El gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó su primera reunión como presidente del PJ de la provincia de Buenos Aires en un clima atravesado por tensiones internas, ausencias llamativas y un intento de reordenamiento político que también tuvo impacto en la conducción nacional del partido. El encuentro, realizado en la sede partidaria de La Plata, marcó su debut formal al frente del espacio tras reemplazar a Máximo Kirchner, quien evitó participar y optó por viajar a Santa Fe para mantener una agenda propia.
La ausencia del líder de La Cámpora no pasó desapercibida, aunque sí estuvo presente su mano derecha, Mayra Mendoza, quien en los días previos había generado fuerte polémica con declaraciones críticas hacia Kicillof y su entorno, se retiró antes de que el gobernador hablara a modo de cierre del encuentro. En particular, sus comentarios sobre la salud del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, despertaron malestar dentro del oficialismo. El funcionario, que fue operado de urgencia en Barcelona, calificó la situación como “penosa y patética” y evitó escalar el conflicto, aunque dejó en evidencia el clima de interna que atraviesa el espacio.
En paralelo, el debut de Kicillof al frente del PJ bonaerense se dio en un contexto de reposicionamiento político tras las últimas derrotas electorales a nivel nacional. Durante el encuentro, se abordaron temas clave como la actualización de padrones partidarios, una discusión que también enfrenta al sector del gobernador con La Cámpora. Además, el intendente en uso de licencia de José C. Paz, Mario Ishii, presentó un proyecto para declarar la emergencia alimentaria en la provincia, una iniciativa que fue leída como un gesto crítico hacia la gestión provincial y que recibió respaldo en redes por parte de Mendoza.
El documento oficial refiere: “El peronismo bonaerense repudia la condena y proscripción de la presidenta del Partido Justicialista en el orden nacional, Cristina Fernández de Kirchner, y exige su liberación. Así como también reiteramos el pedido humanitario por la situación del compañero Julio De Vido. Kicillof llegó a la conducción del PJ de la provincia que gobierna luego de seis años al frente del Ejecutivo. Con la victoria electoral de septiembre, un grupo de intendentes y dirigentes empezaron a trabajar la posibilidad de que el mandatario quedase al frente del órgano partidario. Fue una negociación intensa. En principio, cuentan quienes lo rodean; al gobernador no le interesaba demasiado estar al frente del partido. Luego lo empezó a evaluar siempre y cuando le garantizaran un escenario de unidad o, al menos, de no someterse a una interna. Cuando hubo una especie de acuerdo con el kirchnerismo terminó aceptando. “Hoy es una asunción de un partido justicialista victorioso que ganó la provincia de Buenos Aires”, enfatizó Bianco antes de que empiece la reunión.
Mientras tanto, en el plano nacional, el Partido Justicialista —presidido de forma remota por Cristina Kirchner desde su domicilio— buscó retomar protagonismo con la convocatoria al Primer Congreso de Defensa Nacional, previsto para el 15 de mayo en la histórica sede de la calle Matheu. La actividad será coordinada por Agustín Rossi y se inscribe en un intento por reactivar la agenda partidaria, que había mostrado escasa actividad en los últimos meses.
El documento final del PJ bonaerense incluyó duras críticas al modelo económico del presidente Javier Milei y dejó en claro la intención de consolidar una alternativa política. Sin embargo, la jornada también expuso que, más allá de los gestos de unidad, las tensiones internas siguen marcando el pulso del peronismo en una etapa clave de reorganización.
La última vez que el PJ nacional se dio cita en su sede fue el 20 de marzo pasado para un panel de debate sobre la ley de Glaciares, en la previa al tratamiento en la Cámara de Diputados de la reforma pro minera del Gobierno.
El encuentro “Soberanía sobre el agua: Ley de Glaciares” fue una iniciativa de la Secretaría de Juventud y de la Secretaría de Ambiente del Partido para “explicar las consecuencias de la flexibilización ambiental que impulsa el Gobierno sobre los recursos naturales, la calidad de vida y el futuro de los argentinos”.
En aquella actividad participaron dirigentes como Máximo Kirchner, Daniela Vilar, Leonardo Grosso, Florencia Lampreabe y Valentina Morán.