A días de un nuevo aniversario de la primera marcha de Ni Una Menos, tres casos ocurridos en distintas provincias vuelven a poner en evidencia no sólo la violencia que sufren mujeres y adolescentes, sino también las falencias institucionales, las vulnerabilidades sociales y las preguntas que aún esperan respuestas.
En Temperley, provincia de Buenos Aires, la muerte de Noelia Carolina Rivero, de 30 años, abrió un debate sobre los tiempos de respuesta frente a situaciones de violencia extrema. La mujer alcanzó a llamar al 911 para denunciar que estaba retenida por su pareja dentro de la vivienda. Sin embargo, cuando los efectivos policiales lograron ingresar, la encontraron asesinada a puñaladas. Si bien la investigación deberá determinar con precisión qué ocurrió durante esos minutos críticos, el caso plantea interrogantes sobre los protocolos de actuación y la capacidad de respuesta ante una alerta de riesgo inminente.

El crimen también golpeó a Córdoba con el caso de Agostina Vega, de apenas 14 años. La adolescente desapareció tras salir para encontrarse con una persona conocida del entorno familiar. Durante días, familiares y vecinos participaron de una intensa búsqueda que terminó con el peor desenlace. Más allá de la investigación penal, el caso vuelve a exponer la enorme vulnerabilidad de niñas y adolescentes frente a situaciones de manipulación, engaño y captación por parte de adultos. La edad de la víctima y las circunstancias en las que desapareció colocan nuevamente en discusión los mecanismos de prevención, el acompañamiento familiar, el control de los entornos digitales y la rapidez de los operativos de búsqueda cuando desaparece un menor. En este caso el principal acusado estuvo detenido por violencia y secuestro, y luego liberado.

En Misiones, la muerte de Dulce María Beatriz Candia, de 17 años, también generó conmoción. La joven fue hallada sin vida en una construcción abandonada de Eldorado tras permanecer desaparecida durante varios días. La autopsia determinó que murió por asfixia mecánica y la Justicia investiga el hecho como un homicidio. La ausencia de detenidos y las circunstancias que rodean el caso alimentan la preocupación de familiares y organizaciones sociales que reclaman celeridad en la investigación.
Aunque los tres hechos presentan características distintas, comparten un denominador común: víctimas jóvenes, contextos de vulnerabilidad y cuestionamientos sobre la capacidad del Estado para prevenir, actuar y proteger. En un caso se discuten los tiempos de intervención ante una emergencia; en otro, la rapidez y eficacia de la búsqueda de una adolescente desaparecida; y en el tercero, el esclarecimiento de una muerte que aún presenta numerosos interrogantes.

A once años del nacimiento de Ni Una Menos, los reclamos que impulsaron aquella movilización continúan vigentes. La violencia contra mujeres y adolescentes sigue mostrando rostros diversos, mientras persisten demandas de respuestas más rápidas, sistemas de alerta más efectivos, investigaciones ágiles y mayores herramientas de protección para quienes se encuentran en situación de riesgo.
Las historias de Noelia, Agostina y Dulce vuelven a recordar que detrás de cada caso existen familias que buscan respuestas y una sociedad que sigue preguntándose cuántas señales de alerta deben acumularse antes de que llegue la protección necesaria.
Cómo sucedieron los últimos dos hechos que se sumaron al de Agostina en las últimas horas
Uno de los casos ocurrió en Temperley, provincia de Buenos Aires, donde una mujer de 30 años llamó al 911, dijo que su novio la tenía de rehén, y la policía la encontró asesinada a puñaladas.
El hecho ocurrió la tarde del sábado en una casa del partido de Lomas de Zamora, y terminó con la detención del agresor, quien intentó resistirse durante varias horas. Noelia Carolina Rivero llamó a las autoridades y alertó que su pareja, Tomás Adrián Núñez, la retenía. Cuando los efectivos llegaron al lugar, ubicado en Lavalle 1734, no obtuvieron respuesta y tampoco lograron recabar datos de los vecinos, por lo cual solicitaron refuerzos.

Mientras el personal policial intentaba dialogar con Núñez desde la puerta, la víctima aseguraba que se encontraba bien, aunque aclaraba que no podía salir de la casa. Ante la negativa del hombre a entregarse, la fiscalía autorizó el ingreso forzado.
La intervención policial fue con la ayuda de un familiar que aportó una copia de la llave cuando finalmente los agentes lograron ingresar a la casa por los techos y el pasillo. Al entrar, escucharon gritos provenientes del interior, especialmente del agresor. En una de las habitaciones, los policías encontraron a Noelia con múltiples heridas de arma blanca en el pecho y la espalda.
Una ambulancia del SAME llegó al lugar y confirmó el fallecimiento de la joven. El agresor tenía cortes superficiales en ambas muñecas y en el cuello, pero estaba fuera de peligro. Fue detenido en el acto y lo trasladaron bajo custodia al Hospital Gandulfo para recibir atención médica. En el lugar, se secuestró el cuchillo utilizado en el ataque. La causa quedó a cargo de la UFI N° 17 y el Juzgado de Garantías N° 3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, bajo la carátula de homicidio agravado por el vínculo en contexto de violencia de género. la demora en ingresar
La investigación judicial podría intentar reconstruir:
- Cuánto tiempo transcurrió entre la llamada al 911 y la llegada de la policía.
- Cuánto demoró la obtención de la autorización para ingresar.
- Qué información recibían los efectivos desde el interior de la vivienda.
- Si existían indicios suficientes para una irrupción inmediata.
- En qué momento se produjo el ataque fatal.

También será relevante determinar si la víctima ya había sido herida cuando los policías llegaron o si el femicidio ocurrió durante la negociación previa al ingreso.
En Misiones se produjo la muerte de Dulce María Beatriz Candia, la adolescente de 17 años había desaparecido el 17 de mayo y fue hallada sin vida once días después en una construcción abandonada de la localidad de Eldorado. La autopsia determinó que murió por asfixia mecánica, mientras la Justicia continúa investigando las circunstancias del crimen y busca identificar a los responsables.
El hallazgo generó conmoción en la comunidad donde familiares, amigos y organizaciones sociales exigen justicia y el pronto avance de la investigación. Hasta el momento no se informaron detenciones vinculadas al caso, que continúa bajo la órbita del Juzgado de Instrucción N° 1 de Eldorado.