Un hombre de 52 años que se desempeñaba como preceptor de un colegio secundario fue condenado, en un juicio abreviado, a la pena de diez años de prisión, por corrupción de menores, producción y tenencia de material de abuso sexual infantil y grooming, en perjuicio de una menor de 16 años, que concurría al establecimiento educativo en el que el ahora condenado trabajaba.
La fiscal penal especializada en Ciberdelincuencia, Sofía Cornejo, le imputó al hombre los delitos de corrupción de menores agravada por ser encargado de la educación, producción de material de abuso y explotación infantil, tenencia de material de abuso sexual y explotación infantil y grooming agravado por la participación de menores de 13 años de edad, todo en concurso real y en calidad de autor.
En tanto, la jueza del distrito Centro, Gabriela González, fue quien le aplicó la pena de diez años de prisión de ejecución efectiva, en el marco de un juicio abreviado, en acuerdo de partes, y luego de recibir la confesión del acusado, al tiempo que dispuso su incorporación al Banco de Datos Genéticos.
La investigación comenzó cuando la madre de una adolescente de 16 años, tomó conocimiento, en febrero de 2025, que su hija mantenía contacto vía Whatsapp con un hombre mayor, quien se desempeñaba como preceptor en el colegio al que ella concurría.
En el avance investigativo fue posible individualizar además otras conductas delictivas vinculadas con la integridad sexual de la menor.
Además del contacto vía telefónica, ambos mantuvieron encuentros en el domicilio del preceptor, donde él obtuvo fotografías y videos con contenido sexual, vulnerando la integridad sexual de la menor y favoreciendo su corrupción.
El acusado fue detenido en el marco de un allanamiento realizado el año pasado, en su domicilio, de donde se secuestró toda la evidencia digital necesaria para la causa.