Un enfermero que ejercía en un hospital público fue condenado a 5 años de prisión por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos, por vender ampollas de fentanilo y otros estupefacientes a través de Telegram, por lo que quedó inhabilitado de maneras perpetua y deberá pagar una multa de más de 5 millones de pesos.
El hombre fue detenido en marzo pasado e identificado como Julio Santiago Santillán, que se desempeñaba en el Hospital Justo José de Urquiza.
La sentencia llegó tras un acuerdo de juicio abreviado, según se informó desde el Ministerio Público Fiscal Federal (MPF), que además detalló que Santillán vendía ampollas de fentanilo, risperidona, carbamazepina y lorazepam a través de la aplicación de mensajería Telegram, y que ofrecía cada ampolla a 35.000 pesos, según consta en los chats recuperados durante la investigación.
La fiscal federal Josefina Minatta, quien subrogó la Fiscalía General ante ese TOF y llevó adelante la investigación con la colaboración de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), impulsó el acuerdo de juicio abreviado, que homologó la jueza Mariela Emilce Rojas.
Detalles de la Condena
Santillán, de 34 años, fue condenado por cinco delitos: comercio de estupefacientes en concurso ideal con tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, en concurso real con peculado, incumplimiento de los deberes de funcionario público y venta sin autorización de medicamentos que requieren receta para su comercialización.
Además de la pena de prisión, se le impuso una multa de 5.684.145 pesos y una inhabilitación especial perpetua, a la vez que el tribunal ordenó el decomiso del teléfono celular utilizado para las ventas.
La sentencia indica que Santillán obtenía las sustancias "por medio de contactos en el interior del Hospital J.J. Urquiza" y las comercializaba en grupos de acceso libre de Telegram, entre el 18 de febrero y el 20 de marzo de este año.

La Investigación
La pesquisa se inició el 18 de febrero, por una denuncia telefónica anónima realizada a la delegación local de Policía Federal (PFA), que alertó sobre la venta ilegal de drogas y medicamentos por parte de Santillán a través de redes sociales, específicamente Telegram, por lo que Minatta ordenó tareas de inteligencia que confirmaron la actividad del enfermero en los grupos “Los más rico cdelu” y “Entre Ríos”.
En los mismos grupos publicaba fotos de las ampollas del opioide y de otras drogas con el mensaje: “Todo a la venta. Se vende por unidad o por mayor. Ampolla de fentanilo, comprimidos de risperidona, carbamazepina y lorazepam. Consulte precios”.

El Agente Revelador
Un "agente revelador" digital, haciéndose pasar por un tal "Ricky", se infiltró en los grupos de Telegram para obtener pruebas, y los chats revelaron que Santillán describía el fentanilo como "pura, es un opioide más fuerte en el mercado. 100 veces más fuerte que la morfina y un 50 más que la heroína".
El 11 de marzo, el agente encubierto realizó una primera compra controlada de cuatro ampollas de fentanilo por 55.000 pesos, mientras que el 20 de marzo, tras una segunda compra controlada, Santillán fue detenido con 34 ampollas de fentanilo y blísteres de lorazepam y carbamazepina.

Allanamientos posteriores revelaron que las 60 ampollas de fentanilo incautadas a Santillán correspondían al mismo lote que el hospital tenía en stock y un familiar del acusado fue detenido inicialmente, en el marco de la investigación, pero luego fue sobreseído.
Santillán confesó haber sustraído una ampolla de fentanilo en cada guardia "por cuestiones económicas" y haberlas vendido por Telegram.

El Peligro del Fentanilo
El fentanilo es un potente opioide sintético utilizado en medicina como analgésico y en ocasiones como sustituto de la morfina.
Según la Guía de Buenas Prácticas en Materia de Drogas elaborada por la Red de Fiscales Antidrogas (RFAI) de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (AIAMP), el fentanilo resulta ser hasta 100 veces más potentes que la heroína.
El documento señala que esa droga y el carfentanilo (100 veces más potente que el fentanilo), “reflejan el peligro para la salud pública que implica la difusión masiva e incontrolada de estas sustancias, que durante los últimos años, también se han mezclado con sustancias de origen natural, provocando más adicciones, riesgos y muertes de consumidores”.
“Fácil es también imaginar las consecuencias cuando el fabricante local subestima o equivoca la dosis y agrega más contenido del recomendable a su formato de venta. Es la muerte segura para el consumidor, como sucedió en Argentina, en febrero de 2022”, señala la guía haciendo referencia al caso de la cocaína con carfentanilo que el 1º de febrero de 2022 se vendió en un búnker del barrio Puerta 8 de