El reconocido entrenador de MMA de Tartagal, Daniel Guerra, denunció haber sido víctima de un robo luego de haber compartido varias horas en su domicilio con una mujer a la que conoce desde hace años y con quien mantuvo un vínculo personal y deportivo. El hecho ocurrió durante la noche del sábado y la madrugada del domingo, y derivó en una denuncia formal ante la Policía y la Justicia.
Según relató Guerra a Mosconi TV, ambos acordaron encontrarse cerca de las 21. La reunión se dio en la habitación de su vivienda precaria, donde suelen reunirse por falta de otros espacios. “Nos sentamos a charlar, ella llevó unas cervezas. Ella las abrió delante mío pero me acuerdo que la cerveza estaba caliente, tal vez le echó algo. Luego yo me recuesto sobre el respaldar de la cama con el celular y no me acuerdo más nada”, expresó.
El entrenador aseguró que se quedó dormido cerca de las 22 y que despertó recién el domingo alrededor de las 17, desorientado y con la sensación de que algo no estaba bien. Al revisar su casa, advirtió que le faltaban pertenencias personales, entre ellas su motocicleta, un teléfono celular y dinero en efectivo.
“Me levanté y no estaba la moto. Tampoco el celular. Ahí me di cuenta de que algo muy grave había pasado”, sostuvo.
Encuentro mano a mano
Guerra afirmó que en la vivienda solo estuvieron él y la mujer, versión que, según dijo, se ve respaldada por el estado del lugar y por el testimonio de vecinos. Con el correr de las horas, tomó conocimiento de que una vecina habría visto a la mujer salir sola de la casa y regresar más tarde acompañada por un hombre, con quien se habría llevado la motocicleta. Ese testigo, aseguró, ya brindó sus datos y está dispuesto a declarar.
De acuerdo al relato, la mujero señalada y el hombre que la habría acompañado al domicilio de Guerra se habrían separado luego de concretar el robo, tomando caminos distintos.
Aunque evitó nombrarla directamente durante la entrevista, está confirmado que la mujer señalada es Lourdes “La Diablita” Oviedo, deportista conocida en el ambiente del MMA, exalumna suya y con quien Guerra mantuvo una relación de pareja hace más de una década.
Por este vínculo que lleva años, Guerra aseguró que su principal pedido no es el castigo penal, sino la devolución de la moto, a la cual considera una herramienta fundamental de trabajo. “Con esa moto yo iba a dar clases, a moverme. Me quedé sin trabajo. Si me devuelve la moto, yo levanto la denuncia”, sostuvo.
No obstante, el caso tomó mayor tensión cuando Oviedo realizó denuncias en la Policía y publicaciones en redes sociales, acusándolo de hostigamiento. El entrenador negó de manera categórica esas versiones. “No la seguí, no la vi más. Yo me fui triste a mi casa. Si dicen que la seguí, que miren las cámaras”, expresó.
La respuesta de "La Diablita": orgía y mala junta
Desde las afueras de la Ciudad Judicial de Tartagal, Lourdes “La Diablita” Oviedo brindó su versión sobre el hecho por el cual es señalada por el robo de una motocicleta perteneciente al entrenador Daniel Guerra. En diálogo con el medio La Cruda, negó de manera tajante la acusación y planteó un relato completamente distinto al expuesto por el denunciante.
Oviedo sostuvo que el encuentro del sábado no fue entre ellos dos, sino que se había pactado como una reunión grupal con alcohol, sustancias y otros participantes. “Lo acordado era juntarnos con chicas, chicos, alcohol… íbamos a hacer una orgía, a pasarla bien”, afirmó, marcando un fuerte contraste con la versión de Guerra, quien aseguró haber estado a solas con ella.
Según relató, al llegar a la vivienda se encontró con otras dos mujeres ya presentes, situación que no le agradó. Aseguró que las bebidas fueron abiertas delante de todos y negó haber manipulado o adulterado nada.
Uno de los ejes más delicados de su testimonio fue el episodio que dijo haber vivido cuando salió a comprar más bebidas. Oviedo afirmó que tomó la motocicleta para ir a un comercio cercano y allí fue interceptada por un hombre. “Viene un chico y me dice: ‘¿Dónde es la casa del Pelado?’… después me patea la moto y me dice que lo lleve a la casa”, relató. Según su versión, por miedo lo llevó hasta las inmediaciones del domicilio y luego escapó.
Oviedo negó haber regresado para llevarse la moto y rechazó haber robado dinero o un celular. También cuestionó que Guerra la acuse de necesidad económica y de haber sido asistida por él. “Yo trabajo, tengo con qué mantener a mis hijos. Que haya llevado un yogurt una vez no significa que le dé de comer a mi familia”, sostuvo.
Finalmente, afirmó que la exposición pública del caso le provocó consecuencias laborales y sociales, y ella misma denunció a Guerra por acoso, ya que asegura que vivió un episodio en el que la persiguieron y teme por su integridad física. Además, pidió que la Justicia investigue sin involucrar a sus hijos. “Si él quiere denunciar, que lo haga, pero con mis hijos no”, concluyó.
La causa continúa bajo investigación judicial, con dos versiones enfrentadas sobre lo ocurrido aquella noche.