Con el apuro como método y la negociación como moneda de cambio, La Libertad Avanza formalizó en el Senado el pedido de una sesión especial para el miércoles 11 con el objetivo de tratar la reforma laboral. La convocatoria cuenta con el respaldo de los bloques aliados que integran el grupo de “Los 44”, la base mínima que el oficialismo necesita para avanzar con su agenda.
La estrategia vuelve a ser la misma: primero fijar la fecha y después cerrar el contenido. Aunque la sesión ya tiene los votos necesarios para abrirse, el consenso político sigue siendo frágil. El oficialismo asegura tener 37 voluntades, suficientes para el quórum, pero aún negocia los capítulos más sensibles del proyecto.
Un dato clave es lo que quedó afuera. El Gobierno decidió excluir la reforma de la Ley de Glaciares, un tema que no logró cerrar con sus socios parlamentarios y que amenaza con dinamitar los acuerdos alcanzados. La prioridad, esta vez, es la reforma laboral.
El pedido fue impulsado por Patricia Bullrich junto a referentes de la UCR, el PRO y bloques provinciales, en una alianza más pragmática que ideológica. Mientras tanto, las negociaciones continuaron durante toda la jornada, con especial foco en los puntos que generan mayor resistencia.
La reforma propone cambios estructurales: modifica el régimen de indemnizaciones, habilita mecanismos como el banco de horas, limita los juicios laborales y altera la ley de Asociaciones Sindicales. Para el Gobierno, se trata de una “modernización” del mercado laboral; para sindicatos y sectores opositores, de una pérdida de derechos.
El principal obstáculo, sin embargo, no es laboral sino fiscal. Los gobernadores reclaman compensaciones por la rebaja del Impuesto a las Ganancias y por el impacto futuro del nuevo esquema de inversiones, que afectaría la recaudación desde 2027, un año clave en términos electorales.
En este contexto, Bullrich afirmó que su tarea está casi concluida: aseguró tener acordado el “95% del proyecto”, que ya cuenta con dictamen de mayoría. “Las modificaciones están bajo cuatro llaves”, señaló, y dejó en claro que el punto pendiente es Ganancias, una definición que ahora depende del ala dura del Gobierno.
En la mesa chica de Javier Milei se analizan alternativas para destrabar los votos provinciales, entre ellas postergar la baja de Ganancias por un año para evitar un golpe a la coparticipación. Con una semana por delante, todo indica que el texto final se cerrará a último momento, en una sesión que pondrá a prueba hasta dónde puede avanzar el Gobierno sin romper los acuerdos que lo sostienen.