El caso del kinesiólogo asesinado

“Que se cague por marica”, dijo el asesino que persiguió, golpeó y mató a David Corimayo en Cachi

José Enrique Salva está acusado como autor material y otros tres como partícipes necesarios en relación con la muerte del hombre de 42 años, ocurrida en mayo de 2025.

Por Federico Aspiazu

David Corimayo — .

“Que se cague por marica”; La detestable frase y otras más, del mismo tenor, aparecen en el extenso pedido de juicio presentado contra José Enrique Salva y los tres cómplices que lo acompañaron a matar a David. 

Anoche, la familia volvió a recorrer las calles de Cachi en reclamo de justicia luego de que este martes, el fiscal penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas en feria, Santiago López Soto, informó sobre el requerimiento de juicio presentado ante el Juzgado de Garantías 4 del distrito Centro, para que José Enrique Salva sea juzgado por el homicidio de David Corimayo, ocurrido el 2 de mayo del año pasado.

En su presentación, el fiscal también pidió que Sebastián Hernán Mamani, Cristian Daniel Márquez y Ezequiel Román Cruz también sean juzgados, pero en calidad de partícipes necesarios del mismo delito, el cual tiene una escala penal que va de 8 a 25 años de prisión.

Curiosamente, y en contradicción con la gravedad del hecho y la alta penas que contempla el Código Penal para este delito, ninguno de los cuatro imputados se encuentra tras las rejas, ya que el 16 de enero pasado, Salva, el más complicado de todos, fue beneficiado por la jueza de Impugnación, Virginia Solórzano, al ordenar que cumpla la prisión preventiva en su casa. 

La jueza Virginia Solórzano,

Los otros tres, en tanto, ya se hallaban en libertad, consentida por la fiscalía.

En su resolución, la jueza Solórzano, de la Sala II, priorizó el arraigo familiar del imputado por encima de la violenta conducta que demostró la noche que mató a golpes a Corimayo, quien casi lo doblaba en edad, sin contar que Salva lo enfrentó secundado por Márquez, Mamani y Cruz.

Este aspecto, de manera sutil, se advierte claramente en las más de 90 páginas que tiene el requerimiento del fiscal López Soto, quien, en definitiva, no hizo más que reflejar lo declarado por más de 50 testigos, los que coincidieron en sostener que el conflicto fue entre Salva y el kinesiólogo.

Para ser más claro, el representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo que la muerte de Corimayo, ampliamente reconocido y querido en Cachi por su labor profesional y, sobre todo, social, es el resultado de dos incidentes registrados, cuando la víctima conducía su automóvil Volkswagen Surán blanco.

Las señales del homicidio que llegarían: “Qué grabás pelotudo”

Pero hubo avisos. El primero de ellos, ocurrió entre las 19 y las 20, en calle Monseñor Tavella, a la altura de una academia de danza, cuando se detuvo porque el auto que iba por delante, un Chevrolet Aveo negro frenó y algunos de sus ocupantes bajaron e interrumpieron el tránsito.

Un testigo, que venía por detrás de Corimayo, en esa caravana que se formó por la demora causada por el Chevrolet, contó que, dada la interrupción vial, David le tocó bocina, pero no bajó de su auto. Luego, como el vehículo no se movía, comenzó a grabar con su teléfono celular.

 

De inmediato, dos de los ocupantes se acercaron a la puerta del conductor, lo insultaron y golpearon el capó, mientras hacían gestos intimidatorios y uno de ellos le dijo: “Que grabas pelotudo”. Luego, al ver que ya había varios coches apilados, los agresores subieron a su auto y siguieron viaje.

A los pocos minutos, entre las 20.30 y la 21, se suscitó el segundo incidente, siendo éste el desenlace fatal. Ocurrió en la plazoleta del barrio Fonavi, cerca de la guardería infantil “Estrellita”. Hasta allí, David fue perseguido por el auto en el que iban los cuatro imputados, más la pareja de Salva y un niño.

“Según el relato coincidente de dos testigos presenciales, uno solo de los ocupantes del vehículo descendió y, sin provocación alguna, le propinó un golpe de puño directo en el rostro, ocasionando su caída violenta hacia la vereda”, indica el requerimiento de juicio.

Los otros tres acusados, Márquez, Mamani y Cruz, no intervinieron, como así tampoco Reina Llanes, la pareja de Salva, quien fue señalado como la persona que se bajó del auto y atacó a David, quien estaba parado al lado de su auto. Los otros tres también se habrían bajado para intimidar a Corimayo y evitar que huyera.

Según los testigos, que no fue uno solo, dijeron que el kinesiólogo en ningún momento respondió la agresión. Uno de los declarantes sostuvo que el agresor le dijo: “vení, que te hace el pesado”, cuando se vieron frente a frente, en el sector de la plaza, en dirección a El Alto, donde vive una hermana de la víctima.

Para la fiscalía, Salva, mucho más fornido y secundado por sus cómplices, tiró los primeros golpes, los que fueron letales, ya que, al caer pesadamente, David se golpeó la cabeza en las filosas piedras que, a modo de pirca, hay en ese sector de la vereda.

Como prueba de ello, los peritos del Cuerpo de Investigaciones Fiscales hallaron rastros de sangre en la vereda y en una de las piedras, la que le perforó el cráneo con una herida de tres centímetros, lo que fue la lesión que le causó muerte cerebral y el deceso a los dos días.

Golpes y fuga

La violencia del ataque fue tal que Salva fue reprendido por su pareja, quien reaccionó a su brutalidad: “Noo, ¿por qué le pegaste así?”, a lo que el agresor respondió: “Que se cague por marica”. La mujer dejó en el suelo a su hijo por unos instantes y se acercó a David, a quien le preguntó: “¿Estás bien, estás bien?”.

Lo que parecía una reacción de compasión, sin embargo, se desvaneció casi en segundos, pues Salva se dispuso a subirse al auto y escapar, pues ya había varios vecinos mirando hacían donde se hallaban los dos vehículos. En esos momentos, un testigo escuchó decir a Llanes: “que así lo vas a dejar tirado, maricón”.

Pese al reclamo y el interés que había demostrado, la joven no dudó en seguir a su pareja, así que volvió a tomar en brazos a su hijo, subió al auto y todos se marcharon, mientras algunos vecinos comenzaron a acercarse para auxiliar a Corimayo, quien no habría podido defenderse debido a que, los acusados, lo encandilaron con las luces del auto, las que le daban de frente.

Santiago López Soto

Lo que siguió después fueron escena de drama sostenido, pues una hermana de la víctima, que vive a cuatro cuadras de donde ocurrió el ataque, apareció en la plazoleta, tras ser alertada por un mensaje enviado por una amiga, que vive cerca y la contactó al enterarse de que el hombre golpeado era David.

Fue Graciela Corimayo, quien llegó primero de la familia y vio a su hermano como nunca jamás hubiese imaginado. David, que luego del golpe había logrado subirse a su auto, arrancó y en zigzag recorrió unas pocas cuadras hasta que su auto quedó varado.

David fue auxiliado en el asiento del conductor, desvanecido, con rastros de vómito y un respirar pesado, con emanación de sangre de la cabeza. Uno de los paramédicos, mientras lo trasladaban al hospital local, lo habló: “Cori, Cori”, le dijo, pero no hubo ninguna respuesta.

Lo que sucedió al otro día, en la vida de Salva y sus cómplices, no se pareció en nada a la bravura demostrada la noche anterior, pues cuando la policía apareció en la casa del principal acusado en la localidad de Payogasta porque habían reconocido el auto, éste entró en llantos y le contó a su familia su versión de lo sucedido: “el hombre se bajó y me quiso pegar y yo le pegue primero, Después se cayó”.

Se entrega

Los policías se llevaron el auto Chevrolet para peritarlo, mientras que, por detrás, iba Salva, quien se presentó en la mesa de entrada de la Comisaría de Cachi y dijo que “yo solo me defendí”. Luego, lo mismo hicieron los otros tres acusados, quienes estaban refugiados en casas de familiares.

No obstante, al secuestrar y extraer los datos de sus celulares, surgieron varias conversaciones que distan mucho de la coartada que ahora intentan hacer valer, pues de algunos chats, uno de los acusados menciona que no podía salir de la casa de su abuela por recomendación del abogado. “toy en casa de la abuela no podemos salir de Aka”, “el abogado nos dijo asi”.

En conclusión, la fiscalía consideró probada la participación criminal de los cuatro imputados, aunque resaltó la violenta conducta de Salva. “Descripta así la conducta, tenemos que los acusados Salva, Márquez, Cruz y Mamaní, mientras circulaban en un vehículo automotor, se comportaron desde un primer momento como un grupo agresivo y violento”, sostuvo el fiscal.

Agregó que la persecución e interceptación de la víctima en la plazoleta fue una maniobra rápida y certera “realizada para impedir que la víctima se retirase del lugar y de este modo poder concretar la agresión. Luego de ello, los imputados Márquez, Cruz, Mamani y Salva descendieron del vehículo (Chevrolet) Aveo se dirigieron hacia donde se encontraba la víctima (parado en la vereda al lado de su vehículo). Allí fue agredido físicamente por Salva quien sorprendió a la víctima con un ataque certero con golpes en el cuerpo de la víctima, que provocó una fuerte caída contra una un pequeño muro de piedra ubicado en ese lugar, ocasionando de este modo lesiones ubicadas en zona vital, como la cabeza”.