Tensión y festejos en la Cámara alta

El oficialismo aprobó la reforma de la Ley de Glaciares en el Senado y el Gobierno celebró con euforia

La iniciativa obtuvo 40 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención. Tras la media sanción, el proyecto pasará a Diputados cuando se inicie el período de sesiones ordinarias. Funcionarios nacionales siguieron la votación desde los palcos y estallaron en festejos.

Por Redacción Gente de Salta

Martín y Eduardo Menem festejan en el palco del Senado junto a Karina Milei y Diego Santilli — .

En una sesión cargada de tensión política y fuerte debate, el oficialismo consiguió este jueves la media sanción para la reforma de la Ley de Glaciares en el Senado. El proyecto fue aprobado con 40 votos afirmativos, 31 rechazos y una abstención, resultado que desató una inmediata y efusiva celebración por parte de los principales referentes del Gobierno presentes en el recinto.

Votación Ley de Glaciares

 La escena posterior a la votación estuvo marcada por aplausos, abrazos y gestos de satisfacción en uno de los palcos del Senado, donde siguieron de cerca el desenlace la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el ministro de Interior, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo "Lule" Menem.

El oficialismo logró así avanzar con una de las reformas clave de su agenda legislativa, en medio de un clima de fuerte polarización. Durante el debate, se expusieron posiciones contrapuestas en torno al alcance de los cambios propuestos y su impacto ambiental, económico y productivo.

Con la media sanción ya obtenida, el proyecto deberá ahora ser tratado por la Cámara de Diputados una vez que comience el período de sesiones ordinarias. Allí se anticipa un nuevo capítulo de discusión intensa, en una iniciativa que divide aguas tanto dentro del Congreso como en distintos sectores de la sociedad.

Votacion Ley de Glaciares

La reforma despertó una fuerte polémica, especialmente en sectores ambientalistas que rechazan la iniciativa por el posible impacto sobre ecosistemas sensibles. La discusión, además, atravesó fronteras partidarias y regionales. Mientras que la mayoría de los representantes de provincias cordilleranas acompañaron el proyecto, en el resto del arco político predominaron posiciones divididas, que oscilaron entre el rechazo frontal y un respaldo moderado.

El debate dejó en evidencia dos posturas claramente contrapuestas. Quienes defendieron la reforma sostuvieron que el nuevo texto garantiza la protección de las geoformas del área periglaciar con función hídrica relevante y reivindicaron la potestad de las provincias para participar en la elaboración y actualización del inventario de glaciares. En cambio, los detractores advirtieron sobre posibles consecuencias ambientales negativas, en particular por el riesgo de afectación de cuencas hídricas y reservas estratégicas de agua.