Este 25 de enero se cumplen 29 años del asesinato del fotoperiodista José Luis Cabezas, un crimen que conmocionó a la Argentina y evidenció las profundas raíces del poder y la impunidad.
Cabezas fue asesinado por sicarios contratados por el empresario Alfredo Yabrán, bajo la dirección del oficial de la Policía Bonaerense Gustavo Prellezo. Prellezo fue condenado a prisión perpetua, estudió abogacía en la cárcel y, tras obtener beneficios como prisión domiciliaria y libertad condicional, su pena se extinguió en 2021.
La banda criminal estaba organizada por el ex militar Gregorio Ríos, quien trabajaba para una empresa de seguridad vinculada a Yabrán. Ríos también estuvo preso y, tras su liberación, demandó al Estado exigiendo una compensación económica.
El crimen de José Luis Cabezas
En el verano de 1996, José Luis Cabezas cubría la temporada en Pinamar para la revista Noticias. Allí logró fotografiar a Alfredo Yabrán, una figura pública cuya imagen era prácticamente desconocida.
La fotografía fue publicada en la portada de la revista el 3 de marzo de ese año, bajo el título "Yabrán ataca de nuevo". El artículo fue escrito por Fernando González, actual director de El Observador España.
El 25 de enero de 1997, Cabezas fue encontrado muerto dentro de su automóvil, acribillado a balazos y calcinado. La brutalidad del crimen generó una ola de indignación en todo el país.
Una frase resumía el reclamo: “No se olviden de Cabezas”
El asesinato desató una movilización social y política sin precedentes, con manifestaciones masivas exigiendo justicia y el fin de la impunidad. La sociedad reclamaba verdad y castigo para los responsables.
El crimen no solo fue un ataque a un periodista, sino un golpe a la libertad de prensa y a la democracia. El caso desafió al sistema judicial a juzgar a individuos poderosos, evidenciando la necesidad de proteger a los periodistas y garantizar la transparencia ante la creciente violencia contra los medios.
La respuesta popular demostró el rol crucial de la sociedad civil en la vigilancia y el reclamo de rendición de cuentas a las autoridades.
En 1998, Alfredo Yabrán se suicidó antes de ser arrestado. La investigación continuó y otros implicados, como la banda de "Los Horneros" (José Luis Auge, Héctor Retana, Sergio González y Horacio Braga), fueron llevados ante la justicia junto a Prellezo y Ríos.
Cada año, el aniversario de la muerte de José Luis Cabezas es recordado como un símbolo de la lucha por la libertad de expresión y la justicia.
Su homicidio se ha convertido en un emblema de la libertad de prensa, recordando los riesgos que enfrentan los periodistas en su búsqueda de la verdad. En Pinamar y General Madariaga, se espera que se realicen actos conmemorativos para honrar su memoria y mantener vivo el reclamo de justicia.
Familiares, amigos y colegas se reunieron para recordar a Cabezas y mantener vivo su legado como periodista comprometido.
Gabriel Michi, editor de Newsweek Argentina y compañero de Cabezas en la revista Noticias, reflexionó sobre el impacto del asesinato, que marcó un punto de inflexión en la historia del periodismo argentino.
“Lo que ocurrió con José Luis generó un impacto único en la sociedad argentina. Nunca en la historia del mundo ocurrió algo como esto: que una sociedad entera se movilice en defensa de un periodista”, afirmó Michi.
Con un acto en el memorial de Avenida Bunge al 2100, familiares y amigos del fotógrafo asesinado se reunieron para rendirle homenaje a 29 años de su crimen.
Entre los asistentes se encontraban Michi, compañero de Cabezas durante la temporada de 1996 en Pinamar; el intendente Juan Ibarguren; la secretaria de Turismo y Cultura, Alejandra Polonio; y el abogado de la familia, Alejandro Vecchi, quien la representa desde hace 29 años. Durante la ceremonia, un allegado dejó en el memorial un ramo de flores enviado por María Cristina Robledo, viuda de Cabezas, y por Candela, su hija.
Michi tomó luego la palabra y definió el caso Cabezas como “un hecho bisagra” en la historia del periodismo argentino. “En democracia, jamás había ocurrido el asesinato de un trabajador de prensa. Antes, el reportero gráfico no era valorado como corresponde; muchas veces era visto como un agregado del periodista. Después de José Luis, hubo un reconocimiento distinto”, señaló.
Michi trazó un paralelismo con la coyuntura actual. “Estamos atravesando un momento muy difícil, con un gobierno que ataca a periodistas y reporteros gráficos. Hay una amenaza permanente contra el periodismo independiente, el que busca la verdad. Hay un caldo de cultivo similar al momento previo al asesinato de José Luis. No podemos mirar para otro lado. Rogamos que esto cambie para que no haya otro caso Cabezas”, dijo.