PolicialesFue denunciado por su propia madre

Prisión preventiva para un hombre adicto que amenaza y atemoriza a su familia

Su progenitora relató que el joven se droga desde los 14 años, inmerso en ese universo de horror y castigo, lo único que hizo hasta el momento fue robar, amenazar y violentar a su familia más íntima.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 14 Enero de 2026
14 Enero de 2026
Drogas que excluyen y arruinan vidas.
Drogas que excluyen y arruinan vidas. (Archivo)

En una de las salas del Poder Judicial de Salta se llevó a cabo una audiencia flexible y multipropósito para abordar un caso complejo pero sobre todo sensible, con un joven adicto desde muy chico, domiciliado en Norte Grande. El juez de Garantías 3 dictaminó la prisión preventiva para un hombre de 25 años por diversos delitos. 

La larga lista de cargos en su contra -coacción, desobediencia judicial, violación de domicilio, lesiones leves agravadas por el vínculo, agresión con toda arma, robo simple, coacción, robo en grado de tentativa, desobediencia judicial (dos hechos), violación de domicilio, desobediencia judicial, desobediencia judicial, violación de domicilio, hurto simple, coacción, desobediencia judicial, violación de domicilio- pintaba un cuadro sombrío de un espiral de conflictividad constante. Todos los delitos, además, se imputan en concurso real, lo que agrava aún más la situación legal del acusado.

El joven fue detenido y llegara a juicio con prisión preventiva.
El joven fue detenido y llegara a juicio con prisión preventiva.



La denuncia inicial provino de su propia madre, una mujer visiblemente afectada, quien reveló que su hijo había comenzado a consumir sustancias estupefacientes desde los 14 años. Con una voz cargada de dolor y resignación, explicó que el joven se presentaba en su domicilio de manera recurrente, siempre en un estado de agitación y agresividad que aterrorizaba a toda la familia.

Recordó un incidente particularmente escalofriante: su hijo, con la furia en los ojos, golpeó la puerta exigiendo comida. Su hija menor, inocente y confiada, abrió la puerta, solo para ser recibida con una amenaza escalofriante. "Te voy a matar o te voy a mandar a hacer algo con los changos", escupió el joven, dejando a la niña temblando en medio del horror.
 

Otro día, la tragedia rozó a la familia cuando la menor salió a sacar la basura. El imputado aprovechó ese instante de vulnerabilidad para irrumpir en la casa, apoderarse de un cuchillo tipo sierrita y lanzarse contra su madre con intenciones evidentemente dañinas. Si bien no logró herirla con el arma, la despojó de su teléfono celular y la arrojó al suelo, provocándole hematomas y excoriaciones en diversas partes de su cuerpo. La escena, sin duda, quedó grabada a fuego en la memoria de todos los presentes en la vivienda.

En un episodio separado, el acusado cruzó su camino con otro miembro de la familia en la calle. La confrontación escaló rápidamente, y el joven, empuñando un cuchillo, intentó robarle dinero, sembrando el pánico en la vía pública.

La madre, con la voz quebrada por la angustia, enfatizó que su hijo hacía caso omiso a la orden de restricción perimetral. Continuaba presentándose en su hogar, inundando el ambiente con insultos y amenazas dirigidas a toda la familia, perpetuando un ciclo de violencia y terror que parecía no tener fin.

Últimas noticias