La localidad de Campo Quijano está en shock. Un nuevo femicidio conmociona al Portal de los Andes, generando una serie de interrogantes: ¿Por qué Natalia Cruz corrió la misma suerte que su hermana? ¿Fallaron nuevamente los mecanismos de seguridad en casos de violencia de género? ¿Dónde está el asesino que le quitó la vida de manera tan brutal?
Alrededor de las 15 del martes, la familia de la víctima comenzó a vivir una pesadilla, mientras el asesino, Orlando Serapio, con el rostro desencajado, huía desesperadamente del barrio Luz y Fuerza.
Este es el segundo femicidio en Salta este año, y uno de los tantos casos de violencia de género que generan indignación a medida que se conocen los detalles. El pedido de protección por parte de la víctima es uno de los elementos escalofriantes que alimentan la indignación de familiares, amigos y vecinos.
Personas cercanas a Natalia aseguran que ella, junto a Serapio, había solicitado en repetidas ocasiones una medida de protección para prohibir que el agresor se acercara, lo que comúnmente se conoce como perimetral. Sin embargo, no obtuvo respuesta, lo que derivó en este trágico desenlace.
Esta negligencia le costó la vida a varias víctimas en la provincia. Como el recordado caso de Agustina Cruz, asesinada en 2021 en Coronel Moldes por su expareja. A pesar de haber realizado múltiples denuncias y de que el agresor, Juan Rodrigo Gallardo, tenía una prohibición de acercamiento vigente, la incumplió reiteradamente hasta asesinarla.
El femicidio de Natalia Cruz
Según el relato de allegados a Natalia, de 36 años y madre de dos hijos, ella y Serapio estaban separados hacía un tiempo. Sin embargo, él la seguía hostigando y, aparentemente, la convenció de quedarse con los niños en la casa del barrio Luz y Fuerza, propiedad del ahora prófugo de la Justicia.
Vecinos informaron haber escuchado fuertes gritos alrededor del mediodía del martes. Familiares de Natalia indicaron que cerca de las 15 Orlando Serapio salió corriendo de la casa y se cruzó con una hermana de la víctima, quien intuyó que algo malo había sucedido y fue a buscar a su otra hermana.
Al ingresar a la vivienda por la parte trasera, ya que la entrada principal estaba bloqueada, se encontraron con una escena dantesca: Natalia yacía en el piso, junto a la cama, herida y, aparentemente, con un cable en el cuello. El agresor la había golpeado y luego la ahorcó. Vecinos ayudaron a trasladar a la joven madre, pero falleció antes de llegar al hospital Francisco Herrera.
Antes de huir, Orlando Serapio habló con su madre, a quien le confesó haberse mandado una “cagada”. Luego, al cruzarse con Irene Cruz, su exsuegra, le dijo: "Natalia está tirada en el piso, está muerta". Posteriormente, se subió a un vehículo y su paradero es desconocido hasta el momento.
Una Familia Marcada por el Femicidio
Hace más de nueve años, el 8 de diciembre de 2017, Rómulo Edgardo Córdova Marín, alias "El Ecuatoriano", de 30 años, le arrebató la vida de manera cruel a la menor Amira Albana Vázquez, de 17 años, hermana de Natalia Cruz. Dos femicidios con similitudes estremecedoras, dos muertes donde los mecanismos de protección del Estado salteño volvieron a fallar.
En ambos casos, las víctimas habían alertado en reiteradas oportunidades sobre la peligrosidad de sus parejas. En el primero, la madre de Amira, Irene Cruz, había denunciado a "El Ecuatoriano" por privación ilegítima de la libertad, violencia de género y abuso. A pesar de haber estado detenido, un juez decidió liberarlo.
"De acuerdo con el trabajo de los policías de la División Homicidios y peritos del CIF, las pruebas e indicios indican que la menor fue asesinada primero en el interior de un baño, construido de forma precaria entre las canchas de fútbol. Luego, Córdova se habría suicidado ahorcándose desde un parante o viga del techo del baño", indicó el fiscal Pablo Paz, quien investigó el caso en ese momento.
La noche del lunes 7 de diciembre de 2017, la madre sospechó que Córdova se había llevado por la fuerza a su hija de 17 años. Testigos indicaron haber visto a la pareja en la zona donde luego aparecieron los cadáveres, un lugar con varias canchas de fútbol. Tras el trágico desenlace, se supo que la relación de la menor con el vendedor de muebles no era aceptada por los padres y que él la sometía a tratos violentos.
El caso fue cerrado por la justicia como femicidio seguido de suicidio en 2017, un año clave para la provincia en materia de violencia de género. Salta alcanzó un récord a nivel nacional con 23 femicidios. Desde 2014, la provincia había declarado la emergencia pública en materia social por la violencia de género.