Como ocurre cada año, el desfile gaucho en honor a Martín Miguel de Güemes dejó imágenes de emoción, tradición y orgullo salteño. Miles de gauchos atravesaron el Monumento al héroe de la independencia mientras las autoridades provinciales seguían de cerca una de las ceremonias más importantes del calendario local.
Sin embargo, entre las numerosas postales que dejó la jornada, hubo una escena que llamó la atención de algunos asistentes y observadores. El gobernador Gustavo Sáenz compartió el palco oficial junto a su esposa, Elena Cornejo, pero durante gran parte del acto ambos se mostraron concentrados en distintos puntos de la ceremonia y prácticamente no intercambiaron miradas ni conversaciones visibles.
Las cámaras y fotografías del evento registraron además varios momentos en los que Elena Cornejo observaba su teléfono celular mientras se desarrollaba el desfile de los fortines gauchos frente al Monumento. El detalle no pasó desapercibido en una celebración donde cada gesto suele ser observado por quienes siguen de cerca la vida política provincial.
El gobernador permaneció envuelto en su tradicional poncho rojo, con gesto serio y la mirada perdida hacia un costado, mientras su esposa se mantuvo con la cabeza inclinada hacia abajo, sin intercambiar palabras ni miradas visibles con él. La postal transmitió una sensación de distancia poco habitual y contrastó con otras apariciones públicas de años anteriores, cuando la pareja solía mostrarse más cercana, compartiendo comentarios, sonrisas y gestos de complicidad durante este tipo de ceremonias oficiales.
Más allá de las interpretaciones que puedan surgir, la escena contrastó con la intensidad del homenaje que se desarrollaba a pocos metros. Mientras cientos de agrupaciones rendían tributo al General Güemes y miles de salteños acompañaban la ceremonia, la atención de algunos terminó posándose también en esa imagen del palco oficial, que dejó una de las postales más comentadas de la jornada.