Emiliano Endrizzi, futbolista de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, fue liberado tras ser detenido el sábado por presuntamente gritar que un pasajero llevaba una bomba en un avión. Sin embargo, fue formalmente imputado por intimidación pública en concurso ideal con atentado contra la seguridad de medios de transporte y comunicación. El fiscal federal Sebastián Jure formalizó la imputación ante el juez federal de Garantías 1, Eduardo Hansen.
El juez Hansen ordenó la liberación provisional de Endrizzi, sujeto a las siguientes condiciones: Presentarse semanalmente ante la Policía Federal, informar cualquier cambio de domicilio y no salir del país sin autorización judicial. El fiscal había solicitado la prisión preventiva en una unidad carcelaria federal, dada la gravedad del caso.
El fiscal general Eduardo Villalba evalúa acciones complementarias para reparar el daño, incluyendo la posible intervención del Estado Nacional como querellante.
El incidente ocurrió en el vuelo FO 5181 de Flybondi, que tenía previsto partir desde el aeropuerto internacional Gobernador Horacio Guzmán hacia Buenos Aires. Endrizzi, ubicado en el asiento 16C, señaló a otro pasajero y dijo en voz alta: “Él lleva una bomba”.
La falsa alarma generó pánico y activó el protocolo de seguridad.
Endrizzi fue detenido por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), lo que condujo a la conformación de un comité de crisis.
El avión fue trasladado a una zona aislada, los pasajeros fueron evacuados y la aeronave fue requisada por personal especializado de la Policía de la Provincia y la PSA.
Se brindó atención médica a los pasajeros, se revisaron las cámaras de seguridad del aeropuerto y se constató el ingreso del jugador a la sala de embarque y al avión. Tras más de tres horas, se descartó la presencia de explosivos y se desactivó el protocolo.

El comandante del vuelo denunció que el jefe de cabina escuchó la alusión a la bomba. El fiscal Jure destacó el temor público generado, el contratiempo para los pasajeros y el impacto operativo y económico del procedimiento.
Según el fiscal, la conducta de Endrizzi alteró el funcionamiento del servicio aéreo y generó alarma pública, configurando los delitos imputados. “Consideramos que hay sobrados elementos para establecer que estamos ante un hecho delictivo”, afirmó el fiscal.
Solicitud de prisión preventiva
El fiscal solicitó la prisión preventiva de Endrizzi por riesgo de fuga, argumentando falta de arraigo comprobado y la posibilidad de rescisión de su contrato. Además, remarcó la gravedad del hecho (pena de 2 a 6 años) y la necesidad de peritar el teléfono celular secuestrado.
La defensa, a cargo de Sebastián Alsina, informó que Endrizzi no declararía y presentó documentación para acreditar su arraigo: constancias escolares de sus hijos y contrato laboral vigente.
El abogado rechazó el riesgo de fuga y calificó la expresión de su cliente como un comentario desafortunado en una conversación informal sobre un incidente similar reciente.
La defensa solicitó la libertad bajo medidas sustitutivas o, subsidiariamente, arresto domiciliario, alegando que la medida coercitiva en un caso similar fue menos gravosa.
Decisión judicial
El juez ponderó los argumentos de ambas partes y, aunque reconoció la gravedad del episodio, valoró las condiciones personales del imputado y el antecedente de un caso similar. Optó por la libertad con restricciones.
El juez coincidió con el fiscal en la repetición de estos hechos y su impacto en la seguridad y los recursos estatales.
Subrayó que estas "bromas graciosas" o "comentarios desafortunados" provocan temor generalizado y deben ser tratadas "con severidad". Recordó que Endrizzi, como jugador profesional, conoce la conducta apropiada en un avión.