Un hombre fue condenado en Salta, en un juicio abreviado, a la pena de ocho años de prisión, por delitos vinculados al abuso sexual en perjuicio de cuatro niñas pequeñas, miembros de la familia del acusado.
La información proporcionada desde el Ministerio Público de Salta indica que el juez Eduardo Sángari, de la Sala II del Tribunal de Juicio del Distrito Centro, condenó al acusado a la pena de 8 años de prisión de cumplimiento efectivo, luego de recibir su confesión.
El fiscal penal 2 de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, Rodrigo González Miralpeix, representó al Ministerio Público en la audiencia de juicio abreviado contra el hombre, de 48 años, que fue condenado por los delitos de abuso sexual simple agravado por la guarda y suministro de material pornográfico, en concurso real; y abuso sexual gravemente ultrajante por las circunstancias de su realización agravado por la guarda en tres hechos.
Las víctimas eran todas menores de edad al momento de los hechos, que fueron relatados a sus madres tiempo después, por temor ante lo sucedido y por amenazas por parte del sujeto.
La investigación comenzó cuando una mujer denunció a su cuñado, en representación de su hija menor de edad, por haberla sometido reiteradamente a tocamientos cuando tenía 12 años.
La denunciante relató también que el acusado le mostraba videos de contenido sexual explícito, y aclaró que la menor se quedó callada por temor a lo que pudiera hacer su familiar, pero tras una breve charla con sus padres, rompió en llanto y comentó lo que le venia sucediendo.
En tanto, la cuñada de la pareja del hombre y madre de dos hermanas, una de ellas con retraso madurativo, radicó otra de las denuncias, y reveló que, cuando una de las menores tenía seis años, asistió a una pijamada donde el hombre aprovechó para someterla a tocamientos, mientras que su hermana también fue sometida a tocamientos en el baño del negocio del hombre.
La otra denuncia fue presentada por la madre de una cuarta víctima, que al momento de los hechos tenía 5 años.
En esa ocasión, su hija le relató que se había orinado en los pantalones, en la casa de su tía, y en ese momento el acusado era el único mayor que estaba en el inmueble, por lo que aprovechó la ocasión para despojarla de su ropa interior y abusarla.
En los fundamentos de la acusación, González Miralpeix sostuvo que el accionar delictivo del acusado se corrobora con las denuncias y las declaraciones testimoniales de cada una de las menores en Circuito Cerrado de Televisión (CCTV), denuncias y demás elementos probatorios.