PolíticaCarta abierta a los legisladores

La Iglesia advierte: bajar la edad de imputabilidad no soluciona el problema de la delincuencia juvenil

Pastoral Social, Carcelaria y Cáritas Argentina publicaron una carta abierta a legisladores, proponiendo más educación y oportunidades en lugar de reducir la edad de imputabilidad, advirtiendo que esto solo desplaza y profundiza el problema.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 10 Febrero de 2026
10 Febrero de 2026
Carta de la Iglesia
Carta de la Iglesia (Palabras del Derecho)

Las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, Pastoral Carcelaria y Cáritas Argentina, organismos de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) enviaron una "carta abierta", dirigida a legisladores nacionales sobre el Proyecto del Nuevo Régimen Penal Juvenil.

La carta abierta fue titulada "Bajar la edad no baja el delito. Más educación, más oportunidades, más esperanza", y busca contribuir a "un debate serio y responsable" sobre la Ley de la edad de Imputabilidad.

“Hacemos nuestro aporte con espíritu constructivo, a partir de la experiencia de campo de referentes y profesionales territoriales que, como Iglesia, desarrollamos en el trabajo cotidiano con adolescentes y jóvenes: en parroquias, escuelas primarias y secundarias, centros barriales, Hogares de Cristo, clubes parroquiales, grupos y movimientos infantiles, juveniles y comunitarios, así como en el vínculo permanente con las familias y los adultos que participan de estos espacios”, expresan en el documento, que consta de seis páginas y que fue publicado por la Agencia de Información Católica Argentina.

Luego, señalan que, de esta manera, se suman “al conjunto de voces de instituciones y organizaciones de reconocido prestigio que, desde enfoques sociológicos, jurídicos y de la salud, contribuyen de manera rigurosa a esta reflexión”, con la idea de aportar a “un debate serio y responsable”, con datos, estadísticas y la experiencia concreta del trabajo en el territorio, especialmente junto a niños, niñas y adolescentes en contextos de mayor vulnerabilidad, poniendo en el centro el cuidado integral, la prevención, la educación y la inclusión social.

Actuar para reparar tanto dolor

Estas organizaciones de la Iglesia Católica Argentina aseguran haber acompañado “a numerosas personas víctimas de delitos, especialmente en los barrios populares. Muchas veces también nosotros hemos padecido estas situaciones”, por lo que creen que "es urgente actuar: para reparar tanto dolor, para prevenir nuevas violencias, disminuir el nivel de conflicto social, pacificar nuestros barrios y acompañar a tantas víctimas que, con frecuencia, quedan solas y sin a quién recurrir".

En la Ciudad de Buenos Aires hubo 301 menores en conflicto con la ley durante 2022
 

Asimismo, a través del texto aseguran que lamentan “que este debate se esté dando en un clima político en el que predomina el uso del dolor social con fines de impacto mediático”, y agregan: "Esto impide una deliberación seria sobre los problemas estructurales que afectan a los niños y adolescentes, especialmente en los sectores más vulnerables".

Los organismos firmantes concluyen en su misiva que "urge abandonar el falso dilema entre 'hacer algo' o 'no hacer nada'. Lo que se impone es hacer lo correcto"

Se necesita un enfoque integral

Para la Pastoral Social, la Pastoral Carcelaria y Cáritas Argentina, la baja de la edad de imputabilidad “no resuelve el problema: lo desplaza, lo endurece y lo profundiza”, y “las condiciones materiales, institucionales y sociales para un régimen penal juvenil serio no están garantizadas”.

Por ello, consideran que “se necesita un enfoque integral, con propuestas diferenciadas para la prevención, la intervención y la reinserción” y sostienen que “resulta imprescindible superar la falsa dicotomía entre castigar o mirar para otro lado y centrar los esfuerzos en transformar las condiciones estructurales que generan violencia”.

Finalmente, advierten que “la realidad nos coloca ante una disyuntiva decisiva: o profundizamos la cultura del descarte, o asumimos el desafío de construir un entramado social que cuide, incluya y repare. Un entramado que actúe sobre las causas estructurales de la violencia desde los vínculos más cotidianos: en los barrios, en las escuelas, en las plazas, en cada rincón donde se juega la vida y el futuro de nuestros hijos”.

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