Un nuevo operativo de Gendarmería Nacional en el norte salteño permitió el rescate de 25 loros habladores que eran transportados de manera ilegal en la zona de Tartagal, en un procedimiento que volvió a poner en evidencia el tráfico de fauna silvestre en rutas de la región.
El hecho ocurrió cuando personal de la Sección “Senda Hachada”, dependiente del Escuadrón 52 “Tartagal”, realizaba tareas de patrullaje preventivo sobre la ruta nacional 34. Durante el recorrido, los efectivos observaron a dos hombres ocultos entre la maleza, una actitud que despertó sospechas.
Al acercarse para identificarlos, los gendarmes constataron que los sujetos ocultaban 25 ejemplares de loros de la especie Amazona aestiva, conocidos popularmente como loros habladores, que se encontraban encerrados dentro de tres cajas. Inmediatamente se dio intervención a la Fiscalía Penal de Embarcación, que dispuso la incautación de las aves y la aprehensión de los involucrados.
Cabe destacar que este procedimiento no fue un hecho aislado, ya que el pasado 20 de enero Gendarmería ya había detectado otro traslado ilegal de 13 loros habladores en Jujuy, también sobre la ruta nacional 34. En ese caso, las aves fueron posteriormente puestas a resguardo en el Centro de Atención de la Fauna Autóctona de Jujuy (Cafaju), donde recibieron atención veterinaria especializada.
El loro hablador: una especie amenazada por el comercio ilegal
El loro hablador (Amazona aestiva) es una especie de tamaño mediano, originaria de Sudamérica, que habita en bosques, sabanas y selvas de países como Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay. Es ampliamente conocido por su capacidad para imitar sonidos humanos, una característica que lo volvió muy popular como mascota, pero que también lo convirtió en blanco del tráfico ilegal de fauna.
Se trata de una de las aves más longevas, con una expectativa de vida que puede oscilar entre 40 y 70 años en el caso de los loros grandes. Su dieta natural está compuesta por semillas, frutas, flores y brotes, aunque también puede desplazarse hacia zonas agrícolas en busca de alimento.
Debido al impacto de la captura ilegal y la pérdida de hábitat, el loro hablador se encuentra incluido en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), lo que implica un control estricto de su captura y comercialización.