Un médico que se convirtió en una figura influyente en tiempos del COVID 19 como especialista en telemedicina, fue designado por el Gobierno como subadministrador de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) y de esta manera completó la plana mayor de la conducción del organismo.
La designación de Gabriel Barbagallo se concretó a través del decreto 160/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial, con el que se formaliza el reemplazo de la anterior subadministradora, Enriqueta Pearson.
El nuevo funcionario secundará al administrador del ente, Luis Fontana, quien asumió el cargo en enero tras la renuncia de Nélida Bissio, quien se alejó de la titularidad de la Anmat en medio de los cuestionamientos al rol del organismo ante la aparición de varios casos de fentanilo adulterado, que causó un centenar de muertos.
Barbagallo proviene de la compañía de medicina prepaga OSDE, donde se desempeñó como gerente de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Social Empresaria. Especializado en Clínica Médica, también fue presidente de la Asociación Civil de Telemedicina de la República Argentina (Actra).
La Anmat es un organismo descentralizado del Ministerio de Salud creado en 1992, destinado al control de medicamentos, alimentos y dispositivos médicos, reactivos, cosméticos, suplementos dietarios y productos sanitarios y odontológicos, por medio de la autorización, registro, normatización, vigilancia y fiscalización de los productos de su competencia en todo el territorio nacional.
De la Administración dependen el Instituto Nacional de Medicamentos (Iname) y el Instituto Nacional de Alimentos (INAL).
"El teletrabajo en salud llegó para quedarse, pero sin perder el vínculo humano"
La pandemia marcó un antes y un después en la organización del sistema sanitario. Lo que durante años avanzó de manera gradual —la digitalización de procesos y la atención remota— se instaló de forma abrupta como única alternativa posible. Así lo sostuvo Gabriel Barbagallo, médico clínico presidente de Asociación Civil de Telemedicina de la República Argentina, quien además se desempeñaba como gerente de relaciones institucionales de OSDE.
En su momento, Barbagallo analizaba el impacto del teletrabajo en el sistema de salud y advertía que, si bien su adopción fue forzada por la emergencia sanitaria, dejó una base de aprendizaje que difícilmente desaparezca en el futuro.
“El teletrabajo se transformó en la actividad más rápidamente desarrollada durante la pandemia. No fue una opción, sino una necesidad”, explica. Según señala, este cambio se apoya en un proceso más amplio de transformación digital que ya venía desarrollándose en el sector, aunque a menor velocidad.
Sin embargo, reconoce que la transición no fue ideal. “La manera de ingresar al modelo no fue la más adecuada, porque fue obligada y repentina”, afirma. Aun así, considera que el balance general es positivo y que la experiencia acumulada será clave para el futuro del sistema.
En cuanto a los profesionales, el rol médico no cambia en su esencia, pero sí en la forma de vincularse. La telemedicina permite consultas a distancia y fomenta nuevas prácticas como la educación médica continua en línea, clave en un contexto donde el conocimiento se actualiza constantemente.
A pesar del avance tecnológico, el especialista deja una advertencia clara: la innovación no debe desplazar el aspecto humano de la medicina. “Los sectores de la salud no deberían perder el contacto empático con los usuarios”, concluye.
Un nombramiento para "asegurar el normal cumplimiento"
La designación de Barbagallo, cuyo D.N.I. es N° 13.432.957, se realizó en base al artículo 9° del Decreto N° 1490/92, que establece la estructura de la ANMAT y las facultades del Presidente para nombrar al Administrador y Subadministrador Nacional. El decreto señala que Barbagallo "reúne los requisitos de formación profesional, idoneidad y experiencia necesarias" para el cargo.
Si bien el decreto no especifica las prioridades de la gestión de Barbagallo, la ANMAT juega un papel crucial en la regulación y control de medicamentos, alimentos y tecnología médica en Argentina. La designación de un nuevo Subadministrador Nacional plantea interrogantes sobre posibles cambios en la política del organismo, la agilización de trámites o la intensificación de controles en un sector sensible como el de la salud.
En los últimos meses y en simultáneo con los cambios de autoridades de este organismo que fue investigado por la aparición de fentanilo adulterado en clínicas y hospitales, teniendo en cuenta que debe pasar por su control exhaustivo, la comisión investigadora del Congreso brindó recomendaciones que sin dudas los nuevos responsables deberán seguir.
La tragedia que dio origen a la ANMAT
La ANMAT fue creada por el decreto 1490, el 20 de agosto de 1992, en el ámbito del ex Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación. Su origen tiene como punto de partida un hecho que conmocionó a la sociedad: la intoxicación con jarabe y caramelos de propóleo contaminados con dietilenglicol, un compuesto químico empleado como anticongelante en radiadores y como líquido de frenos de automotores, que provocó la muerte de 25 personas.
Semejante tragedia motivó la necesidad de crear una repartición eminentemente técnica para ordenar el sistema de registro y fiscalización de los medicamentos en todo el país, pero luego las competencias de la ANMAT se extendieron a todos los productos para la salud, como dispositivos de diagnóstico, materiales y productos de tecnología médica.
En sus comienzos, la ANMAT contaba con una única oficina en la calle Defensa, en la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente, tiene cinco sedes en CABA y cinco delegaciones en el interior del país, y más de mil integrantes, con diferentes formaciones y especializaciones, que hacen posible el desarrollo de las tareas cotidianas.
Las principales funciones del organismo científico-técnico fueron establecidas por el Decreto 1490/1992 y se resumen en regular, controlar y fiscalizar la calidad de los "productos, sustancias, elementos y materiales que se consumen o utilizan en medicina, alimentación y cosmética humanas, y controlar las actividades, procesos y tecnologías que mediaren o estuvieren comprendidos en dichas materias".
Además, a través del tiempo, y teniendo en cuenta los escenarios regulatorios emergentes, el Ministerio de Salud de la Nación, incluyó nuevas categorías a la órbita de ANMAT tales como los insumos o productos descartables y recientemente a los productos vegetales a base de cannabis.