escucharon fuertes gritos provenientes de la casa. Cerca de las 15, Serapio salió corriendo del domicilio y se cruzó con una hermana de la víctima, quien sospechó que algo grave había ocurrido y fue a buscar a otra familiar.
Al ingresar por la parte trasera de la vivienda, ya que la puerta principal estaba bloqueada, encontraron a Natalia tendida en el piso, junto a la cama, con heridas y un cable alrededor del cuello.
De acuerdo con los primeros datos de la investigación, el agresor la habría golpeado y luego ahorcado. Pese a que vecinos colaboraron para trasladarla al hospital Francisco Herrera, la joven madre falleció antes de llegar.
Antes de huir, Serapio habló con su madre y le confesó haberse mandado una “cagada”. También se cruzó con Irene Cruz, exsuegra, a quien le dijo que Natalia estaba tirada en el piso y muerta. Luego se subió a un vehículo y desapareció.
Ahora, con el hallazgo del automóvil en la ruta 51, la búsqueda se concentra en los alrededores de Chorrillos y en las posibles vías de escape hacia zonas rurales y Jujuy.
Mientras tanto, la comunidad continúa conmocionada por un crimen que volvió a poner en el centro del debate la violencia de género y la necesidad de medidas de prevención más efectivas.