Una mujer mayor fue encontrada sin vida durante la madrugada de este miércoles 22 de julio en el interior de una casilla ubicada en inmediaciones del barrio Juan Pablo II, en la zona norte de la ciudad de Salta. El caso es investigado bajo protocolo de presunción de homicidio, mientras la Justicia busca determinar con precisión qué ocurrió.
El fiscal penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas en feria, Daniel Espilocín, tomó intervención y dispuso el trabajo de personal de Criminalística y de la Unidad UGAP del Departamento de Investigaciones y Criminología del CIF.
De acuerdo con la primera evaluación del médico legal, la mujer habría fallecido por asfixia por ahorcamiento y no presentaba otros signos visibles de violencia. Sin embargo, la investigación quedó a cargo de la Unidad de Femicidios, conducida por la fiscal penal María Luján Sodero Calvet. De acuerdo a trascendidos de los vecinos la mujer se encontraba en situación de calle y habría sido allada por su pareja. El cadáver estaba en una casilla de Gauchito Gil, sobre la avenida del barrio Juan Pablo II.
La decisión de investigar el caso con este nivel de rigor responde a la Resolución 1284/21 de la Procuración General de la Provincia, que establece que ante la muerte de una persona debe aplicarse, como regla inicial, la presunción de homicidio doloso, incluso cuando las primeras hipótesis puedan apuntar a un suicidio o a una muerte accidental.
El episodio se suma a una sucesión de hechos violentos que, en poco más de un mes, llevó a la Justicia provincial a investigar 15 homicidios, una cifra que vuelve a poner el foco en la frecuencia con la que se producen muertes violentas en distintos puntos de Salta.
Una seguidilla de muertes violentas
Uno de los casos más recientes se produjo el 16 de julio en Santa Victoria Este, donde un hombre de 29 años murió luego de ser atacado con un arma blanca en el barrio Mataderos. Según la investigación, la víctima fue sorprendida en la vereda de su domicilio, recibió una herida en la zona torácica y falleció posteriormente en el hospital local. El agresor escapó y se trabaja para identificarlo.
Días antes, en Colonia Santa Rosa, una mujer de 36 años murió luego de recibir un disparo de arma de fuego durante la madrugada del 12 de julio. Por el hecho, un hombre de 32 años, pareja de la víctima, fue imputado provisionalmente por homicidio agravado por la relación de pareja y por mediar violencia de género, en una investigación que se encuadra como presunto femicidio.
Esa misma jornada, en la comunidad Toba El Tuscal de Embarcación, un hombre fue encontrado muerto en la vía pública con una herida provocada por un arma blanca. La investigación determinó que el hecho habría ocurrido durante una discusión en el contexto de una fiesta de cumpleaños.
Un joven de 22 años fue detenido e imputado por homicidio simple.

En Orán, el 1 de julio, un hombre de 26 años murió luego de sufrir una herida de arma blanca durante un enfrentamiento en el barrio Caballito. Por el caso fue imputado un joven de 22 años.
Tres días después, el 4 de julio, otro hombre, de 30 años, murió tras recibir un disparo en el barrio 6 de Enero de la ciudad de Orán. Un hombre de 36 años fue detenido e imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
La violencia también había dejado otra víctima fatal en Embarcación, donde un hombre de 33 años murió tras ser herido con un arma blanca durante una gresca ocurrida en el barrio San Juan. Por el hecho, un joven de 18 años fue imputado provisionalmente como coautor de homicidio simple.
Muertes de mujeres bajo investigación
El 24 de junio, en Orán, una joven de 20 años fue encontrada sin vida en el interior de su vivienda del barrio Aeroparque. La autopsia preliminar determinó que murió por asfixia por ahorcamiento. La Fiscalía mantiene abierta la investigación y dispuso medidas para establecer las circunstancias de la muerte, entre ellas el relevamiento de testigos y el análisis de cámaras de seguridad.
También el 22 de junio, una mujer de 65 años murió luego de permanecer internada tras recibir un disparo durante un violento asalto a un colectivo de larga distancia en Colonia Santa Rosa.

El ataque ocurrió el 14 de junio, cuando un grupo de personas armadas abordó un colectivo detenido en la rotonda de acceso a la localidad, sobre la ruta nacional 34. Los delincuentes asaltaron a los 16 pasajeros y, durante el robo, la mujer recibió un disparo en la zona abdominal. Murió días después por las graves complicaciones derivadas de la herida.
La muerte de Thiago, otro caso que conmociona
Entre los hechos que más conmoción generaron se encuentra la muerte de Thiago Altamirano, un niño de apenas 2 años que fue llevado por su madre, María del Milagro Cuéllar Medina, al hospital Papa Francisco y luego derivado al Materno Infantil, donde llegó sin signos vitales.
Por disposición de la Fiscalía, se realizó una investigación para determinar las circunstancias del fallecimiento y se dispuso la detención preventiva de la madre y de su pareja, Franco Nicolás Funes. Ambos quedaron vinculados a la causa mientras se desarrollan las medidas investigativas y se determina la responsabilidad que pudiera corresponderles.
El caso generó especial preocupación por tratarse de la muerte de un niño pequeño y por las circunstancias que rodean la investigación, que permanece bajo análisis de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas.

Muerte de un policía
En la zona sudeste de la ciudad de Salta, un efectivo policial de 25 años fue encontrado sin vida en una vivienda de Villa María Ester. La autopsia preliminar determinó que murió por shock hipovolémico provocado por una herida de arma de fuego.
Como en otros casos, la investigación se inició bajo la regla de presunción de homicidio doloso hasta descartar razonadamente la comisión de un delito.
La sucesión de casos expone una problemática que ya no aparece como una serie aislada de episodios. Homicidios con armas blancas, ataques con armas de fuego, presuntos femicidios, muertes en contextos de violencia interpersonal, un asalto fatal y la muerte de un niño se acumularon en un período de poco más de un mes.
La cantidad y la cercanía temporal de los hechos generan preocupación y vuelven a poner en discusión los niveles de violencia criminal y de género que atraviesan a la provincia.
Aunque cada caso tiene una investigación independiente y debe ser analizado de acuerdo con sus circunstancias particulares, el dato común es contundente: la violencia extrema se repite de manera sistemática y deja una sucesión de víctimas fatales en distintos puntos de Salta.
Las causas continúan bajo investigación de las fiscalías especializadas, con medidas destinadas a esclarecer cada muerte, identificar a los responsables y determinar las responsabilidades penales correspondientes.