A horas de la audiencia de imputación de Daniel Orlando Serapio, el trabajador ferroviario acusado de matar a su ex pareja y mantenerse prófugo por once días en los cerros y montañas del departamento de Los Andes, Gente de Salta habló con los abogados de la Natalia Cruz sobre el momento en que el acusado fue imputado.
Sol Pastrana, quien ejerce la representación de la familia Cruz junto a su colega Federico Vanni, confirmó que Serapio no aceptó declarar. Y que tampoco notó que estuviera deshidratado ni en mal estado de salud. “Estaba normal, cuando fue interrogado sobre sus datos personales, contestó sin inconvenientes”, indicó la letrada.
A medida que avanzó la audiencia, Serapio se mostró “sereno y tranquilo”, solo volvió a hablar, cuando le preguntaron si iba a declarar, pero se abstuvo, tras lo cual se siguió con la diligencia judicial, en la cual el prófugo que tuvo en vilo a toda Salta fue formalmente acusado de homicidio agravado, tanto por el vínculo como por mediar violencia de género (femicidio).
Pero esto no fue lo único, sino que, en la misma audiencia, la fiscal penal María Luján Sodero, también le imputó el delito de desobediencia judicial por tres hechos que, para la fiscalía, estarían comprobados en función de que el Juzgado de Violencia Familiar y de Género 1 y 2 habían dictado en su contra órdenes que le prohibían acercarse a Natalia.
Lejos de ello, en la tarde del 17 de febrero pasado, como ya se informó, Serapio irrumpió en la casa de su exmujer, en la manzana 79, del barrio Luz y Fuerza, en Campo Quijano. El imputado se encerró en una habitación con Natalia, de 37 años, y discutieron.
Al respecto, la querella evitó -por el momento- referirse a los detalles de esa disputa, ya que están trabajando en busca de reunir testigos y otras pruebas a fin de conocer más a fondo el contexto del violento episodio. De lo que sí están seguros, es de que allí Serapio la golpeó y la ahorcó.
Al marcharse, cerró la puerta con llave de la pieza y huyó. Cuando la familia pudo ingresar al cuarto, Natalia ya estaba prácticamente agonizando, pues había sufrido fuertes golpes, por lo que la trasladaron de inmediato al hospital local, pero en cuestión de minutos falleció.
En la montaña
En esos minutos, Serapio se alistó para subir a los cerros de la zona de El Alisal y Santa Rosa de Tastil, donde se refugió con ayuda de un tío y un sobrino, los que también fueron imputados por encubrimiento. Antes de marcharse, habló con su madre y dejó una frase que fue prácticamente una confesión: “Me mandé una cagada, cuidá a los chicos”.
Luego, subió a su camioneta y emprendió la fuga hacia una zona que conocía muy bien debido a su trabajo como ferroviario. Hasta donde pudo, a la altura del paraje El Chorrillo, fue en su vehículo, el que abandonó y siguió a pie por la Quebrada del Toro hasta llegar a las laderas y cuevas del paraje La Burra, en la Estación de Diego de Almagro, a 3.304 metros de altura sobre el nivel del mar.
Por más de una semana, Serapio desandó el mismo camino que en el verano de 1536, el conquistador y recién nombrado Gobernador de la Nueva Toledo, don Diego de Almagro, recorrió para convertirse en el primer expedicionario en llegar a Chile, cuando ese territorio aún era considerado suelo argentino.
Años más tarde, bajo la ingeniería de Richard Fontaine Maury, se diagramó el Ramal C-14, con varias estaciones, una de ellas lleva el nombre de Diego de Almagro, donde Serapio intentó sellar su impunidad en una de las innumerables cuevas de roca maciza.
“Contó con ayuda”
Sobre esos días de fuga, la abogada Pastrana aseguró que Serapio contó con ayuda, ya que, de tanto en tanto, bajaba de su escondite para recibir asistencia de víveres, al parecer, en la zona de El Alisa o Santa Rosa de Tastil. Una vez que se aprovisionaba, desaparecía.
Pastrana confirmó que, “desde la querella aportamos mucha información de testigos respecto a la fuga y dónde podía estar oculto Serapio”. Se trabajó de manera incesante con la fiscalía, oportunidad en que la querellante destacó la labor de la fiscal Sodero.
Como trascendió, el prófugo se rindió supuestamente el sábado pasado, cuando finalmente la tropa de policías, gendarmes y expertos en montañismo le dio alcance, aunque continúan las dudas sobre cómo fue la detención. Ahora, resta por parte de la fiscalía determinar los detalles de lo sucedido en la casa de la víctima.
¿Por qué discutieron? ¿Qué llevó a Serapio a aparecerse en la casa de ella, a sabiendas de que la justicia se lo había prohibido? ¿Acaso será que se movió por algún chisme que le llegó, siendo movido a los celos, o solo fue para discutir algún otro tema menor, pero en el fragor de la disputa se salió de control?. Especulaciones: Lo concreto es que la asesinó.
Contra la policía
En cuanto a si la familia analizar avanzar con alguna demanda contra el Estado por haber dejado a Natalia en situación de indefensión y vulnerable, pese a que la justicia había dispuesto una medida de resguardo, la letrada sostuvo que “ese punto es por ahora motivo de análisis”.
Si confirmó que había presentaciones dirigidas a brindarle protección, al menos, desde el año 2020. La última fue del 31 de diciembre del 2024, procedente del Juzgado Familiar y de Violencia de Género 1. Se trata de órdenes de prohibición de acercamiento para Serapio y de consignas para la policía de Quijano.
Pese a ello, e incluso del estado de emergencia pública por violencia de género desde el año 2014, Natalia quedó abandonada. Ella hizo su parte, denunció y no una sola vez, sino varias, pero nadie la protegió, ningún policía acudió a su casa para con esa simple acción, evitar que su asesino se animara a más.
“En principio, y esto algo que la familia ya nos expresó, es que se investigue y se avance con las medidas legales del caso respecto al incumplimiento por parte de la policía”, remarcó la abogada, quien resaltó también la tarea de su socio en el caso.