El jueves por la noche, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Bolivia brindó una conferencia de prensa, con el fin de dar más detalles sobre el impactante caso de la niña de 4 años ultimada por su padre oriundo de Salvador Mazza. Y los datos revelaron el infierno que vivía la pequeña que asistía a un jardín de infantes en Salvador Mazza.
El teniente coronel Ever Cossío, director de la FELCC de Yacuiba, encuadró el caso como un infanticidio seguido de suicidio ocurrido en San José de Pocitos. Además, reveló que el padre de la menor es argentino y fue identificado como Juan Marcelo Robles, de 30 años, y confirmó la versión que circuló en los medios sobre el traslado de la niña al Centro de Salud Integral de San José de Pocitos, donde constataron su muerte.

Cossío remarcó que Robles, luego que le comunicaron sobre la muerte de su hija, actuó en actitud sospechosa y entraba y salía del centro de salud constantemente, hasta que finalmente sacó el arma y se pegó un tiro en la cabeza.
La autopsia
El director de la FELCC de Yacuiba dio los datos de la autopsia practicada a la menor y los detalles son escalofriantes.
Cossío anunció que la causa de muerte de la menor, cuyas iniciales son MLV, fue anoxia encefálica, restricción de la dinámica respiratoria, asfixia mecánica por presión toráxica y abdominal con tipo de muerte homicida. Lo que confirma que la niña de cuatro años fue asesinada por su mismo padre.
“Se evidenciaron signos de violencia de data antigua en el cuerpo de la menor, lo que hace presumir que no se trataría de un hecho aislado”, afirmó Cossío.
Por otro lado, también confirmó que la muerte del infanticida fue por un traumatismo encéfalo craneano grave provocado por un disparo de arma de fuego, con tipo de muerte suicida.
El infierno vivido por la menor
Al ser consultado por el entorno en el que habitaba la niña fallecida, Ever Cossío señaló que ella vivía solamente con su padre desempleado en un domicilio de San José de Pocitos y que aparentemente quedaba sola de forma recurrente.
Cabe mencionar que los forenses, además de determinar la causa de muerte de la niña, detectaron múltiples lesiones en el cuerpo, compatibles con episodios de violencia anteriores, advirtiendo que los signos de maltrato podrían haberse extendido durante semanas o incluso meses.
Por otro lado, de las investigaciones en curso de las fuerzas bolivianas, se pudo determinar que la madre de la menor se encuentra privada de libertad aunque aún no se sabe si en Oruro o Potosí.
Las investigaciones continúan bajo la dirección del Ministerio Público, mientras se recaban más elementos para esclarecer lo sucedido.
Desde las autoridades bolivianas se reiteró el llamado a la población a denunciar oportunamente cualquier indicio de violencia intrafamiliar. “No podemos esperar a que ocurran estos desenlaces para actuar”, concluyó Cossío.
