Han pasado 15 años desde la última vez que María Cash fue vista con vida. La diseñadora de indumentaria bonaerense, de 29 años, desapareció el 8 de julio de 2011 en territorio salteño y, desde entonces, su paradero continúa siendo un misterio que mantiene abierta una de las investigaciones más emblemáticas y complejas del país.
A diferencia de años anteriores, cuando la causa transitó múltiples hipótesis que terminaron descartadas —entre ellas una posible red de trata de personas o una desaparición voluntaria—, hoy el expediente tiene un rumbo definido. La investigación judicial concentra sus esfuerzos sobre Héctor David Romero, el camionero que reconoció haber sido la última persona que trasladó a María y quien permanece imputado por el delito de homicidio calificado por alevosía.
La causa cobró un nuevo impulso luego de que, en diciembre último, la Sala I de la Cámara Federal de Salta revocara el sobreseimiento que había beneficiado a Romero y ordenara continuar con la investigación. Posteriormente, en marzo pasado, la Cámara Federal de Casación Penal rechazó el recurso presentado por la defensa del camionero, dejando firme la reapertura del expediente.
En ese contexto, el fiscal federal Eduardo Villalba sostuvo que la prueba reunida hasta el momento resulta suficiente para avanzar hacia el procesamiento del principal sospechoso, aunque todavía restan medidas probatorias que podrían fortalecer la acusación.
Las pruebas que complican al imputado
Uno de los elementos que debilitó la defensa de Romero fue la caída de su principal coartada. Durante años sostuvo que había dejado a María Cash en la gruta de la Difunta Correa, sobre la Ruta Nacional 34. Sin embargo, un abogado que aseguró haber visto posteriormente a la joven terminó imputado por falso testimonio, luego de que los registros de antenas telefónicas demostraran inconsistencias en su declaración.
A ello se suman las contradicciones en las distintas versiones brindadas por el camionero desde 2011 y los resultados de los peritajes telefónicos, que detectaron una detención de aproximadamente una hora y veinte minutos en inmediaciones de El Tunal, sobre la Ruta Nacional 16, en un horario que no logra explicar de manera convincente.
La Justicia también ordenó nuevas medidas, entre ellas el entrecruzamiento de llamadas, pericias de geolocalización con especialistas de Gendarmería Nacional, reconstrucciones de recorrido y estudios accidentológicos para determinar tiempos y desplazamientos entre los distintos puntos donde Romero aseguró haber dejado a la joven.
En las últimas semanas, además, se incorporó al expediente el testimonio de un baqueano que afirmó haber observado posibles restos óseos en una zona rural de Salta. Esa declaración derivó en pedidos de nuevos rastrillajes y allanamientos que todavía permanecen bajo análisis judicial.
Un caso que marcó a la Argentina
María Cash había partido desde Buenos Aires con destino al norte argentino. Durante varios días fue vista en distintos puntos de Tucumán y Salta, hasta que las cámaras de seguridad del expeaje de Aunor registraron su presencia desorientada. Horas más tarde fue levantada por Romero en la rotonda de Torzalito, en General Güemes, y desde entonces nunca más volvió a ser vista.
La búsqueda movilizó durante años a fuerzas de seguridad, investigadores y voluntarios de todo el país. Su padre, Federico Cash, recorrió miles de kilómetros siguiendo pistas e impulsando la investigación hasta que falleció en un accidente automovilístico en 2014, cuando regresaba de una nueva búsqueda de su hija. Su muerte se convirtió en otro de los capítulos más dolorosos de una historia que aún espera respuestas.
Quince años después, el caso continúa abierto. La familia mantiene la expectativa de que las nuevas pericias permitan reconstruir definitivamente lo ocurrido aquella mañana del 8 de julio de 2011 y que la Justicia pueda determinar las responsabilidades penales por una desaparición que sigue siendo una deuda pendiente para la sociedad argentina.