El juez Fernando Pinos Guevara, a cargo de la causa que investiga el triple femicidio con vínculos al narcotráfico de Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires, denunció haber sido víctima de robos y amenazas directas, hechos que interpretó como un claro intento de amedrentamiento por su rol en la investigación.
“Tengo miedo”, reconoció públicamente el magistrado, al describir una seguidilla de episodios violentos que pusieron en riesgo a su familia sin contar, hasta ahora, con protección permanente.
Según relató, el primer hecho ocurrió el 2 de noviembre, cuando regresaba junto a su esposa, hijos y suegra de una fiesta de 15 años. Eran alrededor de las seis de la mañana cuando estacionaron la camioneta frente a su domicilio para ingresarla al garaje.
En ese momento, un auto apareció a contramano con cinco hombres, tres de ellos armados con pistolas calibre 9 milímetros.
“Me bajo del vehículo y uno de ellos me apunta directamente a la sien”, recordó el juez. Mientras era reducido, los delincuentes rodearon el rodado donde permanecían su esposa, sus hijos y su suegra, generando una situación de extremo terror. Pinos Guevara intentó retirar a los niños del vehículo, pero recibió otra amenaza: “Me volvió a apuntar en la nuca”.
Finalmente, fueron los propios hijos quienes entregaron sus teléfonos celulares hasta que la llegada de otros vehículos obligó a los atacantes a huir.
La camioneta fue recuperada horas más tarde en el barrio Fuerte Apache, aunque los celulares nunca aparecieron. Para el magistrado, el episodio no fue un robo al azar: “Son amedrentamientos dirigidos a mi persona con un claro objetivo de venganza”.
El segundo ataque ocurrió durante la Nochebuena. La familia había salido a pasar la celebración a una casa de fin de semana y, al regresar, encontró su vivienda completamente revuelta.
“Se llevaron una consola de mi hijo y objetos de poco valor”, explicó. Sin embargo, lo más inquietante fue lo que dejaron atrás: una urna con cenizas abierta, una caja fuerte forzada y un reloj de oro tirado.
“La idea no era robar. Querían que sintiéramos pánico. Nos dejaron un mensaje”, afirmó el juez, dejando entrever la carga additional de intimidación del ataque.
Sin respaldo
Recién a partir de este miércoles se dispuso una consigna policial en su domicilio, una medida que Pinos Guevara reclamó que no sea levantada.
“La seguridad de mi familia es mi prioridad y está en grave riesgo. Ya estuve hablando con mi esposa, tenemos que buscar una solución inmediata porque vamos a terminar mal. Espero que la custodia no sea solo mientras el caso está en los medios”, advirtió.
El magistrado sostuvo que estos hechos están directamente vinculados a su actuación en la causa por los asesinatos de Morena Verdi, Brenda Loreley Del Castillo y Lara Gutiérrez, aunque aclaró que no es la primera vez que investiga estructuras criminales.
“Tengo otros expedientes contra organizaciones narcocriminales, pero esta causa generó muchas cosas”, señaló.
“Esto ya lo venía presumiendo desde hace meses. Sospechaba que podían hacernos algo y finalmente se confirmó”, concluyó el juez, en un testimonio que expone no solo la presión que rodea a las investigaciones de alto impacto, sino también la vulnerabilidad de quienes las llevan adelante sin protección suficiente.