La jueza federal de Garantías N°2 de Salta, Mariela Alejandra Giménez, dio por oficializada la imputación de tres ciudadanos argentinos y dos bolivianos por el caso de la narco avioneta, que causó revuelo el martes pasado por la cantidad de droga que se encontró en el sur provincial tras la precipitación de la nave.

De la audiencia participaron el fiscal general Eduardo Villalba, la fiscal general adjunta Mariana Gamba Cremaschi y la auxiliar fiscal Florencia Altamirano, quienes imputaron a los cinco acusados por el delito de contrabando de importación de estupefacientes, agravado por el número de personas intervinientes y el uso de una aeronave operada de manera irregular.
Juan Pablo Quinteros Pereiro y Vicente Álvaro Mercado Ortega, ambos de nacionalidad boliviana, tomaron parte en el hecho como piloto y copiloto de la aeronave. Mientras que Julián Mansilla, Jonatan Gómez y Alberto Cuellar son considerados partícipes necesarios de dicho delito, ya que ellos fueron los que estaban aguardando el cargamento de la avioneta, según lo detallado por fiscalía.

El fiscal federal, José Villalba, solicitó a la jueza el tiempo de seis meses para realizar la investigación y el mismo tiempo de prisión preventiva para los cinco acusados, con el fin de que no entorpezcan las averiguaciones. Esto fue otorgado por la jueza federal y se dictaminó que los imputados sean trasladado a la dependencia federal a la brevedad y que reciban atención médica, por los golpes sufridos en el accidente de la avioneta y por condiciones preexistentes.
El fiscal federal, ya en contacto con la prensa, añadió además que la investigación alcanzará al dueño de la propiedad donde se estrelló la avioneta. “Es un extremo que vamos a investigar, la responsabilidad del dueño de la finca ya que se trata de una finca privada”, concluyó.
Una audiencia acalorada
Luego de que la fiscalía hizo su presentación del caso y requerimientos a la jueza Mariela Jiménez, llego el turno de la defensa que tome lugar en la audiencia. En esta instancia, el único de los imputados que declaró fue Jonatan Gómez, pero lo hizo solo para ratificar lo expedido por su abogado, quien pidió anular los cargos en contra de su defendido por haber sido supuestamente coaccionado a declarar al momento de su detención. Y también denunció maltrato en el tiempo que estuvo detenido.

Ante esta situación, la fiscalía respondió argumentando que fue el mismo Gómez quien pidió declarar y que en ningún momento fue coaccionado, ni maltratado. “A él se lo abordó desde la empatía y el entendimiento por la situación en la que se encontraba. Se lo orientó en cuanto a la pena máxima que podía afrontar y se le explicó los beneficios que obtenía al señalar el lugar en dónde estaba enterrada la droga”, indicó Villalba.
Y añadió: “No solamente eso, sino que nosotros ya habíamos terminado nuestra tarea en Rosario de la Frontera. Y fue por Gómez que terminamos volviendo, porque él manifestó que solo iba a declarar frente a los fiscales”.

En el relato de lo sucedido ese día de la declaración de Gómez, la fiscalía deslindó que él fue quien enterró parte del cargamento que cayó de la avioneta como un “seguro de vida”. Y que con su testimonio, al revelar la ubicación de la cocaína, buscaba protección de las autoridades.
Rol de los imputados
Al profundizar sobre las evidencias reunidas, Villalba, Gamba Cremaschi y Altamirano confirmaron que los dos pilotos tuvieron el rol principal de ingresar la droga a través de una aeronave, que tenía matrícula de Bolivia. Incluso, dentro de la cabina había una gaseosa que fue adquirido en ese país, una antena satelital y un GPS, entre otros elementos.
Luego explicaron que, en tierra, el otro brazo logístico, integrado por Mansilla, Gómez y Cuellar, esperaba la carga. Habían colocado una lona a lo largo de una pista clandestina para delimitar la zona de aterrizaje.
Sin embargo, el piloto -identificado como Quintero Peredo- no logró controlar la aeronave y se precipitó metros más adelante, donde la avioneta tocó con una de sus alas el auto de Mansilla, que aguardaba en el lugar, y se estrelló contra una arboleda.
Junto al vehículo de Mansilla -que se incidió tras el impacto-, se encontraba una camioneta Ford en la que esperaban Gómez y Cuellar. Tras el choque, ambos auxiliaron a Mansilla para sacarlo del auto destrozado.
La fiscalía contó que, después, uno de ellos corrió hacia la aeronave siniestrada, extrajo tres bolsos con droga y huyó, dejando a los dos pilotos malheridos dentro de la cabina. Esta fue la cocaína que, posteriormente, las fuerzas de seguridad encontraron enterrada en las cercanías.

