La muerte de Ángel, un niño de cuatro años en Comodoro Rivadavia, generó conmoción y abrió una investigación judicial en medio de fuertes acusaciones familiares. El padre del menor aseguró que su hijo “no murió de forma natural” y responsabilizó a la madre, de quien estaba separado.
El niño ingresó el domingo al Hospital Regional sin signos vitales, luego de descompensarse mientras se encontraba al cuidado de su madre. Personal de salud había acudido previamente a una vivienda tras un llamado por dificultades respiratorias, y al llegar constató que el pequeño estaba en paro cardiorrespiratorio. Falleció horas después.
En declaraciones a la prensa, el padre fue contundente: “Mi hijo no era un chico enfermo. Estaba en buena salud. ¿Cómo va a morir? ¿Me van a decir que es una muerte natural? Lo mataron”, expresó entre lágrimas. Además, denunció que la madre dejó al niño en el hospital y se retiró, mientras él y su pareja permanecieron acompañándolo hasta el final.
En su relato, sostuvo que había alertado en reiteradas ocasiones sobre el riesgo que corría su hijo, pero que no obtuvo respuestas. “Yo le advertí a Protección, le advertí a mi abogado, le advertí a todos... y pasó. ¿Qué más quieren?”, afirmó. En ese sentido, remarcó que su principal reclamo es justicia, ya que, según dijo, “nadie le devolverá a su hijo”.
También cuestionó decisiones vinculadas al proceso de revinculación y apuntó contra funcionarios judiciales. “Presentaron un papel para que ella no sea detenida y el juez firmó eso sin saber las cosas”, denunció.
Debido a las circunstancias dudosas del fallecimiento, intervino el Ministerio Público Fiscal, que ordenó diversas medidas para esclarecer el hecho. Una autopsia preliminar reveló la presencia de lesiones internas en la cabeza, lo que refuerza las sospechas y mantiene abierta la investigación.
Hasta el momento no hay detenidos, aunque se realizó un allanamiento en la vivienda de la madre y su pareja, donde se secuestraron celulares y otros elementos de interés para la causa.
Conflicto familiar y denuncias cruzadas
El caso está atravesado por un conflicto previo entre los padres por la tenencia del niño. Según el padre, había advertido en reiteradas ocasiones sobre la situación de su hijo: “Yo les dije que algo le iba a pasar. Se lo advertí a todos y nadie hizo nada”, reclamó.
También aseguró que el menor había manifestado su deseo de vivir con él y denunció posibles situaciones de maltrato.
“Yo pedí a mi hijo en vida y me lo entregaron muerto. Él quería estar con la gente que lo amaba”, sostuvo.
Por su parte, la madre declaró ante la Policía que el niño comenzó con problemas respiratorios en su habitación cerca de las 7 de la mañana, lo que motivó el pedido de asistencia médica.

Reclamo de justicia
El padre cuestionó además decisiones judiciales y reclamó avances en la causa: “¿Qué más pruebas quieren? Quiero justicia. A mí no me van a devolver a mi hijo, pero quiero que paguen”, expresó.
La pareja del hombre, Lorena Andrade, también manifestó preocupación por la falta de medidas restrictivas: aseguró que la madre y su entorno “no tienen custodia” y advirtió sobre la posibilidad de que se fuguen.
Lorena, pareja del padre y su madastra, lanzó fuertes acusaciones. Sostuvo que existían antecedentes y señales previas que no fueron tenidas en cuenta, y cuestionó las decisiones que derivaron en la revinculación con la madre biológica.
Alertas ignoradas y críticas al sistema de protección
La mujer denunció que hubo múltiples advertencias previas sobre la situación de Ángel, incluyendo informes escolares que señalaban cambios de conducta, angustia y posibles signos de descuido. Según indicó, esa información fue elevada a las autoridades, pero no derivó en medidas concretas de protección.
También apuntó contra la Defensoría, profesionales de Protección y el ámbito judicial, al considerar que no actuaron ante las denuncias. “Hay responsables, hay cómplices”, afirmó, tras radicar una presentación en Fiscalía.
En medio del dolor, reconoció además su propia culpa por haber aceptado la revinculación: “No tenía que entregarlo”, dijo, y explicó que la decisión estuvo atravesada por restricciones judiciales y el temor a no poder ver más al niño. Finalmente, reclamó que la investigación avance sobre todos los responsables, tanto quienes estaban a cargo del menor como quienes, desde el Estado, avalaron las decisiones.
Mientras la investigación avanza, el caso mantiene en vilo a la comunidad y suma interrogantes sobre las circunstancias que rodearon la muerte del pequeño.