En una declaración cargada de dramatismo, la expresidenta Cristina Kirchner se presentó hoy en Comodoro Py para declarar en el marco de la Causa Cuadernos. Kirchner no solo desestimó las acusaciones como "un gran disparate", sino que también denunció una persecución política orquestada en su contra.
"Me puedo morir presa, pero esto se va a terminar"
"Me puedo morir presa, pero créanme que en algún momento esto se va a terminar", sentenció Kirchner. La exmandataria vinculó la causa con la actual crisis económica, sugiriendo una estrategia para distraer la atención de los problemas reales de la población. "Cada vez va a ser peor, porque se va a profundizar la crisis económica", advirtió.
Kirchner desafió a sus acusadores a presentar pruebas concretas de enriquecimiento ilícito. "Me gustaría que me describieran cuánto me pagaron, qué me dieron", exigió, buscando deslegitimar la base misma de la investigación.
Respaldo popular tras la declaración
Al regresar a su domicilio en San José 1111, Fernández de Kirchner fue recibida por una multitud de seguidores que le expresaron su apoyo. Este recibimiento masivo, según se observó, buscó contrarrestar el impacto mediático de la causa y reafirmar la vigencia política de la expresidenta.
La Causa Cuadernos, que investiga presuntos sobornos durante el gobierno kirchnerista, ha sido objeto de fuertes controversias y denuncias de irregularidades. La declaración de Kirchner intensifica aún más el debate público y plantea interrogantes sobre el futuro de la investigación y su impacto en el escenario político nacional.

El ping pong de rigor y la chicana
Previo al comienzo de su alocución, debió responder un interrogatorio del juez Enrique Méndez Signori sobre datos personales que dejaron en evidencia la tensión con el tribunal.
—Tengo que cumplir con el interrogatorio de identificación que también marca la ley, independientemente de que usted sea una figura conocida. Le pregunto su nombre completo.
—Cristina Fernández de Kirchner.
—¿Su edad?
—73 años.
—¿Su estado civil?
—Viuda.
—¿Tiene algún apodo?
—Mire…—risas— Uhh, no. Me dicen Cristina, podría decirle algunos otros, pero no me parecen adecuados.
—¿Nacionalidad?
—Argentina.
—¿Lugar de nacimiento?
—La Plata, provincia de Buenos Aires.
—¿Fecha de nacimiento?
—19 de febrero del 53.
—¿Su domicilio principal?
—¿Hoy? San José 1111.
—¿Sus condiciones de vida?
—Es de público y notorio.
—¿Nombre y profesión de sus padres?
—Ahhh… Bueno… Mi padre, Eduardo Fernández, comerciante. Mi madre, Ofelia Wilhem, empleada y jubilada. Los dos fallecidos.
—¿Antecedentes penales que recuerde?
—Si usted me deja hablar, yo le voy a contar. Usted sabe que yo estoy detenida, vengo acá en calidad de detenida con prisión domiciliaria. Ahora… me parece que estas consultas son de público y notorio.
—Doctora Fernández, es un interrogatorio que marca la ley, no es un capricho personal…
—Bien, adelante doctor.
—¿No recuerda ningún antecedente penal que quiera mencionar?
—El único antecedente penal que tengo es la condena de Vialidad, de la que pienso comenzar a hablar en este preciso momento.