El presunto robo de película que sufrió el intendente de Rivadavia Banda Sur, Leopoldo Cuenca, y su familia, ocurrido en la madrugada del lunes 19 de enero, levantó una ola de sospechas en torno a la veracidad de lo denunciado por el jefe comunal, sobre todo, porque no es la primera vez que sufre este tipo de episodios y que repercuten, de alguna manera, en toda la comunidad a su cargo.
Gente de Salta se comunicó con la exconcejal de ese municipio, Julia Flores, quien confirmó el malestar de la gente y las sospechas que tienen en torno al último hecho delictivo que sufrió Leopoldo Cuenca, lo que llevó a más de uno a expresarse en redes sociales: “la gente pone en sus estados de whatsapp o sube posteos manifestando indignación porque ya hubo otros hechos similares y la Justicia nunca dio respuestas”.
Sobre esto, Flores subrayó que la gente descree de la veracidad de los hechos, ya que no es la primera vez que “pasan cosas similares y después todo queda en la nada”.
Haciendo una cronología, la exconcejal contó que el primero de los hechos delictivos de envergadura ocurrió en 2016. En ese entonces, la oficina del correo que estaba muy deteriorada “se venía abajo”, por lo que su refuncionalización demandó unos meses y hubo que trasladar la oficina postal a otro lugar. La municipalidad le prestó un espacio y allí se instaló.

Un lunes por la mañana cuando la encargada fue a abrir, se dio con la novedad de que el o los ladrones habían realizado un boquete e ingresado por el techo, llevándose un botín de al menos, un millón de pesos que estaban guardados en una bolsa, que estaba destinado al pago de distintas prestaciones que en aquel momento, se cobraban por ventanilla.
Lo llamativo de este robo fue que la única entrada que tenía esa dependencia era por el edificio municipal y aquel boquete que habían realizado en el techo tenía dimensiones muy pequeñas: “no entraba ni siquiera un chico, eso fue constatado por la policía”, sostuvo Flores.
La encargada de la oficina postal era nada más ni nada menos que la suegra del intendente Cuenca
De ese hecho, dijo la exconcejal, la Justicia nunca se expidió, “no sabemos cómo terminó y si recuperaron esa plata, todo quedó en la nada”.
El segundo hecho tuvo lugar en 2022, cuando el intendente denunció que desconocidos ingresaron a su casa y robaron dinero en efectivo, documentación y elementos personales, que se encontraban en una caja fuerte que pesaba al menos unos 200 kilos y que se encontraba en una de las habitaciones de la vivienda.

Aquel hecho no trascendió más allá del departamento y, con el tiempo, quedó envuelto en silencio, sin explicaciones públicas ni un cierre claro.
Eso es lo que relató Flores a este medio, quien con un tono entre cansancio y resignación, expresó: “De nuevo nada se sabe sobre ese hecho, llamativo porque esa casa es gigante, tiene mucha seguridad supuestamente y en esa ocasión las cámaras no funcionaban”. Y agregó: “Una caja fuerte tan pesada no la saca una sola persona; además, hasta ahora no sabemos si en ese momento se guardaba dinero del municipio porque eso nunca se aclaró”
Los reiterados robos con características semejantes vuelve a abrir interrogantes, especialmente sobre el origen del dinero en efectivo denunciado como sustraído, en uno de los departamentos más pobres del país y en un contexto donde el municipio incluso adeudaba pagos a sus empleados.
Mientras tanto, la causa actual está en etapa investigativa y resta saber si esta vez se esclarecerá lo ocurrido o el caso volverá a diluirse en el tiempo sin dar respuestas concretas a un pueblo indignado por la indiferencia de la justicia.
“El intendente que no pisa la intendencia”
Siguiendo con su relato, Julia Flores lamentó que la localidad sea “un pueblo abandonado, tierra de nadie”, donde la gente no tiene perspectiva de futuro y sin oportunidades laborales, “aquí se vive de planes sociales, no hay otra cosa, sos policía, maestro o empleado municipal”.

La juventud, mencionó la mujer, “es otro de los sectores más golpeados que por la falta de posibilidades de continuar estudiando, terminan cayendo en la droga y robando lo que sea para comprarla”.
En ese sentido, indicó que Rivadavia vive una “ola de robos constantes”, que preocupa y que “debería ocupar al intendente” y deslizó: “Si esto del último robo es verdad, entonces debería ponerse a trabajar para garantizar seguridad, ya que no es común que roben tantas veces la casa de un intendente que vive dentro de un búnker constantemente vigilado”.
Respecto a la respuesta policial, la exedil manifestó que falta personal en un “destacamento que se sostiene con palos” y profundizó: “hay una pared que se viene abajo y apoyaron unos pilotes para evitar el derrumbe, no hay celdas porque no hay seguridad y cuando detienen a alguien, los deben trasladar a la comisaría del pueblo siguiente, Colonia Santa Rosa, distante a unos 25 kilómetros de Rivadavia”.
Ante el panorama de un pueblo olvidado, paralizado en el tiempo, “lo peor es que al intendente no le importa nada de esto, ni siquiera pisa el municipio; él vive en La Unión, que queda a unos 50 kilómetros de Rivadavia; no camina las calles, no conoce a su pueblo, ni siquiera sabe leer de corrido, jamás se lo encuentra donde debería estar”.

Según fuentes consultadas por este medio, Leopoldo Cuenca, “hace acto de presencia dos o tres veces por semana, llega entre las 9 o 10 de la mañana y se va antes del mediodía”.
Denuncias que se suman, causas que no prosperan
Las denuncias sobre corrupción que lo tienen como principal acusado jamás evolucionaron: robo de madera, ocupación de tierras, violencia y aprietes, figuran entre las principales carátulas en las que Cuenca está investigado.
Consultada al respecto, Julia Flores no dudó en el “padrinazgo” que tiene Cuenca, la del senador provincial y vicepresidente primero de la cámara alta, Mashur Lapad, quien ostenta su cargo desde hace tres décadas, que de “alguna manera frenaría las causas que lo tienen al jefe comunal como protagonista”.
“Mashur Lapad es la tercera autoridad de esta provincia y es quien lo lleva a Cuenca como intendente hace 20 años, ellos manejan todo”, aseveró.
