En un escenario de fuerte reacomodamiento político, el dirigente salteño Alberto “Beto” Castillo confirmó a Gente de Salta su regreso al partido PRO, del que había sido expulsado en 2025. En diálogo con Gente de Salta, aseguró que el espacio atraviesa una etapa de “reconstrucción total” y planteó la necesidad de dejar atrás las internas para recuperar protagonismo en la provincia.
“El PRO en este momento se encuentra en una etapa de reconstrucción total. Está intervenido por cuarta o quinta vez”, explicó Castillo. Actualmente, el partido está bajo la conducción del interventor Fabricio Delacqua, a quien definió como un dirigente joven con el objetivo de “regularizar el partido en todos los términos: jurídico, económico, legal y político”.

Para Castillo, el momento actual marca un punto de inflexión. “El PRO entró en una etapa de maduración política. Se dio cuenta de que con los personalismos y la soberbia de muchos dirigentes prácticamente dejó de existir en la agenda política”, sostuvo. En ese sentido, hizo una autocrítica y se incluyó entre los responsables del deterioro del espacio.
El dirigente recordó que el PRO llegó a ser una de las principales fuerzas de Salta, con representación legislativa y fuerte presencia territorial. “Era un partido entre la segunda y tercera fuerza de la provincia, con varios diputados y más de 13 concejales. Hoy perdió ese volumen político”, remarcó.
Uno de los ejes centrales de esta nueva etapa será, según explicó, abandonar el verticalismo que históricamente caracterizó al partido. “Muchas veces los candidatos eran impuestos a dedo. Eso está cambiando. Vamos hacia un esquema más horizontal, con diálogo y consensos”, afirmó.
En ese camino, destacó el acercamiento entre distintos sectores internos que durante años estuvieron enfrentados. “Hemos hablado con todos los referentes, incluso con quienes teníamos diferencias. Logramos un entendimiento porque hoy las coincidencias son más importantes”, señaló. Entre los nombres que participan de este proceso mencionó a dirigentes como Agustina Álvarez y Roberto Junquet, además del propio interventor.
El objetivo inmediato, explicó Castillo, es respaldar la intervención para normalizar el partido y ampliar su base política en toda la provincia.
“Necesitamos que el PRO vuelva a tener representantes en todos los departamentos y municipios. Esa es la única forma de recuperar la mística partidaria”, indicó.
En paralelo, planteó la necesidad de convocar a dirigentes que se alejaron del espacio e incluso a quienes hoy forman parte de otros gobiernos. “Antes se los marcaba y se los expulsaba. Eso se terminó. Vamos a trabajar con apertura, sin exclusiones”, aseguró.
De cara al futuro, el dirigente no descartó la construcción de alianzas. Recordó que el PRO históricamente tuvo una vocación frentista y mencionó vínculos con espacios como la Unión Cívica Radical y el Partido Conservador Popular. Sin embargo, aclaró que las definiciones dependerán también de lo que se establezca a nivel nacional.
“Habrá que ver cuál es la estrategia: si se juega solo, en alianza con el Gobierno nacional o con acuerdos provinciales. Pero siempre con consenso, no como antes, cuando algunos dirigentes decidían por su cuenta”, advirtió.
Finalmente, Castillo dejó en claro que el horizonte político está puesto en las elecciones de 2027. “Vamos a jugar muy fuerte, con los mejores cuadros. Queremos que el PRO vuelva a tener volumen político, estar en la agenda y participar en las decisiones importantes de la provincia”, concluyó.
El regreso del dirigente se da en un momento interesante para el PRO en Salta, que busca rearmarse tras años de internas y pérdida de protagonismo, en un contexto político donde la reconfiguración de fuerzas aparece como una constante.